Coronavirus y el teatro: una marquesina para cuidarse



El empresario Carlos Rottemberg, dueño de varias salas teatrales, entre ellas el Multiteatro Comafi y el Multitabaris Comafi, dijo la semana pasada que había que ser cuidadoso “sin caer en la paranoia”. Hoy en la fachada de su Multiteatro, Corrientes 1283, apareció una marquesina inmensa que involucra todo el frente, es decir, las cuatro salas del edificio. El cartelón esconde los afiches que estaban colocados hasta ayer, mandando un mensaje equivalente a una señal de ajuste: “Bajemos el telón para cuidarnos. Habrá tiempo para volver al teatro”.

Si bien la fachada no hace más que acordar con las medidas de cierre total dispuestas en salas de teatro y cine, la consigna deja librado el sabor del reencuentro a un acto casi esperanzador: Habrá tiempo para…

El experimentado productor teatral sabe de esto porque diez años atrás vivió la situación con el brote de Gripe A (virus H1N1), momento en que se mantuvieron cerrados todos los teatros del país durante diez días. Puesto a comparar, Rottemberg hace una diferencia entre Gripe A y Coronavirus.

“Aquello se dio en el mes de julio, plena temporada de vacaciones de invierno y los casos se multiplicaron mucho día a día. No eran importados como ahora. La diferencia es enorme”. Lo dijo días atrás a este diario, acaso imaginando medidas menos drásticas.

El Multiteatro, con el cartel por el coronavirus.

Hacia el pasado fin de semana, el coronavirus se empezó a llevar todo puesto en materia de espectáculos. Hubo suspensiones y temporadas que se acortaron abruptamente. También estrenos postergados hasta nuevo aviso.

El domingo a la noche, con la palabra del Presidente de por medio, Rottemberg decidió suspender todo lo suyo. “Un dato pintoresco es que Londres, este lunes, cuando nosotros ya estábamos cerrados, todavía ofrecía funciones. Después suspendieron. Técnicamente en la Argentina los espectáculos cerraron el domingo, pero en Londres tardaron un día más que acá”, comenta con cierto orgullo.

En 2009 la medida de cierre de las salas teatrales afectó mucho al sector y se dio por razones similares: la asistencia del público había caído en un 80%. En ese entonces, los teatros estuvieron sin actividad entre el 6 y el 16 de julio de ese año.

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“Nuestra actividad requiere una actitud docente. Nunca me quedé con el ejemplo de por qué el teatro está cerrado y la pizzería no”, ensaya el empresario. “Entiendo que en los medios del mundo existe una sección que se llama Espectáculos y que no hay ninguna que se llame Pizzería. Quiero decir con esto que como el mundo del espectáculo tiene prensa, nosotros debemos mandar señales inequívocas, colaborando con cuestiones que excedan lo artístico”.

Carlos Rottemberg, apasionado del teatro y referente del sector. Foto: Archivo Clarín

El jueves pasado salió el decreto que restringía las localidades por función, con hasta 200 personas en cada sala y dejando una butaca de por medio. La velocidad de los anuncios, a veces mayor a la de los hechos, hizo que esa decisión cayera en desuso en cuestión de horas. “Yo sabía que esto se iba a venir”, avisa Rottemberg. 

“El borderó habla”, nos dice sobre las tendencias de boletería. “Hace una semana me llamó la atención la caída en las ventas de entradas. Pero el viernes ocurrió algo mucho peor: hubo más devoluciones que venta de entradas. Eso me confirmo que el público estaba dando una señal muy potente”.

Respecto del resto del sector entiende y manifiesta que “hay una comunión muy estrecha” entre todos los participantes del gremio, pero anticipa que lo peor se verá cuando el virus deje de tapar el bosque.

“Estamos observando atentamente la cantidad de proyectos detenidos y puestos de trabajo en riesgo. Pensando en lo que había en cartel y en todo lo que se vendría. Qué ocurrirá con las contrataciones que se iban a dar en vacaciones de invierno, qué pasará con la relación de dependencia de la gente que trabaja en todas las salas del país…”

Sin dudas se refiere al perjuicio económico que, por ahora -aún en fase sanitaria- no se tiene en cuenta. “Por ejemplo qué pasa con las familias de las empresas de limpieza que se relacionan con las salas teatrales”, dice. Y toca otro tema casi invisible. “Hasta los fijadores de afiches que no salen a pegar carteles porque las campañas se levantan por ausencia de estrenos”.

Según el empresario en breve pisaremos el palito de los “daños colaterales”. Al ser consultado sobre si está de acuerdo con las medidas adoptadas por el Gobierno, Rottemberg fue muy empático: “Hay que positivizar y ocuparnos más que preocuparnos”.

WD

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