Coronavirus: Jared Leto muestra lo que guarda en su heladera y quiere ver las de sus seguidores



La cosa es así: Jared Leto estuvo 12 días totalmente incomunicado en un retiro espiritual y al volver de algún desierto se topó con el “¿corona qué…?” . De un aislamiento espiritual pasó a otro, pero de carácter sanitario y global.

“Hace doce días comencé una meditación silenciosa en el desierto. Estábamos totalmente aislados, sin teléfono ni comunicación”, explicó por su Instagram.

En otras palabras, Jared Leto era el único tipo en el mundo que no sabía lo que estaba pasando. 

El actor de El club de los desahuciados todavía se está restregando los ojos: “No tenía ni idea de lo que estaba pasando fuera. Ayer llegué a un mundo muy diferente, uno que había cambiado para siempre. Alucinante. Esto es lo menos que puedo decir”.

Jared Leto volvió admirado de su retiro místico. Hace un par de días regresó a casa, empezó a chequear internet y se dio cuenta que su vida deberá continuar al margen por tiempo indefinido. 

También redescubrió las redes sociales. Primero lo hizo posteando unas fotos de su “oficina” durante el confinamiento, y luego, lógicamente aburrido, lanzó uno de esos retos virales onda el del papel higiénico:

​”Les mostré mi heladera, ahora muéstrenme la suya”.

Las puertas del abastecimiento hogareño. Eso quiere descubrir el cantante de 30 Seconds to Mars, que en un tuit muestra un “placer culposo” en forma de galletita vegana.

Como es previsible, ya hay seguidores de distintos lugares del planeta mostrando sus decoradas o desangeladas heladeras.

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El primer encierro de Leto, el espiritual/voluntario obedeció a que el actor casi se muere en un accidente, tras sufrir un severo resbalón mientras subía por una pared vertical del cañón Red Rock en el desierto de Nevada.

“No quiero sonar dramático, pero este día casi muero. Tuve una buena caída escalando con Álex Honnold en Red Rock. Miré hacia arriba y en cuestión de segundos la cuerda se estaba desgastando mientras yo colgaba a unos 600 pies”, escribió hace unos días, por lo que le ha tocado vivir dos situaciones extremas en menos de un mes.

“Fue un momento extraño, no sentí tanto miedo como más bien aceptación y una ligera melancolía”. De ahí al desafío de la nevera hay un solo paso.

E.S.

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