Cris Morena hoy: de Chiquititas a Casi Ángeles y cómo sigue su fábrica de éxitos



Desde 1991 les habla en su idioma a los niños y adolescentes de la Argentina (y el mundo). Sabre interpretarlos y escucharlos, no los subestima y, desde esas virtudes, construyó universos fantásticos con historias de amistad y canciones cursis de amor que se cantaron, al menos, por cuatro generaciones. Hasta logró que miles de personas, en Israel, hablen un porteño perfecto que aprendieron gracias a sus programas.

Cris Morena​ es la mujer televisión, de los ’90 a esta parte. Una de las más importantes empresarias culturales de nuestro país. Supo navegar en aguas históricamente masculinas y demostrar, acá y afuera, que sabe cómo producir programas “para chicos” de calidad y exitosos.

Grabó 600 canciones y editó 73 discos basados en sus series y obras de teatro. Durante años encabezó el ranking de ingresos por royalties (regalías) de Sadaic. En sus inicios, compuso temas para Flavia Palmiero​ (Señor semáforo es de su autoría), Sergio Denis y Sandra Mihanovich, entre otros.

Los hits de Cris

Produce programas para chicos y adolescentes desde 1991.

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Había una vez, y así empieza la historia…​

Empezó a producir en 1991. Con Jugate conmigo, por Telefe, dio el primer paso acompañada de una troupe de adolescentes (entre los que estaba su hija, Romina Yan​), que culminó en 1994. Dentro del programa, que duraba una hora, había un pequeño espacio para la ficción llamado “Life College”, donde Cris empezó a probar lo que luego se convertiría en un sello, una marca registrada de su trabajo. Además editó cinco discos en este ciclo: Jugate Conmigo, Juntos, Abrazadísimos, Rejugadísimos y Jugate con todo.

Hay una “generación Chiquititas”, que ya en 1995 esperaba con ansiedad las seis de la tarde para volver del colegio y sumergirse en las historias de los huérfanos de Rincón de Luz.

Muchos de ellos, entre los que esta periodista se incluye, no soñaban con ser YouTubers (básicamente porque esa plataforma no existía para ese entonces): el anhelo era ser parte del mágico universo de Cris Morena. Y cantar sus canciones de corazones con agujeritos frente al espejo.

Chiquititas 1997.

Porque no era sólo la hora diaria o los cinco episodios semanales en Telefe. Chiquititas trascendía la pantalla y ofrecía un ‘producto 360’, que incluían revistas, merchandising (tuvo dos locales de venta exclusiva, uno en el centro porteño y otro en un shopping de Martínez), discos y shows teatrales.

”Los Chufos”, un grupo de niños huérfanos del hogar Rincón de luz, fueron acompañados en su primera versión por Romina Yan, luego por Grecia Colmenares, más tarde por Romina Gaetani y, por último, por Agustina Cherri​.

Chiquititas fue transmitido en más de 30 países. En 1996 fue vendida a Brasil y México, países que tuvieron sus propias versiones grabadas en los Estudios Pampa en Martínez, aprovechando los decorados de la versión original. En 2001 pasaron a la pantalla grande y estrenaron la película Chiquititas: Rincón de luz, con Yan y Facundo Arana al frente del elenco.

Romina Yan y Facundo Arana en la película de Chiquititas.

Chiquititas rompió récords con más de 1 millón de espectadores en los seis años en los que el ciclo se mudó al Gran Rex, con despliegues imposibles y tecnología de avanzada.

Cris Morena y José Luis Massa, responsables de la puesta en escena, le confesaban a Clarín, 21 años atrás, que armaron el concepto del show sobre servilletas de papel en restaurantes de Nueva York.

Patricia Maldonado fue autora de Chiquititas, Rebelde Way y participó del armado de Floricienta, y considera que Cris “hacía su trabajo con seriedad e inversión, y por eso sus productos fueron acompañados”.

Tras años de experiencia en el mercado televisivo infantil, Maldonado reconoce: “Nunca encontré a alguien que produjera como ella. Cris es una persona muy especial y eso hace que vaya un paso adelante, con los jóvenes le pasó eso… ella entendía lo que les pasaba”.

