¿Cuánto pagaría por la primera pistola de James Bond?



La pistola Walther PP que usó Sean Connery en la primera película de James Bond, El satánico Dr. No, de 1962, será subastada el 3 de diciembre en Los Ángeles y se estima que alcanzará un valor de 150.000 a 200.000 dólares.

El actor escocés falleció en octubre a los 90 años en su casa de Bahamas. 

“La silueta de 007 sosteniendo esta pistola se convertiría en la imagen más icónica de la franquicia de James Bond y una de las referencias de la cultura pop más reconocibles de todos los tiempos”, dijo Martin Nolan, director ejecutivo de Julien’s Auctions.

En El satánico Dr. No, Bond recibe órdenes de sus jefes del Servicio secreto británico de cambiar su vieja pistola Beretta por una Walther.

“La CIA estadounidense confía ciegamente en ellas”, se le informa a Bond.

La pistola Walther PP de James Bond.

Distintas versiones del modelo Walther siguen siendo el arma de fuego característica de 007, unas 25 películas más tarde.

Será uno de los más de 500 artículos de la subasta “Icons & Idols TRILOGY: Hollywood”, que se llevará a cabo on line en Beverly Hills.

Otros artículos destacados serán un casco de piloto usado por Tom Cruise en Top Gun y la campera de cuero de Arnold Schwarzenegger en Terminator 2: Judgment Day.

El próximo estreno de Bond, Sin tiempo para morir, la última película con Daniel Craig como protagonista, se pospuso debido a la pandemia de COVID-19.

El afiche de “El satánico Dr. No”.

No Time To Die, su nombre en inglés, está programada para ser lanzada en abril.

Connery ganó fama y admiración en todo el mundo por su interpretación con acento escocés del gran espía.

En “Nunca digas nunca jamás”, de 1983, Bond también uso la Walther PP.

Muchos fanáticos consideran que Connery, el primer actor en pronunciar el inolvidable “Bond, James Bond”, es el mejor retrato de la creación del novelista Ian Fleming.

Connery volvería a ser Bond en seis películas más: De Rusia con amor (1963), Goldfinger (1964), Operación trueno (1965), Solo se vive dos veces (1967), Los Diamantes son eternos (1971) y Nunca digas nunca Jamás (1983).

No fue una seguidilla continua. Después de las cinco primeras, Connery empezó a sentirse desgastado con el personaje y lo preocupaba un aspecto que puede significar el punto final de la carrera de un actor: el encasillamiento. Por eso, dio un paso al costado y buscó otros horizontes.

Sin embargo, la saga 007 volvió a convocarlo luego de que su sucesor George Lazenby no cosechara la aceptación esperada en los Estados Unidos.

Entonces, Connery regresó como Bond para, en teoría, su despedida final del personaje en Los Diamantes son Eternos.

Roger Moore después consiguió despegar al personaje de Connery, dándole su propia impronta y logrando que el público aceptara lo que luego sería el contrato de lectura clave en la saga: que cada ciertos años, un nuevo intérprete tomara la posta.

Aunque el Nunca Digas Nunca Jamás de la película de Bond de 1983 también puede aplicarse a la carrera del propio Connery, que regresó ahora sí por última vez para encarnar al agente en el cine en esa entrega que es un tanto marginal en la franquicia.

Después de varios tironeos legales se convirtió en un título no oficial dirigido por Irvin Kershner tres años después de haber hecho lo propio con El Imperio Contraataca, la segunda de Star Wars.

WD

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