Coronavirus: el fenómeno de los recitales on line, entre la solidaridad, la necesidad de conectar y una polémica que no fue



Cuando el pasado 10 de marzo, tras cancelar por cuenta propia sus presentaciones programadas para ese mismo día y el siguiente en el Teatro Melico Salazar de San José, en Costa Rica, por el avance del coronavirus, Jorge Drexler resolvió ofrecer un concierto en la misma sala, vacía, pero frente a una audiencia virtual que superó sus propias expectativas, sabía que era el protagonista de un acontecimiento especial. 

Pero lo que quizá el cantautor uruguayo no imaginaba era que estaba inaugurando una modalidad que muchos de sus colegas expandieron por el mundo como uno de los canales esenciales para mantener con el público una conexión que la pandemia interrumpió de manera abrupta.

De Fito Páez a Chris Martin, de la Filarmónica de Berlín dirigida por Daniel Barenboim a Soledad Pastorutti, de Pedro Aznar a Bon Jovi, de Alejandro Sanz a Loli Molina pasando por la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos, de Palo Pandolfo a Chucho Valdés, de Eruca Sativa y Barbi Recanati a Yo-Yo Ma, de Chick Corea a Palo Pandolfo, de Silvina Moreno a Alejandro Lerner y Los pericos, de Ignacio Montoya Carlotto a Fabiana Cantilo… La lista es interminable -y no para de crecer-, entre solistas y bandas que en vivo o a través de videos made in casa comparten sus músicas como aporte para sobrellevar una situación inédita.

Todos, protagonistas de una nueva tendencia que mientras va ajustando sus clavijas, se abre como un posible plan alternativo a la habitual secuencia composición-grabación-disco-gira-shows que suele marcar la agenda de los músicos.

¿Qué se puede hacer, salvo tocar?

Como Drexler, también Páez debió cancelar la presentación de su álbum La conquista del mundo, y la alternativa de tocar desde su casa tomó forma de Plan B de inmediato. Y también Diego Frenkel lo hizo propio, mediante un anuncio fugaz.

“Lo que hice fue bastante espontáneo, por una necesidad mía de poder conectar con la gente, y poder darles algo a través de mi música, que es lo que siempre hago. Estaba por salir a la ruta a tocar, con varios shows por delante, y toda esa energía estaba implosionando”, explica el ex líder de la Portuaria, también con nuevo disco bajo el brazo, Frenkeltronic.

La necesidad, resalta Frenkel, y Soledad Pastorutti también. “Tuve esa necesidad de hacer algo desde casa. Estamos viviendo un momento muy especial, todos muy sensibles y no entendemos muy bien qué pasa. Pero si hay algo que necesitamos es compañía. En soledad, de esta manera a veces es difícil afrontar el día a día. Así que le pregunté a mi director musical si se copaba y venía a tocar, y a la gente le pregunté qué canciones quería escuchar. Al otro día justo se decretó la cuarentena total”, recuerda la Sole, que así gestó La Gringa en Casa.

“Esta situación es absolutamente nueva, para todos. Nadie que yo conozca ha vivido algo similar, y siento que la humanidad está viviendo un momento único. Al menos para generaciones que, como la nuestra, no ha vivido un situación extrema como una guerra…”, señala Gabriel Pedernera, integrante de Eruca Sativa, que a medianoche de este domingo 29 de marzo estrena on line el video clip del tema Caparazón. 

Y sigue: “¿Qué otra cosa vamos a hacer? Tenemos que estar agradecidos a la tecnología que nos permite seguir estando en contacto. El distanciamiento es nada más que para evitar que este virus se siga propagando y no haga más desastres de los que ya está y va a seguir haciendo. Pero, como dice esa canción: ‘Usted preguntará por qué cantamos’. Cantamos porque lo tenemos que hacer. ¿Qué vamos a hacer si no?”.

Eruca Sativa, a la medianoche del domingo 29 de marzo estrena un nuevo clip, para seguir acompañando a sus seguidores durante la cuarentena. (Foto: Prensa/Nora Lezano)

La novedad de la que habla Pedernera va en línea con la idea de “reconstruir una vida, por lo menos por ahora” que acerca Alejandro Lerner. “La ilusión es que esto también va a pasar y en algún momento vamos a volver a ver el sol. Mientras tanto, hay que componer una forma de vida muy distinta, con reglas nuevas y hay que acomodarse a eso”.

En medio de ese “acomodamiento”, el autor de Todo a pulmón puso en marcha el “programa” Entre todos, en el que combina música con respuestas a consultas en torno a la pandemia y la cuarentena. “Hay una gran parte de nosotros que tiene una profunda vocación, que tiene que ver con expresar y con compartir. Y no es que nos metieron presos, sino que por una cuestión de conciencia y responsabilidad estamos decidiendo que el mejor aporte que podemos hacer es quedarnos en nuestras casas, así que a partir de eso estamos tratando de hacer correr la información”, explica.

Y agrega: “Estamos los que cantamos o tocamos porque tenemos ganas de hacerlo, porque sabemos que hay gente que lo está necesitando, a la que le viene bien una canción, le viene bien distraerse… Y también, si es posible, tratamos de incorporar alguien que nos pueda responder a ciertas inquietudes, porque con esta situación, como se dice folclóricamente, tenemos el culo lleno de preguntas”.

La necesidad, el acompañamiento. Pedro Aznar, quien el miércoles 25 dio un concierto con picos de 67 mil espectadores, señala: “El motivo principal fue acompañar a la gente, ayudar a disipar la sensación de aislamiento, darle un sentido y un propósito a todo esto. Por eso lo llamé ‘retiro espiritual’: porque es una gran oportunidad de reencontrarnos con nosotros mismos, preguntarnos por el sentido y la dirección de nuestras vidas y nuestro aporte al bien de toda la comunidad.”

“Recién acabo de sumarme al aplauso que desde nuestras casas le damos a los profesionales de la salud, que están haciendo un trabajo heroico. Cosas así nos dan fuerza para enfrentar la adversidad, nos hacen sentir parte de un todo que es mucho más que nuestras individualidades, justo en un momento en que el mundo se había dedicado a erguir barreras, muros de separación y a implementar políticas de profundización de la desigualdad”, agrega el ex Serú Girán.

Globalización de la buena

Una de las “novedades” que ofrece esta nueva tendencia es la proyección hacia una platea que va mucho más allá de los límites, y el pianista cubano Chucho Valdés, desde Florida, en los Estados Unidos, hace foco en ella. “Mira -dice-: en un concierto de piano, en un gran teatro, podés poner tres mil personas a escucharte. Pero la transmisión que he hecho la primera vez tenía más de 250 mil vistas y compartidos. Entonces, ¡esto tiene más repercusión que en cualquier concierto o teatro, porque está llegando al mundo entero al mismo tiempo!”

No obstante, el multiganador de los Premios Grammy se enfoca en las diferencias a la hora de tocar. “Es una sensación que nunca había sentido antes. Muy diferente, pero también muy reconfortante en el sentido de poder sentirme útil, en esta forma de llevar la música a todos los que estamos en la misma historia. Al mismo tiempo que estamos disfrutando lo que estamos haciendo, sentimos que la música es un lenguaje universal”, dice.

Algo muy parecido a lo que, mucho más cerca, dice haber experimentado Ignacio Montoya Carlotto. “Se me ocurrió hacer un vivo sin avisar, a ver qué pasaba. En definitiva, es como que la gente esta viniendo, a un lugar virtual, se pone frente a sus dispositivos y lo escucha. En ese sentido, tiene una suerte de rito parecido al de un concierto. La segunda vez hubo más, y la tercera lo vio muchísima gente, para la música que yo hago”, cuenta.

“Es un tipo de comunicación distinto, pero tiene un plus, que es que no hay límites geográficos”, advierte Lerner, que recuerda que a través de dos teléfonos y una webbie, de golpe lo estaban viendo 60 mil personas. “No había diferencias de fronteras. Entre los mensajes que podía leer, veía que llegaban de España, México, Israel, Tucumán, Uruguay, Paraguay…”.

Un mundo de sensaciones, distintas

Apenas terminó su versión “íntima” de Yo vengo a ofrecer mi corazón, en su concierto “desde casa” del viernes 20, y antes de despedirse, Fito Páez exclamó: “¡Fue un tripazo!” Pero, ¿qué tan parecido o tan distinto es ese viaje al que los artistas experimentan en el cara a cara con la gente?

“Plantarse frente a una cámara y ‘atravesarla’, hablándole a la gente es un ejercicio que no es habitual para los músicos, acostumbrados como estamos a tener el público enfrente. Nuestra experiencia más parecida es la radio, la televisión, o algún video que grabamos y subimos a las redes. Pero esto es, claramente, diferente a un streaming de un concierto en un teatro”, revela Aznar.

Ignacio Montoya Carlotto asegura estar descubriendo una nueva manera de compartir su música. (Foto: Josefina Carlos)

Entonces, “ir viendo la cantidad de corazoncitos que burbujeaban en la pantalla” lo ayudó a conectar. “Ese fue mi indicador de que lo estaban disfrutando, ya que la falta de aplausos al final de cada canción dejaba un silencio que era, a la vez, aterrador y altamente potenciador, un marco impresionante para cada canción. Si tuviera que usar una palabra para describir cómo me sentí, sería conmovido. Cuando terminó la transmisión me quedé sollozando, atravesado por la emoción. Había sido un ritual comunitario, decenas de miles de personas desde sus casas, unidos ante la adversidad, celebrando la humanidad a través de la música y el pensamiento.”