Y explicó: “Ella les decía a los chicos que eran lo más importante, que siguieran sus sueños, que se valoren, que sean auténticos y que no se dejaran aplastar, después no podía darles un programa de dos pesos con cincuenta”.

Agustín Sierra, actor de Chiquititas, Rincón de Luz, Floricienta, Rebelde Way y Casi ángeles coincide con Maldonado y agrega: “El mensaje de Cris fue siempre muy conmovedor y motivador, siempre nos habló de realizar nuestros sueños a pesar de las dificultades de la vida y lo hacía con toda la fuerza de su corazón”.

El gran quiebre de la ficción se dio en 1998, cuando Yan se despidió de su personaje. “Belén Fraga fue la madre de una generación, estaba muy metido en los chicos que miraron Chiquititas”, considera Maldonado.

La telenovela infantil se convirtió en la más larga de la historia de la televisión argentina, con más de mil episodios en los que desfilaron 157 actores.

Con Chiquititas editaron siete discos musicales, uno por cada temporada al aire, que vendieron más de 4 millones de copias en todo el mundo. Los hits trascendieron fronteras y generaciones. Desde que Telefe compartió hace algunos años sus episodios en YouTube, hubo una nueva oleada de niños que volvieron a entonar los estribillos de Pimpollo, Mentiritas, Había una vez, Chufa cha y el himno nacional infantil: Corazón con agujeritos.

“Toda creación en mí comienza con una canción. La música es mi gran poder. Empecé a escribir de muy chica. Estudié piano, solfeo y armonía. Me recibí a los 15 años. Fui al conservatorio obligada por mis padres. Hoy lo agradezco. No puedo hacer trabajos que no tengan que ver con la música”, reconoció Cris a la revista Viva en 2017.

En 2010 le contaba a Clarín: “Mis letras siempre salieron del mismo lugar: del alma… y mi alma siempre se adelantó a la historia, al tiempo calendario… Mi alma leía las señales de la vida y las transformaba en canciones y sí, siento que la música sana, me salva y me trasciende hasta el infinito, sin muros, sin velos, sin candados, sin juicios, sólo un profundo e inmenso amor por todo”.

En 1998, Cris volvió al público adolescente que había cautivado con Jugate conmigo. Verano del 98 (también por Telefe, canal que comandaba su entonces marido, Gustavo Yankelevich​) tenía una gran producción para la época, recreando un pueblo ficticio en el Tigre, llamado Costa Esperanza.

Fue pensado como una novela de verano, una especie de Dawson’s Creek local, para rellenar la programación durante esos meses, pero debido al enorme éxito Telefe decidió continuarla y Cris dejó la producción a cargo del canal a los pocos meses de comenzada la ficción.

Verano del 98, un hit de todas las estaciones del año.

“Todas las bicis y los barcos” y el coro con guitarras que le sigue fueron compuestos por Cris, como todas las canciones de la banda sonora de las tres temporadas.

Su divorcio de Telefe, para lanzarse por su cuenta

En 2002, Cris se divorció de Telefe y decidió seguir por su cuenta, abrir su propio camino y bajo sus propias reglas. Con su productora, Cris Morena Group, y asociada con el empresario argentino-israelí Yair Dori, creó Rebelde Way, una novela adolescente protagonizada por Camila Bordonaba, Benjamín Rojas, Luisana Lopilato y Felipe Colombo​, que también fueron protagonistas en Chiquititas.

El “Elite Way School” fue el escenario de “los rebeldes” para hablar de lo que los adolescentes no hablaban en sus casas. Mientras, la Argentina tenía muy fresca la crisis del 2001, el desfile de presidentes en las primeras semanas del 2002 seguían ocupando minutos en los noticieros y la televisión sufría la falta de presupuesto y una grilla poblada de realities y programas de bajo costo.

