Crítica de “De repente, el paraíso”: El hombre que está solo y observa



“Es palestino, pero hace películas cómicas”. A través de uno de sus personajes, Elia Suleiman se ríe de sí mismo y de los preconceptos que rodean a su origen. Si su filmografía (con títulos como Intervención divina o El tiempo que queda) se desmarca del típico cine político, de denuncia o drama social que podría esperarse de un cineasta de Oriente Medio, en De repente, el paraíso da un paso más hacia el absurdo, con viñetas en apariencia desconectadas entre sí, que funcionan como poemas visuales. Algunos con un significado claro, otros más libradas a la interpretación, pero siempre atravesados por el humor y una mirada piadosa al sinsentido de la existencia humana.

Esa mirada es la del propio Suleiman, protagonista casi mudo -sólo pronuncia un par de frases- de un periplo por las ciudades de su vida: la natal (Nazaret) y las adoptivas (París, donde reside actualmente, y Nueva York, donde vivió en su juventud). Sin sacarse jamás los anteojos y el sombrero Panamá que le dan un aire inocente, su personaje -un director llamado Elia Suleiman- observa situaciones cotidianas curiosas, líricas, o lisa y llanamente ridículas, que pueden causar tanta gracia como exasperación.

Un vecino que se apropia de su limonero. Otro que le cuenta cómo una serpiente agradecida lo ayudó a inflar un neumático. Policías patinadores persiguiendo prófugos en una París desierta. Recolectores de residuos jugando al golf con una escoba, una latita y la alcantarilla como hoyo. Neoyorquinos de toda edad cumpliendo quehaceres cotidianos armados hasta los dientes. Madres empujando cochecitos de bebés ensayan una coreografía en el Central Park.

Por su impasividad -por momentos irritante-, a Suleiman se lo suele comparar con Buster Keaton o Jacques Tati, aunque, a diferencia de ellos, en general él no protagoniza los gags, sino que se limita a cumplir un rol de testigo del mundo. Un mundo de una violencia subyacente apenas contenida, ante la que, parece decirnos, sólo nos queda contemplar la belleza y bailar.

“De repente, el paraíso”

Calificación: Muy buena

Comedia. Francia/Qatar/Alemania/Canadá/Turquía/Palestina, 2019. 102’, ATP. De: Elia Suleiman. Con: Elia Suleiman, Tarik Kopty, Kareem Ghneim. Salas: Artemultiplex, Cinépolis Recoleta, Showcase Cinemas (Belgrano y Norcenter).

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