Cerca de los 90, Omara Portuondo no piensa dejar de cantar



Recién estrenado el año en que cumplirá nueve décadas, la incombustible artista cubana Omara Portuondo interrumpió el domingo 19 de enero en La Habana varias veces su multitudinario concierto-homenaje para dejar bien claro en medio de canciones que aludían a “últimas veces” que no es el caso.

La diva del Buenavista Social Club y “novia del feeling”, como se la conoce en Cuba, tomó por asalto el Teatro Nacional de Cuba en el concierto de clausura del 35 Festival de Jazz de La Habana y lo hizo sin mover su diminuta figura de una cómoda butaca, porque la potencia de su voz sigue intacta.

Tuvo un maestro de ceremonias de lujo: el reconocido músico Roberto Fonseca, quien dirigió el homenaje e hizo al público contener el aliento con sus impresionantes ejecuciones al piano y brindó caballeroso su brazo a Portuondo cada vez que salía y entraba del escenario.

Omara Portuondo cantó desde una butaca, pero su voz sigue potente e intacta. Foto: EFE/ Ernesto Mastrascusa

Fonseca ha acompañado a la cantante en los últimos meses como director artístico de su gira El último beso, con el que han recorrido juntos escenarios de tres continentes, algo que se notó esta noche en la química y complicidad que rezumaban sobre el escenario.

“La más sexy, la más caliente, la inigualable, la única, la original de Cuba, ¡la señorita Omara Portuondo!”, arrancó Fonseca ante un auditorio deseoso de escuchar a una de las leyendas vivas de la música cubana.

Vestida de turquesa, negro y dorado y con su característico pañuelo rematado en una gran lazada sobre la cabeza, la Portuondo estrenó el escenario con Drume negrita y siguió con Adiós, felicidad para, en La última noche que pasé contigo, empezar con la declaración de intenciones.

“¡Serán muchas noches más!”, exclamó la artista, que no dudó en levantarse de la butaca, contonear el cuerpo al ritmo de la música y dejarse caer de nuevo en el asiento con un suspiro coqueto.

Sin dejar de pedir al público con insistencia que la acompañara, la casi nonagenaria artista -en realidad cumplirá 90 años el 29 de octubre- desgranó clásicos del bolero y el son cubano como Dos gardenias, Lágrimas negras o Por eso yo soy cubana.

También interpretó otros temas habituales de su repertorio, entre ellos Veinte años y Tal vez, pero la apoteosis llegó con Quizás, quizás, quizás, que cantó a dúo con Cimafunk, un joven artista que se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas en Cuba y comienza ya a hacer sus primeras apariciones internacionales.

Aunque en el programa figuraban otros artistas invitados, finalmente Cimafunk fue el único, probablemente para no alargar en exceso un espectáculo que aún así se prolongó durante casi dos horas en las que Portuondo solo se ausentó para descansar unos minutos, y además lo hizo refunfuñando.

Omara Portuondo cantó junto al músico Roberto Fonseca. Se despidieron con “Bésame mucho”. Foto: EFE/ Ernesto Mastrascusa

Para rematar, Fonseca y Portuondo eligieron Bésame mucho, una canción que se prolongó varios minutos más porque cada vez que la letra decía “como si fuera esta noche la última vez”, la artista apostillaba “que no va a ser así, me falta cantidad”.

Y así, la diva del Buenavista Social Club quiso dejar claro que no piensa en las despedidas, apenas dos meses después de recoger el Latin Grammy a la Excelencia Musical por su trayectoria y recién galardonada también con la medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes que concede el Gobierno de España.

Fuente: Lorena Cantó/EFE

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