“Quiero quedarme para cosas buenas”, decía una de sus canciones de Erreway. Cris Morena se quedó en la Argentina a producir en un año en el que, por ejemplo, figuras como Susana Giménez, Mirtha Legrand y Nicolás Repetto eligieron dar un paso al costado hasta que el panorama económico del país estuviese un poco más despejado. 

Rebelde Way.

El periodista Pablo Méndez Shiff cuenta en su libro Cris Morena, la mujer que transformó la adolescencia argentina (Editorial Milena Caserola, que hará una nueva edición en marzo) que ella “tenía la idea del programa, pero no conseguía canal ni productor asociado que financie el proyecto”. Hasta que recibió el llamado de Dori, un productor que se dedicada a difundir la cultura latina en Medio Oriente y Europa del Este. Estaba fascinado con el éxito de Chiquititas y se ofreció a poner el dinero necesario para la realización de Rebelde.

Era un proyecto jugado. Con música, romances y adolescentes hormonales que hablaban sin pelos en la lengua de antisemitismo, sexo, consumo de drogas y alcohol, educación sexual, elitismo y discriminación en la clase alta, bulimia, entre otros tópicos.  

En 2003, Clarín relataba la llegada de los “rebeldes” a Israel donde realizaron numerosas presentaciones sold out: “Hamordim (Los rebeldes), como se llama aquí a Rebelde Way, están en las tapas de los diarios, en inmensos carteles en los cruces neurálgicos de la ciudad, en las bateas de las disquerías, en carteles de todo tipo de publicidad en los shoppings, en la tele, por supuesto, y más que nada en el ánimo de miles y miles de adolescentes que, por sólo contar algo, acamparon en el aeropuerto desde tres días antes de la llegada del grupo”.

La serie se emitió hasta 2003 y culminó con la película Erreway: 4 caminos. Además, con el grupo musical editó tres álbumes de estudio. Hasta el día de hoy, 18 años después, sus protagonistas no pueden caminar libremente por las calles de Israel por el nivel de fanatismo cosechado, que ha llevado a toda una generación a hablar un porteño perfecto, aprendido gracias a las horas de televisión made in Cris Morena.

En diciembre de 2019, la serie llegó a la plataforma streaming de Netflix​, generando una gran repercusión entre la audiencia, que analizó un contenido de 2002 con los ojos de esta flamante década. Maldonado, autora de la ficción, contó a Clarín que se le acercan chicos a decirle que en su momento sus padres no les dejaban ver la novela, y que lo están haciendo ahora de adultos. 

En 2004, Adrián Suar se acercó a Cris Morena y le pidió, según cuenta Patricia Maldonado, una novela para chicos “que no generara conflictos y para toda la familia”, y así nació Floricienta​, su primer producto en Canal 13.

La historia de una cenicienta más moderna, simpática y torpe, protagonizada por Florencia Bertotti​, fue también adaptada a todos los formatos posibles: televisión, música, teatro y merchandising.

Florencuia Bertotti, la cara de Floricienta.

Fue llevada al teatro en sus dos temporadas y en 2005 realizó una gira por América Latina con conciertos en estadios repletos. También contó con dos álbumes de estudio, dos de karaoke y uno de grandes éxitos. Floricienta fue emitido por Disney Channel para toda América Latina, por Sony para España, y por otras cadenas de Europa del este e Israel.

En diciembre de 2005 Floricienta llegó a su fin y para eso convocaron a sus fanáticos (que fueron cerca de 25 mil) al Hipódromo de San Isidro para cerrar la historia de amor con Máximo Augusto Calderón de la Hoya, conde de Krikoragán.

Miles de niños se reunieron esa noche de inusual frío en diciembre para ver a Floricienta dar el sí. Algunas semanas después, finalizaron el ciclo con el estadio del club Vélez Sarsfield repleto. Cris Morena había conquistado el corazón de una nueva generación.

En 2007 produjo la serie para adolescentes Casi ángeles​, que duró hasta 2010, y se creó también el grupo pop derivado Teen Angels. Se emitió en Telefe para la Argentina, en Disney Channel y Jetix para el mercado latino, y en diferentes cadenas de Europa e Israel.