Sorokin: Nunca el contacto virtual va a suplantar al contacto real. pero sí es un paliativo, un nuevo orden de posibilidades que se abren. Y creo que hay que estar dispuesto a aprender cómo hacerlo de la mejor manera, cómo se genera la comunicación, que es totalmente diferente a un concierto normal… Acá, obviamente hay cosas que son más difíciles: llegar a través de una pantalla pequeños con un sonido y una imagen más o menos, no es lo mismo. Yo soy un músico que sube al escenario cada tres días. Estoy muy acostumbrado a girar y a hacer conciertos, y me cuesta. No siento el mismo tipo de comunicación; es un modo más pobre, pero hay que ir adaptándose.

Coti Sorokin asume que el formato establece un vínculo de comunicación “más pobre”, pero dice que hay que ir adaptándose.

Pastorutti: Yo prefiero el vivo y el contacto con la gente. Creo que por eso me caracterizo, por girar, por estar en diferentes escenarios, festivaleando… Pero ya que se está dando esta forma de comunicarnos, estoy aprendiendo conforme va avanzando la tecnología. Me cuesta adaptarme, pero me gusta porque es una manera que puedo hablar directamente con mi público, decir lo que siento, responderle las dudas y compartir. Es mucho más directo y mucho más, te diría, natural y sincero.

Montoya Carlotto: Es una experiencia distinta, porque no tenés a la persona ahí. Después, es tocar, porque no dejás de pensar como lo hacés siempre que estás tocando. Tiene muchos elementos similares a lo que significa hacer un concierto. Y hasta me pasó que me puse nervioso, que me agarró la ansiedad del concierto en vivo, me busqué una ropa para la ocasión: hice todo el rito.

Frenkel: Mi corta experiencia ha sido muy emocionante. Si bien no escucho los aplausos veo las manitos, los gestos, los comentarios en palabras que jamás podría escuchar desde un escenario. Todos entendemos que es otro código, que no reemplaza de ninguna manera la energía física donde el cuerpo está comprometido de otra manera, y que en este momento no lo podemos hacer. Ya sea tocar en vivo, un abrazo, un beso o tantas de las cosas que en este momento nos están vedadas. Y con esa veda, pienso, vamos a aprender a valorarlas también y a distribuir los valores sustanciales de otro modo.

Lerner: Creo que acá el artista es un soldado de la comunicación. No es solamente un hombre del entretenimiento. De alguna manera uno asume un compromiso de comunicación, de expresión, de aliviar las angustias que tenemos todos por igual. Porque acá no se salva el rico, que es igual al pobre; no hay distinciones de favoritismos políticos ni geográficos.

Aznar: Es una oportunidad única de repensarnos como especie, cómo nos tratamos a nosotros mismos y cómo tratamos al planeta. El llamado es urgente, no podemos demorarnos más en actitudes tibias que no cambian nada de fondo. Los que nos dedicamos al arte tenemos una gran responsabilidad, somos comunicadores de ideas. Yo le debo todo lo que soy a los artistas que me transmitieron desde sus obras, ideas fuertes sobre las que construí mi identidad y me enfrenté a mis propias sombras. Los políticos hacen el arte de lo posible, los artistas, soñamos con lo imposible para hacer que esas utopías estén más cerca de volverse realidad.

Frenkel: No es un ‘para mí’ o ‘para el otro’: es un ‘para nosotros’. Donde yo cumplo un rol, y el otro, llamado público como una idea general, cumple otro. Es casi una destitución de la idea de para mí o para el otro, justamente.

Pedernera: Tiene que ver con ejercitar un poco el por qué hacemos lo que hacemos y ejercitar el amor a través de la música. Es para sentirnos felices y tratar de sobreponernos a esto que, a algunos como yo por ejemplo, nos genera cierta angustia. Queremos tratar de sobreponernos a ese sentimiento, y cargarlo de positivismo y de sensaciones nuevas, que tienen que ver con reinventarse, con ser mejores, para que no vuelva a pasar lo mismo.

Montoya Carlotto: A veces, quienes hacemos músicas no muy comerciales nos ponemos a pensar cuán necesario es lo que hacemos. Y en este momento, en el que la necesidad de las profesiones está puesta la salud, la de quienes nos cuidan y quienes siguen trabajando, cuando lo primero que se suspendió fue lo nuestro me quedó la sensación de que no debe servir para nada. Hay tipos que se están jugando la vida por salvar otras, y yo estoy acá… Y la experiencia es que el rebote que llega es el de mucha gente agradeciendo, sinceramente. Entonces, sentí por primera vez en mucho tiempo que lo que estaba haciendo no lo hacía porque lo necesitaba hacer yo, sino porque otro lo necesitaba. Y pasa algo raro, que es que quienes empezamos a hacer esto somos gente que no lo solíamos hacer, mientras otros que transmitían muchos contenidos desde sus casas veo que ahora no lo están haciendo tanto.

