Cómo es Ya no mires atrás, el disco de inéditos de Luis Alberto Spinetta



Un par de decenas de personas, reunidas en un apacible atardecer veraniego en un centro cultural oculto en el sector más residencial del barrio de Belgrano. “Los íntimos”, al decir de Damián Amato, presidente de Sony Music Argentina. Él, junto a Catarina Spinetta, fueron los maestros de ceremonias de la primera escucha para la prensa de Ya no mires atrás, un disco con material inédito de Luis Alberto Spinetta que será publicado en CD y en todas las plataformas digitales el próximo 23 de enero. Justo el día en el que El Flaco hubiese celebrado su cumpleaños número 70.

Para el vinilo habrá que esperar un tiempito más, y esa demora tiene que ver con un trabajo sorpresa que está llevando a cabo el diseñador gráfico Alejandro Ros, y del que no se quiso adelantar nada, más allá de que sí se haya dicho que los dibujos digitales son obra del propio Spinetta.

El núcleo musical de Ya no mires atrás está conformado por el propio Spinetta y su guitarra, los teclados de Claudio Cardone, el bajo de Nerina Nicotra y la batería de Sergio Verdinelli, los músicos que conformaron su última banda con la que tocó en directo. Y las siete canciones incluyen dos que Spinetta le había cedido a Graciela “Grace” Cosceri, su coach vocal (Diadema, con letra de Luis Alberto y música de Alejandro Franov, y Luces y sombras) y Nueva luna, mundo arjo, tonada que solía colarse en los conciertos de Spinetta desde la época de Jade y que nunca encontraba su merecido lugar en los discos. Una injusticia que Ya no mires atrás reparó para siempre.

La tapa de “Ya no mires atrás” es un dibujo digital del propio Luis Alberto Spinetta.

Ese era uno de los prejuicios antes de que sonara el álbum: ¿Hubiese querido Spinetta que este material se publicara estando él vivo? En Merecer rapean sus hijos Dante y Valentino, con la misma onda de las participaciones de Prince en los discos de Janelle Monaé. Y según dijo Caterina, su padre pudo escuchar esas tomas antes de su muerte. Por lo que ese pendrive que encontraron medio de casualidad en su casa/estudio La Diosa Salvaje por algo tenía lo que tenía, con destino final incluido.

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Pero todo eso no importa. Lo que sí importa es que Ya no mires atrás posee una coherencia sonora que desmiente la presunción inicial de que se trata de un mero rejunte caprichoso de material sin publicar. Y que, entonces, el prejuicio positivo que va a de la mano de la alegría que significa tener a mano nuevas canciones compuestas e interpretadas por Luis Alberto Spinetta es el que sale ganador en esta hipotética y, un tanto absurda, contienda interna que surfeó la mente de muchos de los que estábamos ahí.

Salvo la citada Diadema (una suerte de canción de cuna electrónica spinetteana que incluye una imagen hermosa como “las horas acaban goteando sin prisa y sin pausa…”) las canciones son más up tempo que Un mañana y que Los amigo, por citar a los dos álbumes antecesores a Ya no mires atrás. Y el motivo sonoro que se cuela es una suerte de lectura de Steely Dan (Veinte ciudades, Ya no mires atrás), con contrapuntos entre la guitarra y los teclados (Luces y sombras) y la voz de Luis Alberto que actúa como un instrumento más, mezclada un poquito más al frente que lo habitual.

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Nueva luna… es, como ya se dijo, la joya de la abuela, gracias a la participación del Mono Fontana y su dotación de sonidos insólitos pero coherentes y un Spinetta casi tan porteño como con Jade en Bajo Belgrano o con Invisible en El jardín de los presentes. Algo similar ocurre con Agua de río, y su Sórdida postura de ciempiés (otra imagen ciento por ciento salida de la pluma del Flaco).

Ya no mires atrás es una frase que puede darse la mano con la mítica ‘mañana es mejor’, más allá que resulte una rareza a la hora de titular un registro post mortem. Pero, al mismo tiempo, pocas sentencias más expresivas hay, a la hora de ilustrar la obra de un Luis Alberto Spinetta que, donde quiera que esté, aún es una fuente de luz musical incandescente. A festejar sus 70 años con este disco, y a esperar lo que se viene en vivo de Invisible en un 2020 que, para su obra, arrancó a toda máquina. Que así siga.

E.S.

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