Contó con cuatro temporadas teatrales en el Gran Rex, que batieron récord de asistencia. Además con el grupo lanzó seis álbumes de estudio, uno de grandes éxitos (La Historia) y dos en vivo. Realizaron giras por toda la Argentina, varios países de América Latina, Europa y Medio Oriente. La fórmula for export de Rebelde se repetía y funcionaba a la perfección.

Casi ángeles

El furor en Israel también se produjo con los Teen Angels. Tanto, que el servicio postal israelí emitió estampillas de correo con las fotos de la banda y sus protagonistas: Lali Espósito, Peter Lanzani, Eugenia “China” Suárez, Nicolás “Tacho” Riera y Gastón Dalmau.

Leandro Calderone autor de Floricienta, Alma Pirata, Casi ángeles y Aliados, reconoce que no había visto los programas de Cris, salvo Jugate conmigo, hasta que comenzó a trabajar con ella, y expone que “siempre hubo mucha crítica y mucha subestimación desde el desconocimiento. Entonces y ahora. Hay gente que critica la idea que tienen de los productos de Cris sin siquiera haberlos visto”.

“En Casi ángeles, sumamos otras ventanas aparte de la televisión. Teníamos historias paralelas que se contaban en la web, redes sociales”. Porque además de grandes historias, Cris Morena entendió que sus productos debían evolucionar de la mano de la tecnología y de la forma de consumir de sus espectadores: los adolescentes, que Calderone considera que las “críticas necias sobre los programas de Cris desconocen el trabajo y el respeto” por esa audiencia.

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Además, reconoció que a diez años del final de la novela, los fanáticos le siguen escribiendo para hacerle preguntas o pedirles que vuelvan.

Volver después del dolor

En septiembre de 2010 la vida la puso a prueba en lo más íntimo de su ser al arrebatarle, sin aviso, a uno de sus amores más preciados: su hija Romina.

“He muerto y renacido mil veces. Ése es mi camino”, dijo cuando volvió a aparecer en los medios tras la muerte de Romina.

Romina Yan y Cris Morena.

Decidió dejar de producir, escribir y pensar nuevas historias. Hasta que la música volvió a nacer: “Hice una búsqueda muy grande. Pude alquimizar muchas cosas duras, difíciles, con esa cosa creativa que tengo. No sé qué es”.

En 2013 volvió a la pantalla de Telefe con su nueva tira juvenil: Aliados.

“Aliados fue un proceso muy fuerte, todas las canciones son para Romina. Aliados me salvó, me sacó del infierno del dolor y la angustia en que había caído. Me dolía todo, no había ni un milímetro que no me doliera”, contaba a revista Playboy.

Capitulo final de la primera temporada de Aliados en el Gran Rex (Fotos: Martin Bonetto).

Calderone recuerda el momento en que Cris lo convocó para su regreso a la televisión: “Me llamó para mostrarme las 20 canciones que hablaban de lo que le pasaba y para contarme la historia que se le ocurrió, ella pensó que jamás iba a volver a hacer ficción”.

Soñar “Otro mundo”… dentro y fuera de la TV

El 2020 la tiene concentrada en el proyecto educativo “Otro mundo”, que consiste en la construcción de dos espacios de formación artística, uno en Villa Martelli y el otro en la costa de Vicente López. La idea fue aplaudida por el establishment del coloquio de IDEA en 2018.

Según adelantó la productora, va a ser un espacio extracurricular de formación artística, con clases de teatro, audiovisuales, danza, entre otros. La escuela de Vicente López va a ser paga y va a financiar a la de Villa Martelli.

Son dos predios de 2.500 metros cuadrados pensado para personas de 8 años en adelante. “Yo quiero cambiar el mundo, siempre soñé desde chiquitita que iba a cambiar el mundo”, declaró Cris a Playboy.

Ambas sedes van a estar interconectadas y alumnos de distintos estratos sociales se van a cruzar de manera permanente.

