Cosquín Rock: 20 momentos de los 20 años del festival



1) Los comienzos

​Empezamos sin experiencia, pero a lo largo de la historia del festival se fue corrigiendo cada error que fuimos cometiendo. ¡Porque si un error lo cometés tres años seguidos, tenés que replantearte algo! Nosotros teníamos una productora muy chiquitita y nos largamos a hacer un festival, creyendo que era algo más manejable. Antes habíamos hecho recitales de Los Piojos, La Renga y Las Pelotas, que en esa época no eran tan grandes en Córdoba, y metían 3 o 4 mil personas.

Cuando todo recién comenzaba. La Próspero Molina, por primera vez, dejaba de ser patrimonio del folclore y le daba su lugar al rock.

2) La primera venta de entradas

En 2001 tuvimos una venta anticipada de 1.700 entradas para la primera fecha y 1.500 para la segunda. El primer día, uno de los chicos que trabajaba con nosotros se instaló con un pupitre de colegio en la calle San Marín, que es la principal de Cosquín, donde está la plaza, con una cajita de chapa con un poco de cambio y 500 entradas, por si ocurría el milagro y venían 500 personas más. A la media hora llamó para que le mandara a alguien de seguridad porque estaba desbordado, con seis cuadras de cola. No hubo redes ni publicidad, pero ocurrió un boca a boca por todo el país y llegaron mochileros de todas partes. A partir de ahí se estableció como un festival federal, donde toda la gente del interior de la Argentina lo considera como propio.

José Palazzo se lanzó a la aventura: hoy es uno de los productores más reconocidos de la Argentina, y también más allá de la frontera. (Foto: Guillermo Rodríguez Adami)

3) La resistencia de los folcloristas

Históricamente tuve mucho apoyo de los medios, y Julio Maharbiz hasta nos autorizó comenzar con una grabación donde su voz tan característica decía: “¡Aquíiii Cosquíiiin!”, y yo agregaba: “Ahora nos toca a nosotros”. La primera anécdota de rechazo fue un día que estaba con él en pleno Cosquín, una semana antes del festival, cuando estaba terminando el de folclore. De pronto entró Horacio Guarany, gritándole: “¿Qué has hecho? ¿Vas a meter a estos rockeros de mierda? ¡Sólo falta que traigas a Samantha y Natalia!”, que eran dos personajes mediáticos de esos días, que estaban con el quilombo del jarrón con cocaína de (Guillermo) Coppola. Yo no lo podía creer, porque era mi ídolo máximo y lo quise saludar, pero estaba furioso. El pueblo entero de Cosquín también estaba muy asustado, pero después de la primera edición todos entendieron que se trataba de otra cosa y estuvo todo bien.

4) Los baños en 2001 y 2020

En la primera edición hubo apenas unos 15 baños: los de la plaza y unos pocos baños químicos. Ahora serán 300 y pico, sin contar los del backstage y producción, donde en total trabajan 1.500 personas.

5) El primer equipo

Vecky Salerno es la única persona del equipo actual que está desde el principio. Tiene un conocimiento muy claro del festival y es el cerebro del festival. Hoy te diría que la producción general está en su cabeza, y nosotros tenemos que entrar ahí para sacar los archivos de lo que necesitamos. Y mi socio, el Chueco, es un apoyo muy importante en bajarnos a tierra, porque yo por momentos soy medio Peter Pan. Además, él ha generado una relación muy importante con las marcas, sin las cuales sería inviable hacer el festival. Una de las cosas que admiro de todo mi equipo es que lo primero que sucede cuando termina el Cosquín es que todos vienen con las cosas que creen que tenemos que mejorar, inclusive cuando involucra a sus áreas. Eso hace que cada año vayamos mejorando más.

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6) Los sponsors

Para la segunda edición, Brahma nos ofreció ser sponsors, y fue increíble, porque nos tiró una serie de ideas que a nosotros ni se nos habían ocurrido. Pero estuvo sólo dos años y después se fue, así que nos pusimos a trabajar mucho en buscar otros. Y una vez que el festival se hizo en un lugar abierto, cuando entró el Chueco, logramos una fidelidad tal que tenemos las mismas marcas de hace quince años. Sumamos otras actividades que tienen que ver con tecnología, pero son los mismos sponsors.

