Cheerleaders en acción: una radiografía de las porristas



“Hay muchos estereotipos. La gente cree que somos rubias tontas. Cree que sólo gritamos: ‘Vamos equipo’. Y cosas por el estilo, pero en realidad hacemos que nuestros cuerpos soporten mucho dolor”. Lo dice una adolescente mirando fijo a cámara en una de las primeras escenas de Cheerleaders en acción. De alguna forma, esa escena de entrecasa -grabada en su cuarto de estudiante- resume el espíritu de la docu-serie que Netflix estrenó en enero.

El mundo de los porristas y animadores es algo que todos creemos conocer por Hollywood y otros consumos culturales del estilo. Un mundo marginal, que despliega su rutina cuando los equipos de béisbol, básquet y fútbol americano -los verdaderos protagonistas- salen a la cancha. Un universo que algunos piensan bobo y superficial, pero que tiene mucho para contar sobre la cultura de los Estados Unidos.

A lo largo de seis episodios de una hora, la serie centra su mirada en Corsicana. El pueblo no tiene nada especial para ser recordado. Es apenas un punto en el mapa, con 24 mil habitantes, ubicado a 80 kilómetros de Dallas. Tiene todo lo que sabemos del estado de Texas: conservador, provida y orgullosos portadores de armas.

Mirá también

Pero el país los conoce por otra cosa: allí está Navarro College, una pequeña universidad que tiene los mejores animadores y porristas (cheerleader en inglés) del país. Ganaron 13 títulos nacionales y son respetados por su rigor y profesionalidad.

Las porristas en accción, un clásico en la previa de los partidos de bpeisbol, fútbol americano y básquet.

Los episodios van al corazón de su vida y entrenamiento. Liderados por la entrenadora Mónica Aldama, se preparan para una competencia nacional en Daytona. Las primeras escenas se desarrollan cuando faltan dos meses para el gran evento.

Como sucede en estos casos, lo importante no es saber quién ganó la competencia. Los episodios nos meten en la vida de estos seres que dedican su vida a una disciplina que está a medio camino entre la gimnasia de circo, el baile y el deporte.

Mirá también

La estructura narrativa de los capítulos es clásica. Las imágenes van desde la entrevista íntima a la durísima rutina de entrenamientos, a cargo de Aldama. “Continúas hasta que no puedas equivocarte”, lanza, como máxima, en uno de los episodios. Se ven cuerpos lanzados al aire. Cuerpos que caen. Cuerpos que se rompen. Cuerpos que descargan adrenalina en una rutina de dos minutos con quince segundos, para la que trabajan todo el año. Y se muestra un universo en el que todos quieren ganar.

El director Whiteley conoce esos mundos; ya retrató al fútbol americano universitario en la serie Last Chance U. Quizás para nuestro público, un poco alejado de la temática, resultan demasiado seis episodios (en total, son 355 minutos) de animadores, pirámides humanas y discursos motivacionales. Y, por momentos, todo se hace repetitivo. Pero detrás de esa aspiración a la perfección atlética hay un modo de ser.

La obsesión por el éxito y la competencia son rasgos que aparecen todo el tiempo y que son un botón de muestra de la cultura estadounidense. “Hago esto para demostrar que soy alguien”, repiten los chicos, como un mantra enfermizo.

Ficha

Calificación: Buena

Género: Documental Creador: Greg Whiteley 

Emisión: Netflix Duración: seis episodios de una hora.

¿POR QUÉ SÍ? Retrata de manera exhaustiva el mundo de los animadores y porristas, un ícono de la cultura estadounidense.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *