Coronavirus: murió el contrabajista Henry Grimes, dueño de una historia extraña



Este viernes 17 de abril murió en Nueva York el contrabajista Henry Grimes, a causa del coronavirus.

Grimes tenía 84 años y era considerado un virtuoso del instrumento. Fue miembro del grupo del saxofonista tenor Sonny Rollins y tocó con Thelonious Monk, con Gerry Mulligan y Anita O’Day; muy vinculado también a la escena del Free Jazz participó de los grupos de los saxofonistas Albert Ayler, Archie Shepp, Pharoah Sanders y Steve Lacy; del pianista Cecil Taylor y del trompetista Don Cherry. También tocó en dos discos del saxofonista argentino Roberto Pettinato.

Henry Grimes es uno de los músicos con una de las historias más extrañas, ya desapareció de la escena durante 32 años hasta que fue localizado en Los Ángeles casi en estado de indigencia. Se recuperó y tuvo una actividad muy importante en el período 2003-2016.

Nació en Filadelfia, en noviembre de 1935. Comenzó con el violín para pasarse a la tuba y de ahí saltó al contrabajo. Desde su llegada a Nueva York, a mediados de los años cincuenta, se hizo una importante reputación como contrabajista, que quedó confirmada durante un fin de semana, en 1958, cuando tocó con seis grupos diferentes durante el Festival de Newport, en Long Island, Nueva York. Interpretó la música de Monk, de Mulligan, de Lee Konitz, de Rollins, de Tony Scott y en la orquesta de Benny Goodman. Tenía sólo 22 años.

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Su fama lo llevó a ser el segundo contrabajista en la orquesta de otro gigante del instrumento como lo era Charles Mingus. Poco a poco se fue involucrando más en la escena del Free: en 1965, grabó su primer disco como líder en un trío de contrabajo, clarinete y batería con música compuesta por Grimes.

Un artista con una carrera importante que se vio truncada cuando se mudó a California y desapareció del radar del mundo del jazz; llegaron a creer que había muerto y hasta incluso hubo algún que otro tributo en su nombre; fue descubierto por un asistente social –amante del jazz- que lo encontró en 2002 en un estado de cuasi indigencia, haciendo trabajos de albañilería y sin instrumento, pero escribiendo poesía. No sabía que había muerto Albert Ayler (1936-1970) de quien fue su gran amigo. Sin embargo, no había perdido las ganas de tocar. Juntaron dinero, William Parker le regaló un contrabajo y la vida de Grimes volvió a la senda de la música con una fuerza inusitada.

Henry Grimes en el contrabajo, junto al saxofonista Sonny Rollins.

“Un artista de nuevo en el camino tras más de 30 años en silencio”, dijo The New York Times a raíz del regreso de este contrabajista, con un aura de leyenda y misterio. Recibió la bienvenida de héroe y lejos de dormirse en los laureles comenzó a desarrollar una actividad importante; tocó con Joe Lovano, Dave Douglas, Roscoe Mitchell, Andrew Cyrille, Marc Ribot, Bill Dixon, Rashied Ali y Wawada Leo Smith, entre otros. En 2006 se reunió en un concierto homenaje con Cecil Taylor y el saxofonista John Tchicai, con quienes había tocado cuarenta años atrás. Entre su regreso en 2003 y 2016, Grimes hizo 640 conciertos en 30 países. Lanzó siete discos como líder, seis durante el período que abarca 2003-2014 y 38 discos como acompañante, entre ellos, dos con el saxofonista Roberto Pettinato My Head Is My Only House Unless It Rains (2010) y Purity (2011).

Su actividad musical lo llevó también al campo de la docencia con clases magistrales y talleres de armonía e improvisación en Berklee College of Music, City College Of New York, New England Conservatory y en las universidades de Michigan y de Illinois, entre otros. En 2003 recibió el premio al Músico del Año por All About Jazz y en 2016, el premio Lifetime, ese año a raíz de problemas de salud dejó casi de tocar y quedó sólo desarrollando parte de su actividad como docente.

Henry Grimes, en su juventud.

Con Pettinato, en Harlem

Roberto Pettinato recordó la actuación del 12 de agosto de 2011, en un centro cultural, en Harlem, en la cual debió reunir estoicismo con audacia, pues le tocó a él comenzar ese concierto. “Llegué y me fui para Harlem a tocar con el trío de Henry Grimes, con Tyshawn Sorey en batería y Dave Burrell en piano; cuando llegué, le pregunté qué hacíamos y me dijo que íbamos a hacer música. Me quedé a un costado y esperé a ver para qué lado iría la propuesta; de pronto, veo que Grimes me cabecea para que yo comience. ¡Qué tensión! ¿Qué hago?, me dije, y arranqué y atrás vinieron ellos, y salió bien”, rememoró en una nota con Clarín el conductor televisivo, humorista y miembro de la banda de rock Sumo.

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WD

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