¿Todo hombre tiene su precio?

“¡El dinero no vale nada, ahora mismo! ¡El dinero no tiene valor! Ahora lo que tiene valor es cómo unirnos, cómo darnos cariño, esperanza… Y yo pienso que en este sentido, para mí esto es más importante que si me pagaran, por todas las cosas que he recibido de muchas partes del mundo”, exclama Chucho., quien vuelve a transmitir en Facebook Live elmartes 31, a las 16.30 de la Argentina.

Sin embargo, las redes sociales suelen ser vehículos y amplificadores de rumores que señalaron a algunos artistas como piezas de una maquinaria destinada a sacar ventaja de una situación de emergencia social. Lo sufrió Fito Páez, hace una semana, al ser vinculado con el programa #YoMeQuedoEnCasa, a través del cual el Ministerio se Cultura de la Nación facilitará que artistas ofrezcan recitales desde sus casas y con el rosarino nada tuvo que ver.

Y también quienes participaron de la iniciativa #ArgentinaCanta, que impulsada por Red Solidaria reunió el jueves pasado a casi 40 artistas en un canto colectivo del clásico de María Elena Walsh Como la cigarra. “Acá no hay dinero de por medio. Es una cuestión de que el músico es músico porque es músico”, contó Lito Vitale, director artístico de la movida, a Clarín, horas antes de que el video saliera al aire.

“Siempre va a haber energías negativas, incluso en situaciones tan apremiantes y urgentes como ésta; gente que vea las cosas retorcidamente. En mi caso personal, yo tenía 27 shows programados. Eso significa trabajo por unos cuantos meses, y la vida económica de mi familia se basa en eso, además del trabajo de mi mujer, por supuesto. Pero ella también es artista, y se le cayó todo lo que tenía por delante. Así que también hay que entender esa parte laboral”, advierte Frenkel.

Y La Sole agrega: “Si alguien piensa que nosotros cobramos por eso, bueno… En estas circunstancias tener la cabeza tan rebuscada y retorcida es complicado. Creo que hay otros problemas ahí. Yo no tengo que salir a defenderme de algo que no es cierto. Simplemente decirle a la gente que somos seres humanos, y que nos sensibilizamos mucho; por eso también nos dedicamos al arte”.

“Siempre hay, sobre todo con los artistas mainstream, un morbo por esta cuestión de cuánto estarán cobrando. Una suerte de fantasía de que no hacen nada si no es movidos por montañas de dinero. Habrá quien lo haga así, y tampoco está mal; pero hay como una especie de malicia en tratar de encontrar en eso algo que no puede ser. Me parece que eso responde más a una lógica de quien lo piensa”, reflexiona Montoya Carlotto.

Y Pedernera pone en contexto la cuestión: “Son tiempos de hiper comunicación, y siento por ahí que cada quien reacciona a su manera. Siento que las personas que hacemos música siempre somos un blanco fácil, porque lo que hacemos está ahí, a la vista de todo el mundo. Se van a decir cosas; cada uno sabe por qué hace lo que hace. Nosotros hacemos música porque la amamos, porque no podríamos hacer otra cosa, y porque pase lo que pase tenemos que seguir haciendo música. A nosotros nos tocó este rol en la vida; nos tocó contar estas historias y cantar, compartir esto que tenemos adentro. Por más que se diga lo que se diga”.

En cambio Lerner prefiere dejar la diplomacia para tiempos mejores.”¿A qué carajo se le ocurre que alguien se puede llenar de guita en esta situación? ¿Quién te va a pagar esa llenada de guita, si el Gobierno está desesperado tratando de poner la que tenga en cosas que salven vidas? ¿Cómo un artista va a estar pensando en llenarse de plata en este momento? Lo bueno de las redes es que socializa a los inteligentes, a la gente de buena voluntad, y a los pelotudos y los de mala voluntad. Todos tenemos la oportunidad de decir una pelotudez en las redes, donde para hacerlo lo único que hace falta es tener internet y saber clickear. Los boludos y mal intencionados van a estar siempre, y nosotros, los que nos exponemos, tenemos que estar dispuestos a que digan lo que quieran. Pero en general, si me pongo a pensar en mis redes, cuando veo la cantidad de gente que escribe, son miles… Y el 99% son positivos”.

Una definición que encuentra en palabras de Aznar una síntesis concluyente: “Me da una incómoda pena tener que aclarar que no cobré un solo centavo. Hay gente que no puede imaginarse hacer algo sólo por amor, y proyectan sus sospechas sobre las acciones de los demás. Lo lamento por ellos”.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *