Color y la pasión del sur de Italia, con el Ballet del San Martín

El Ballet Contemporáneo del San Martín, que codirigen Andrea Chinetti y Diego Poblete, inició su temporada 2022 de la manera más celebratoria que podría imaginarse. El coreógrafo italiano Mauro Bigonzetti (Roma, 1960) montó para la compañía oficial porteña su obra Cantata, estrenada originalmente en 2001 por el Ballet Gulbenkian de Lisboa e inspirada en rituales y festividades de regiones del sur de la península italiana.

Escena final de "Cantata". Foto: gentileza Carlos Villamayor.

Escena final de “Cantata”. Foto: gentileza Carlos Villamayor.

Como él mismo dijo en una entrevista reciente, “Encontré en pequeños pueblos de esas regiones lo religioso y lo profano, los bailes, los cantos, los dramas y los juegos”.

Todos estos ingredientes están presentes en Cantata, pasados por el filtro sutil de la danza contemporánea en un amplio registro; porque caben también allí elementos grotescos, un primitivismo salvaje, una pizca de escatología, la sensualidad más intensa, el erotismo puro y una religiosidad presente en esas señales de la cruz distorsionadas en medio del frenesí de lo que ocurre.

Clima de fiesta colectiva

Lucia Bargados y Andrés Ortiz en una bella escena de "Cantata". Foto gentileza Carlos Villamayor.

Lucia Bargados y Andrés Ortiz en una bella escena de “Cantata”. Foto gentileza Carlos Villamayor.

Bigonzetti, para empezar, organiza su puesta en escena de un modo muy acertado; la totalidad de los bailarines nunca desaparece del escenario: aunque en el centro de la narración haya un dúo o un solo o un trío, el resto de los intérpretes está presente, alrededor, como corresponde a ese clima de fiesta colectiva que destila Cantata.

En segundo lugar, hay música en vivo; son las voces, la percusión y el acordeón de cuatro magníficas artistas italianas totalmente integradas a la acción; lamentablemente, cuando Cantata pase al Teatro San Martín, la música será grabada; pero es tan bella que podrán sin duda igualmente apreciarla los que no tuvieron la experiencia de estas dos primeras funciones en el Teatro Coliseo (que coprodujo el espectáculo junto con el Instituto Italiano de Cultura de Buenos Aires y el Complejo Teatral de Buenos Aires).

En tercer lugar, es preciso destacar la dirección artística, como bien señalaba alguien a la salida de la función; porque si no, ¿cómo imbuir a estos bailarines sudamericanos de ese espíritu mediterráneo pleno de color, pero también de oscuridad?

Es cierto igualmente que el Ballet del San Martín se encuentra en un momento de gran plenitud artística y pudo responder a esa dirección de Bigonzetti de la manera más plena.

David Millán y nuevamente Lucía Bargados, en "Cantata", de Mauro Bigonzetti. Foto: gentileza Carlos Villamayor.

David Millán y nuevamente Lucía Bargados, en “Cantata”, de Mauro Bigonzetti. Foto: gentileza Carlos Villamayor.

Situaciones y estados de ánimo

Más arriba aparece la palabra “narración” pero es preciso aclarar que, aunque Cantata no contiene un argumento literal, sí narra situaciones y estados de ánimo de una manera en que sólo la danza puede hacerlo. En este sentido es imposible dejar de mencionar en particular el trío que interpretan de la manera más hermosa y conmovedora Lucía Bargado, Andrés Ortiz y David Millán.

En realidad, no es exactamente un trío sino dos dúos sucesivos en los que permanece la misma mujer y cambian los varones. Seguramente no hay palabras para explicar lo que va ocurriendo entre ellos: los cambios de sentimientos, lo que los une y los separa, la hostilidad y la pasión.

Un solo con Antonella Zanutto, "Cantata". Foto: gentileza Carlos Villamayor.

Un solo con Antonella Zanutto, “Cantata”. Foto: gentileza Carlos Villamayor.

Pero tampoco harían falta palabras porque todo está allí, en su preciosa construcción coreográfica, en sus detenciones, sus impulsos, en su intensidad y su delicadeza; y también, por supuesto, en la interpretación de los bailarines.

Hubo también otros momentos muy destacados, como el primer solo de Adriel Ballatorre, el solo de Antonella Zanutto –gran incorporación reciente al Ballet del San Martín- y el dúo de Carolina Capriati y Daniela López. Pero es preciso insistir una vez más en la calidad y el alto nivel artístico de toda la compañía.

Hoy, sábado, última función en el Teatro Coliseo, M.T. de Alvear 1125 con entrada libre. A partir del 19 de marzo y hasta el 23, en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín, Corrientes 1530. Funciones los martes y miércoles a las 20.30 y los sábados y domingos a las 15.

MFB​

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