Crecer sin parar. Con el paso del tiempo, el festival se transformó en una marca de exportación, y de garantía de una muy buena programación. (Foto: Guillermo Rodríguez Adami)

7) El paso de tres fechas a dos

Durante muchos años el festival duraba tres días porque nos coincidía con los Carnavales. Pero cuando se corrieron a marzo dejé de tener un lunes libre. Y el viernes es un día medio complejo, así que dijimos de meter la misma cantidad de contenido en dos días. Además, hay mucha gente que hoy desgraciadamente no tiene para ir tres días, no solamente por lo económico, sino también por tiempo o los estudios. Nos la jugamos, tratamos de que venga la misma cantidad de gente y sucedió: el formato de dos días funcionó muy bien. Quedó comprobado con la venta récord de este año: vendimos 9 mil abonos sin anunciar la grilla, y quedó demostrado que la gente confía en que va a ser interesante. Así que sinceramente el achique no fue un achique, sino que fue como comprimirlo. ¡Tocan 157 bandas!

8) La lluvia

El año pasado no llovió salvo al final, cuando arrancó Nonpalidece. Y el anteaño tampoco llovió, así que venimos de dos años sin lluvia y ahora seguro que llueve. Yo recorro mucho los festivales de Córdoba y a todos les tocó uno o dos días de lluvia; está dentro de las cosas que suceden en el verano cordobés. En 2008 hubo una gran tormenta cuando tocó Intoxicados, pero lo peor fue en 2015, cuando tuvimos que reprogramar un día. Me acuerdo que arrancó Calamaro con un diluvio universal, y cuando terminó la gente se fue y llovió durante toda la noche sin parar, muy focalizado en Sierras Chicas, donde se inundó todo y fue una tragedia. El festival se podría haber hecho, pero todas las fuerzas de Defensa Civil, Policía, bomberos y ambulancias necesitaban estar en esa otra zona. Nos contactamos con el gobernador y decidimos reprogramar para el lunes. Hicimos el anuncio entre las 12 del mediodía y las 2 de la tarde, cuando íbamos a dar puerta. Hubo que reprogramar los vuelos y todo el transporte de unas 50 bandas. Una locura total.

Calamaro y más allá la inundación. Ante 30 mil personas y bajo la lluvia, el Salmón brilló en el primer concierto de su carrera en este festival. Pero no hubo segundo día. (Foto: Marcelo Cáceres)

9) Pappo

A Cosquín siempre llegó el Pappo más descontrolado, muy borracho. Era un tipo bravísimo. Una vez tuvimos problemas con una promotora que fue a sacarse una foto al camarín y Pappo se quiso hacer el gracioso y le puso la pistola en la cabeza. Nunca supimos cómo sucedió todo, pero la chica salió temblando. A otra le dio un tremendo mordiscón en el cuello en vez de un beso. Por otro lado, era un tipo que bancaba a morir al festival y dos veces tocó con dos bandas, con Riff y Pappo’s Blues. Y en el 2005 subió Charly (García) como invitado e hicieron Popotitos, Desconfío y Sucio y desprolijo. El último show que dio con Riff fue unos 10-15 días antes del accidente.

Pappo, Riff y Cosquín Rock. Un cóctel de alto poder explosivo. (Foto: Martín Bonetto)

10) La edición post-Cromañón

En el 2005 nos estábamos yendo de la plaza Próspero Molina porque había quedado chica y porque nos echaron. A ese cambio tan traumático se sumó la tragedia de Cromañón, así que todos los sponsors se retiraron, aunque ya teníamos los contratos firmados. Ya teníamos contratados a Sepultura, Barón Rojo y Molotov, todos con un show en Buenos Aires y otro en el festival, pero todos los locales de Buenos Aires quedaron cerrados. Y en esa locura que yo tenía, en vez de darlos de baja, los trajimos igual. El Cosquín tuvo que sobrellevar semejante golpazo económico y una merma importante de público. Fue terrible. Fue la vez que perdí más plata. Volví a perder plata en 2006, pero después me reacomodé, aunque perdí nuevamente en 2012 y 2013 porque tuvimos costos muy altos.

