Che, amor: una comedia musical romántica



Agustín Iannone y Nicolás Leguizamón, en Che, amor

Libro, letras y dirección: Mariano Taccagni. Intérpretes: Agustín Iannone, Nicolás Leguizamón, Matías Asenjo y Gladys López. Música: Agustín Konsol. Coreografías: Laura Montini. Diseño de luces y supervisión de vestuario: Alejandro Vázquez. Escenografía: Alejandro Vázquez y Sofía Escalante. Duración: 40 minutos. Teatro: El Método Kairós, El Salvador 4530. NUESTRA OPINIÓN: Buena.

¿Hay amor después de la muerte?¿De qué forma se expresa y con cuánta intensidad? Esas son, sucintamente, las preguntas que intenta responder la obra de Mariano Taccagni, reconocido actor de musicales (Drácula, Los locos Adams, Mamma Mia!, La novicia rebelde, Piaf), que aquí cumple el triple rol de autor, letrista y director. Lo hace con buenas dosis de humor (negro) y siete hermosas canciones, musicalizadas por Agustín Konsol.

Che, amor se centra en Damián, viudo desde hace dos meses, y en Diego, quien regresa desde el más allá para visitar el departamento que compartía con su marido. Al principio la presencia del difunto no se hará palpable, sobre todo por la irrupción en escena de dos personajes satélites que aportan ruido a la comunicación extrasensorial: una vecina entrometida y charlatana y el primo de una amiga (un modelo hot) en plan levante. Pero luego el destino hará lo suyo y el contacto se hará “visible”.

Cada uno de los intérpretes está impecable en el desempeño de sus roles, sobre todo los protagonistas: Agustín Iannone (Damián) y Nicolás Leguizamón (Diego). Además, cantan muy bien. El diseño escenográfico de Alejandro Vázquez y Sofía Escalante es de buen gusto y generoso (si pensamos en una sala y en una producción independientes); y las luces de Vázquez acompañan a la perfección cada una de las instancias de la ¿comedia romántica?

Sorprendentemente, la obra concluye a los 40 minutos, cuando la historia tomaba otro impulso y se vislumbraba un segundo capítulo. Esto delata el origen de la propuesta, que fue concebida originalmente para ser presentada en un concurso de obras breves. Lo cual es una lástima, porque deja con ganas de más, de mucho más. Pero, si recordamos la frase “lo bueno pero breve. “, Che, amor no está nada mal, y se erige en una opción plausible en una cartelera casi desierta.

Iannone, Leguizamón y Asenjo, en Che, amor, de Taccagni y Konsol

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