Chick Corea en cinco discos esenciales


Chick Corea, uno de los grandes pianistas en la historia del jazz y pieza clave para entender vertientes del género como el jazz-rock y el jazz fusión, murió el 9 de febrero a los 79 años. A lo largo de más de cinco décadas de carrera, grabó cientos de discos, entre propios y colaboraciones. Por eso, abordar su obra de una forma totalizante es prácticamente imposible.

Sin embargo, en un intento por mostrar los hitos más importantes y dar cuenta de la paleta sonora casi infinita que desplegó en su música, aquí van cinco discos esenciales para recordar a Chick Corea, quien en una entrevista a LA NACIÓN en 2017 habló sobre su forma de componer y dijo: “Cualquiera sea la melodía, tiene que tener cierto espíritu bailable. Entonces, internamente, siempre estoy luchando por eso. El ritmo es lo que le da diversidad a tu música”.

Now He Sings, Now He Sobs (1968)

Su segundo disco solista nos permite escucharlo en formato de trío clásico, con la compañía de Miroslav Vitous en el contrabajo y el legendario Roy Haynes en la batería. Pero también da cuenta de la apertura que mostró desde sus inicios: tenía 25 años cuando se grabó este álbum y 27 cuando se editó. Hay free jazz en ”The Law of Falling and Catching Up”, hay un punto de encuentro entre hard bop y avant guard en la mayoría de las composiciones originales de Corea para este disco y también hay tiempo para revisitar a Monk (uno de sus grandes referentes) en “Pannonica”.

Chick Corea & Gary Burton – Crystal Silence (1973)

Una de sus primeras grandes sociedades: el dueto con Gary Burton. Crystal Sylence es un disco de pura sensibilidad. Entre los staccatos (la gran marca registrada de Corea) y el vibráfono de Burton se logra una textura llena de brillo que resalta el poder melódico de ambos. Chick Corea y Gary Burton seguirían grabando y tocando juntos en reiteradas oportunidades durante las décadas siguientes. El génesis está acá.

Return To Forever – Light As A Feather (1973)

El mismo año que grababa las melodías etéreas con Gary Burton, Corea ocupaba la mayor parte de su tiempo con su banda de jazz fusión: Return To Forever. Light As A Feather es el segundo disco del grupo y el que contiene “Spain”, la que tal vez haya sido la composición más exitosa del pianista y, a partir de entonces, una pieza infaltable en su repertorio hasta el final de su carrera. Ya entregado a la electricidad, desde su Fender Rhodes, este artista ampliaba su paleta sonora y le mostraba al mundo que era capaz de absorber toda la música posible.

Chick Corea Elektric Band – Eye Of The Beholder (1988)

Entre la epicidad y el groove, abrazó los 80 con ganas de ir a la pista de baile. La Elektric Band fue lo más cerca que estuvo del funk, leído siempre desde el jazz, la fusión y la complejidad rítmica. Eye Of The Beholder se posiciona como uno de los mejores discos de fusión de la década gracias al diálogo constante entre los miembros del grupo (Dave Weckl, John Patittucci, Eric Marienthal y Frank Gambale), que podían volar libremente bajo el amparo de Corea. El pop y el rock de los 80, desde una óptica jazzera.

Trilogy 2 (2019)

Como un retorno a sus raíces, el pianista volvió al formato de trío clásico en el tercer milenio. Y sus discos con Christian McBride (bajo) y Brian Blade (batería) son una demostración de su capacidad para moverse en cualquier lugar de la historia del jazz. Grabado en vivo durante las giras del trío por Europa y Estados Unidos, Corea pone toda su sensibilidad y su don de orquestador al servicio de composiciones propias y también de sus referentes. Monk, Miles Davis y Stevie Wonder son algunos de los revistados en este álbum doble de factura perfecta.

Bonus: Miles Davis – Bitches Brew (1970)

Además de liderar sus propios proyectos, este artista fue ladero de grandes leyendas del jazz como Wayne Shorter, Stan Getz y Herbie Mann. Sin dudas, uno de los grandes hitos de su carrera, que además le sirvió como espaldarazo definitivo, fue el de haber grabado en buena parte de la etapa eléctrica de Miles Davis. En 1970, Bitches Brew cambió la historia del jazz para siempre. Afrodelia, improvisación y un magma eléctrico que iba a moldear al jazz (y al rock) por venir. Chick Corea fue parte de esa grabación, y dejó su sello.

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