Molotov pasó por Cosquín Rock en varias ocasiones. Una de ellas fue en el post Cromañón. (Foto: Marcelo Cáceres)

11) El formato al aire libre

Nuestro crecimiento fue azaroso y coincidimos con lo que sucedía con los grandes festivales de todo el mundo, pero en realidad fue porque nos sacaron de Cosquín y porque en San Roque tuvimos conflictos con un vecino. Eso nos trasladó a un aeroclub que está al lado del río, con una accesibilidad complicada, pero no imposible, y que nos permite tener 100 mil personas y ocho escenarios. Yo sólo había ido a un festival afuera en el 2003, cuando fui al Viña Rock en España; y recién desde el 2010 fui a Glastonbury, Coachella y muchos más.

Charly García volverá a ser de la partida en esta nueva edición. Aquí, en 2011, con la imagen de Luis Alberto Spinetta de fondo. (Foto: Marcelo/Daniel Cáceres)

12) Lo mejor del año pasado

Para mí fue tener por primera vez a Ska-P. Siete años atrás me senté con ellos para contratarlos y de golpe el cantante me dice que no van a tocar más. Los demás lo miraron como diciendo: “¡Esto no había que contarlo!”. Así que me lo perdí. Pero cuando decidieron la vuelta, viajé a España y lo conseguí. Tenerlos en Cosquín en 2019 fue muy importante.

Federal y familiar. El Cosquín Rock fue ampliando su propuesta, su oferta y su convocatoria. (Foto: Daniel Cáceres)

13) Las versiones internacionales

Este año tenemos un Cosquín Rock en España que va a ser un desafío muy grande, con tres días de festival, del 30 de julio al 1° de agosto, en Fuengirola, provincia de Málaga. Van a tocar Calamaro, Skay, Gieco, El Mató, Cat7iel y Paco, El Kuelgue y Juanse, además de Loquillo, Leiva, Amaral y Fangoria. También volvemos a Perú en julio, Paraguay en septiembre y Uruguay en noviembre. Y en el 2021 estaremos nuevamente en los Estados Unidos, Colombia y Chile.

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14) La edición número 20

Este año vamos a tener 14 hectáreas, porque agregamos un espacio gigante en el que va a funcionar el BNP Stage, donde va a estar la música electrónica, que va a funcionar de día y no de noche. El festival tiene los escenarios Norte y Sur en cada punta, y en el medio La Casita del Blues, el escenario Córdoba X, la carpa Molotov, la carpa Urbana y la carpa de Pop Art. Y a un costado, donde antes estaba el estacionamiento VIP, va a estar este escenario rodeado de árboles y donde tocan disc-jockeys desde las 4 de la tarde hasta las 2 de la mañana. El festival va a terminar tarde, porque los Deca van a terminar como a las 3 de la mañana y los Ratones a eso de las 2, pero no vamos a repetir la experiencia del año pasado, donde la fiesta electrónica siguió de trasnoche hasta las 6 ó 7 de la mañana.

Son 14 hectáreas activos a lo largo de más de 12 horas, cada jornada. (Foto: Daniel Cáceres)

15) La visita que no fue

Me hubiera gustado traer este año a un artista internacional que venía gestionando, que es ZZ Top. Hubiera sido un lindo complemento para la noche de Gardelitos, Ratones, Ciro, Las Pelotas, La Vela y Los Caballeros de la Quema, que tocan por primera vez en el festival. De todas formas, si sale todo tal cual lo imaginamos, va a ser un festival increíble, porque todos los escenarios tienen cosas geniales para ver. En lo artístico me siento muy conforme y creo que el sábado está dentro de las mejores programaciones que hemos hecho en años.

