Crítica de Get Even, una de suspenso juvenil que no derrocha sorpresas



A esta alguna de la avalancha de títulos, los subgéneros ya acumulan tanto caudal de contenidos que podrían pasar de categoría. Tal el caso de las series juveniles con un colegio como escenario narrativo. Siempre hubo algunas, ahora hay demasiadas. En medio de ese avance temático, intenta levantar la cabeza Get Even, la ficción británica que se estrenó en el Reino Unido en febrero, por la BBC iPlayer, y el último día de julio aterrizó en Netflix.

El Bannerman Independent School es el instituto de elite que oficia de punto de encuentro de los personajes: un edificio imponente, cuya arquitectura y sus secretos edilicios se convierten en piezas clave del relato. Ahí adentro, como en toda historia que busca retratar las conductas del alumnado, están los bandos de los buenos y de los malos, sin demasiadas sorpresas.

La diferencia tal vez esté en el hecho de que cuatro compañeras armaron una sociedad secreta, dispuesta a vengar a los maltratadores y acosadores del colegio. Sus rituales de consignas, de estrategias y de roles en cada puesta en marcha de sus planes pasan a ser el nudo narrativo de cada capítulo.

Margot Rivers,, Bree Deringer, Olivia Hayes y Kitty Wei, las cuatro integrantes de la brigada escolar del castigo merecido.

La primera temporada consta de 10 episodios que rondan la media hora, en un ritmo ágil y con un camino que cada tanto ofrece un cambio de dirección. Las sorpresas son pocas, pero permiten que Get Even se corra cada tanto de la comodidad de las tramas de jóvenes para jóvenes.

Aquí, como en Élite, la ficción española producida por Netflix, un alumno muere y es a cuento del esclarecimiento de ese asesinato que la historia rumbea para el lado del suspenso. Pero, en general, se imponen los matices del romanticismo, de los liderazgos en la escuela, de la solidaridad de género, de la paleta de personajes que representan algo del universo juvenil. La investigación policial corre como telón de fondo.

Las cuatro amigas que forman el “team de la justicia” son Kitty Wei, Bree Deringer, Olivia Hayes y Margot Rivers, todas con una característica saliente. La batuta narrativa la lleva Kitty, interpretada por la actriz Kim Addis, que se propone cumplir con el mandato familiar de destacarse tanto en el deporte como en el aula, y no hace más que sucumbir ante la presión de sus padres.

La serie está basada en la novela homónima de Gretchen McNeil y llega a la pantalla respetando bastante el trazado literario. Sólo que, por la necesidad de contar con un par de focos conceptuales por capítulo y un cierre episódico que genere interés para seguir viendo, el planteo televisivo infla algunos conflictos cotidianos, recurso que termina jugándole en contra.

Seguramente no quedará en la historia del streaming como una ficción imperdible, pero en tiempos de cuarentena puede ser un buen plan secundario de entretenimiento. Un recreo diferente, puertas adentro de un colegio en el que pasan muchas cosas previsibles, zarandeadas por algún volantazo en el libro.

Ficha

Calificación: Buena

Drama juvenil Protagonistas: Kim Addis y Mia McKenna-Bruce, entre otras Dirección: Sarah Walker Emisión: Diez episodios de media hora, en Netflix.

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