Por fuera del proyecto educativo, “Otro mundo (OM)” será su próxima tira juvenil musical, que mostrará el encuentro entre dos universos disímiles y complementarios. No está confirmado en qué pantalla se verá. Al igual que Aliados, tendrá gran parte de su contenido en la web y en redes sociales.

Semillero de actores

Dentro de la productora de Cris Morena existieron talleres artísticos para entrenar y preparar a los niños y jóvenes seleccionados por casting de forma muy puntillosa. Muchos de ellos hoy son parte de los programas de TV abierta más importantes.

Made in Cris Morena

En su productora funcionaba un taller de formación en actuación, baile y canto. Muchos de los actores que salieron de sus programas, trabajan hoy en televisión y teatro.

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Sus talleres fueron una herramienta fundamental para iniciar artísticamente a chicos que quizás llegaban sin poder hablar claramente. Así ocurrió con uno de los actores que luego se convertiría en un clásico de la factoría Morena: Benjamín Rojas.

Su primera incorporación, en Chiquititas, fue con un personaje llamado Yago, un niño que había vivido aislado en una selva y que tenía problemas en la comunicación. En 2016 contó en una entrevista a El Trece que participó durante un año en el taller de teatro, pero Cris dijo: “Este chico es divino, pero le cuesta hablar. Que su personaje venga de la selva”.

La productora llegó a tener un acuerdo con una marca de ropa infantil para poder “cazar talentos” de sus campañas publicitarias. Así encontró a Peter Lanzani, protagonista en Rincón de Luz, Casi Áágeles y Aliados.

Damián Canduci fue jefe del Departamento de Casting de Cris Morena Group durante cuatro años y cuenta a Clarín que la productora “fue siempre muy sutil para observar el comportamiento de los artistas”. Y detalla: “Cuando armábamos un proyecto de cero le gustaba tener audiciones complejas, necesitábamos ver después de meses de entrenamiento cómo se sentían los chicos dentro de un set”.

Otro de los “chufos” fue Agustín Sierra, que aterrizó en el planeta de Cris con tan sólo 7 años: “Yo vivía en el mismo barrio que Agustina Cherri, que ya estaba en Chiquititas y, a su vez, ella era novia de Tomás Yankelevich (el otro hijo de Cris y Gustavo). Un día me preguntaron si quería trabajar en el programa y yo no quería saber nada. Se lo comenté a mis viejos y cuando vi que ellos me dijeron que no, por llevar la contra, terminé diciendo que sí. Fui al taller y quedé”.

Aunque la prioridad de la productora fuese grabar, grabar y grabar escenas, el foco estaba puesto en los chicos. “Para mí era como ir a la colonia de vacaciones. La pasaba muy bien, estábamos muy acompañados, teníamos un lugar donde nos cuidaban y nos ayudaban con las tareas del colegio”, cuenta Sierra a Clarín.

Sobre las enseñanzas y exigencias durante sus 12 años bajo el ala de Cris, confiesa: “No se perdonaban las llegadas tarde, ella era la primera que llegaba y la última que se iba. Nos mantuvo los pies sobre la tierra y esa disciplina me enseñó a laburar y a cumplir de adulto”.

La voz del corazón

“Cris es una antena muy bien sintonizada. Tiene un ojo diferente, una sensibilidad exquisita, una forma distinta de mirar a las personas y se rodeó siempre de gente muy virtuosa”, definió Canduci.

“Su forma de contar las cosas, las canciones, la capacidad para elegir sus elencos… ella veía algo que nadie más veía”, es el distintivo que resalta Sierra.

Para Leandro Calderone, “Cris tiene una manera de hacer y entender sus productos, pero es la experiencia que perdura en el tiempo con programas que te quedan en el corazón para siempre lo que le da la permanencia que logró en todos estos años”.

Para Patricia Maldonado, Cris Morena hace programas para chicos “porque quiere cambiar el mundo desde ahí”. Quizás el universo quede un poco grande, pero lo que es seguro es que cambió el mundo de los millones de chicos que cantaron sus canciones como si fueran himnos y repitieron frases de sus novelas como quien aprende un mantra.

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