Cleaning Up, la serie inglesa sobre delitos y ludopatía: secretos de la chica que limpia



La protagonista arrodillada, intentando quitar la mancha de café de una alfombra. Esa idea nos aproxima enseguida al espíritu de esta serie. Frota, lucha, entiende que es imposible de borrar. Pero no se da por vencida: pinta la mancha con un marcador del color de la alfombra. Ante lo que no puede desaparecer, la opción es disfrazar. Estamos ante una protagonista mitómana. Y ante una mancha más compleja.

Sobre querer limpiarse y sobre esconder lo sucio hace foco Cleaning Up, la ficción inglesa de Europa Europa, disponible en Flow. La industria del trapo, la lavandina, el lampazo antes de la era Covid-19 y una pregunta que promociona el juego: ¿Qué tan lejos llegarías para conseguir la vida que deseas para tu familia?

Una madre ludópata (Sam, Sheridan Smith) que intenta sacar a sus dos hijas de la pobreza mediante un empleo de mantenimiento en las oficinas corporativas de Kramer Lowe. Hasta allí, un retrato de los suburbios ingleses y la vida como asalariada ajustadísima de quien sueña algo tan simple y a la vez lejano como enviar a su retoño a una universidad.

Pero la compulsión por el juego todo lo enturbia. Y por si faltaba un ingrediente, se agrega la posibilidad de un negocio ilegal.

El afiche de promoción de “Cleaning Up”, la serie inglesa con Sheridan Smith.

El nuevo rubro en el que Sam puede incursionar para dejar atrás una vida miserable es delito: aprovechar su presencia en poderosas oficinas para escuchar y traficar información privilegiada (acciones, ventas de gigantes, compras). Sucumbir o no es el dilema, mientras se ve acorralada por el ex marido que pide la tenencia de sus hijas y por las constantes deudas de sus apuestas.

El suspenso va colándose en un drama que se abre también a algunas situaciones cómicas. Lo interesante son las capas psicológicas de esa protagonista que tiene un deseo incontrolable de seguir apostando, que coquetea con el riesgo todo el tiempo, que se alimenta del peligro y vive de la ilusión de ganar.

Ese mecanismo de vida se traslada a su sistema familiar como un efecto dominó demoledor. Su teléfono se transforma en una ruleta digital a la que recurre desesperada, tratando de calmar quién sabe qué.

Una madre desesperada, Sheridan Smith.

Es valiosa esa pintura de una criatura que no puede discernir entre lo probable y lo imposible, que no encuentra el equilibrio entre lo lúdico y lo enfermizo. El laberinto que implica la mente de un jugador y el sistema de recompensa que se activa en cada apuesta.

Un punto débil de la narración es lo que nos lleva a interrogarnos sobre cómo una señora sin formación en finanzas puede esquivar elegantemente situaciones específicas. El arte de salir airosa en un mundillo críptico.

La actuación sólida de Sheridan, gran artista en su país (que tiene en sus vitrinas el Premio Laurence Olivier a mejor actriz de musical, el más prestigioso del teatro británico) sostiene las fallas. La actriz tomó clases reales hasta de cómo agarrar una escoba y cómo limpiar ciertas superficies. Su Sam es una oda a la imperfección, parece que siempre tiene un as en la manga para empeorar cada decisión que toma.

“Cleaning Up”, la serie inglesa con Sheridan Smith

Como una Robin Hood moderna, Sam encarna una crítica al sistema en el que “miles de ricos roban con guante blanco” y hace sentir su soledad aunque está rodeada de una red de personajes: su amiga del trabajo (Jade Anouka), su hija adolescente (Kristy Philipps), una posible socia (Branka Katić), el prestamista que la hostiga (Neil Maskell), su ex (Matthew McNulty), su inquilino ilegal (Robert Emms), su posible nuevo empleador (Lloyd Owen) y varios más.

Mientras el juego la consume como las máquina tragamonedas a su efectivo, el éxito del negocio salvador puede hallarlo en una dolorosa verdad: “Soy invisible”, sentencia como una denuncia de ciertos roles con escaso reconocimiento social. “Nadie le presta atención a la chica que limpia”.

Ficha

Calificación: Buena.

Género: Drama.

Protagonistas: Sheridan Smith, Jade Anouka, Kristy Philipps, Branka Katić, Neil Maskell, Lloyd Owen) y más.

Emisión: Flow.

Duración: seis episodios de 45 minutos.

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