La deuda pendiente. A Palazzo le hubiera gustado traer este año a ZZ Top. No pudo ser…. (Foto: EFE/Daniel Karmann)

16) Con banda propia

Este año no voy a tocar con Los Mentidores, sino con la banda que tenía a los 14 años. Una banda de hard rock que se llama Rouge and Roll, que no tocó nunca en los 20 años del Cosquín. Desde el 2001 que mis amigos me vienen diciendo que los programe y nunca los puse, pero este año les dije que el aniversario lo justificaba. Tocaremos quince minutos en el escenario Córdoba X, a las cuatro de la tarde.

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17) Desembarcos y ocultos

Esta vez, el festival va a durar todo el año. Ya hicimos el homenaje al Cosquín Rock en la plaza Próspero Molina, hicimos el lanzamiento de un vino en Las Perdices y ahora empieza una serie de proyectos llamados Desembarcos y Ocultos. Los Desembarcos son pequeños recitales sorpresa que van a suceder durante todo el año en ciudades, barrios y esquinas comunes, solamente anunciado por las redes de Cosquín Rock. Y para los Ocultos vamos a invitar a fans a vivir experiencias especiales, como la presentación del disco en una bodega de Mendoza, con bandas como Los Tipitos tocando entre los viñedos.

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18) Ley de cupos

En la conferencia de prensa del año pasado no quise decir que no hay suficientes mujeres con talento, pero se entendió así. Todo el equipo de chicas que trabajan en la productora quedaron muy dolidas, porque entendieron lo que quise decir, pero recibimos una agresión muy fuerte. Publicaron mi teléfono y los de mis hijas, así que les mandaron mensajes directos. ¡De todo! Finalmente sirvió muchísimo, porque empezamos a buscar material por todo el país y a pensar en qué artistas mujeres estaría bueno tener en la grilla. La de este año tiene casi un 35% de mujeres, y en Córdoba va a ser uno de los únicos festivales que cumplirá con la Ley de Cupo. Si bien todavía no estaba aprobada, cuando lanzamos la programación, el 12 de noviembre, ya nos habíamos planteado ese objetivo. Quedó un cóctel que está buenísimo, porque sinceramente es una propuesta con mucha variedad. Me he podido dar el lujo de traer a JJ Thames y Fran Duarte, que son dos cantantes que a mí me conmovieron en los festivales de blues de Estados Unidos y Brasil. Y el tándem Mon Laferte-Nathy Peluso va a ser muy interesante.

Mon Laferte será una de las atracciones del festival, en tándem con Nathy Peluso(Fotos: Federico Romero)

19) La vuelta de Divididos

Divididos estuvo en los primeros cuatro años del festival y después no volvió nunca más. Pero el tiempo cura todas las heridas y está buenísimo que vuelvan. Y vamos a hacer todo lo posible para que sean muy felices, y que el público también lo sea. Sé que ver a Divididos va a ser muy emotivo para un montón de gente, porque fueron el emblema del desembarco del Cosquín Rock en el escenario Atahualpa Yupanqui de la plaza Próspero Molina, con El arriero cantado casi como un himno por Ricardo Mollo. Divididos fue el puntapié inicial de todo esto, así que está buenísimo que vuelvan para el festejo de los 20 años.

Ricardo Mollo, en la prueba de sonido del Cosquín Rock. Fueron cuatro veces y se cortó el vínculo. Pero el tiempo curó las heridas.

20) Un nuevo aprendizaje

En la semana previa estaré durmiendo ahí mismo en un motorhome, así que el festival siempre me agarra muy cansado. Por eso me he propuesto, a partir de esta edición número 20, poder disfrutar un poco más. Tengo un modo de trabajo que hace que le ponga el cuerpo al festival y desde abril estoy negociando con las bandas, armando la producción, la programación, haciendo los Cosquín Rock de afuera, el lanzamiento y la prensa. Hacer todo eso te desgasta mucho y el aprendizaje, para este año, es disfrutarlo un poco más.

Cosquín Rock se realizará el 8 y 9 de febrero, en el aeródromo del valle de punilla, en Córdoba. Entradas: $2.400 por cada día, $4.200 el abono por los dos días; $8.000 Fanatic Rock (Espacio VIP) por día. A través de TuEntrada.com

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