Cazzu, feminista y contracultural: la “jefa del trap” invita a meterse en la literatura con un disco inspirado en Alfonsina



Cazzu, o la “jefa del trap”, como se la conoce de ese lado de la música urbana, acaba de editar un nuevo material inspirado en Alfonsina Storni. Se trata de Una niña inútil, donde alterna el subgénero con algo de R&B y con –¡esto sí que es contracultural!- una noción poética alrededor de la poeta y escritora argentina asociada al modernismo de comienzos del siglo pasado.

Cazzu, aprovechando el confinamiento, se adentró en la obra de Alfonsina, especialmente en su Diario de una niña inútil, trabajo periodístico de la autora plagado de reflexiones agudas y algo irónicas, ahora mismo consideradas de “avanzada” para el movimiento feminista.

Cazzu + Alfonsina, el álbum trae siete temas de las cuales dos son colaboraciones, y cada track se titula como cada uno de los poemas de Alfonsina: Dulce tortura, Romance de la venganza, Miedo, Canción de la mujer astuta, Conversación (Feat Chita), Capricho y queja (Feat Choclock).

Cazzu, como una Madonna de colegio, con flores brotando de su cuerpo.

El disco fue producido a la distancia por los españoles Lex Luthorz, Choclock y el argentino Dano. “Grabar en casa, dentro de un contexto tan extraño para la humanidad, fue un proceso creativo necesariamente diferente a los demás”, comentó Cazzu, que en la tapa del audiolibro se muestra como una Madonna de colegio presuntamente privado (jumper escocés) con flores brotando libremente de su desabrigado cuerpo botánico.

Julieta Cazzuchelli es una jujeña que con 11 años empezó a cantar junto a su padre, un músico amateur. Pronto, en quinto grado, la chica entendió que su futuro estaba en los escenarios. Empezó a componer cuando terminó el secundario. A los 17 años, siendo Cazzu, se pagó su primera grabación y diez años más tarde después su apellido abreviado ya está en la consideración del género en toda Latinoamérica.

“Yo no era la artista de mi casa; yo era la que bailaba folclore, mi hermana era la que cantaba: ella me enseñó todo”, dijo la chica en una entrevista del programa La Viola. Sobre sus comienzos -antes que Alfonsina llegara a su vida-, fue la canadiense Avril Lavigne quien le avivó el apetito por la canción: “Avril ella era todo lo que yo podía esperar de una chica y ahí empecé a incursionar en música y en Internet”.

El primer disco “conceptual” de Cazzu (¿y del trap todo?) entreteje las canciones dando, a su vez, una impresión de autónomo empoderamiento en cada una de ellas. El lanzamiento –ya disponible en Spotify- trae un librito muy lindo donde la cantante invita a un “viaje” a través de los estados de ánimo, pero pudiendo fundir los temas antojadizamente según la propia subjetividad. Y sí, tal vez suene un poco spinetteano, pero ella lo define así: es un material “maleable” según la “subjetividad” de quien lo escuche.

Sobre la grabación hecha en modo pandemia, en el cuadernillo interior Cazzu comenta: “Si bien ya tenía la experiencia de grabarme sola, la situación mundial interpela la creatividad de otra manera”. Muy suelta de muñeca, se da el gusto de contar, por escrito, que lo suyo fue “hacer música sin reglas y experimentar. Siempre he hecho lo que me dictan mis propios deseos, pero nunca tanto como esta vez”.

Su introspección tuvo, sin embargo, un contacto con lo contemporáneo. El manifiesto de este nuevo material llega aparejado a mensajes que incluyen términos como “empoderamiento” y “girl power”.

De su particular encuentro con Alfonsina, Cazzu explica que leyó todos sus libros y eso la llevo a “conectar” la idea de poema + canción.

En 1919, el diario La Nación publicaba una columna escrita por la Storni que se llamaba Diario de una niña inútil. La habían invitado gentilmente a escribir en la sección “Feminidades”. De manera bastante astuta, la autora buscó la manera de colar comentarios sagaces para perturbar el orden establecido alrededor de los presuntos intereses de género, y los arquetipos sociales de la época.

“Personalmente lo encontré muy divertido”, dijo Cazzu antes de señalar que tiene muy en claro que “el feminismo es una revolución nacida del dolor y la subyugación a las mujeres”. ¿Y el título tan parecido? “Determiné llamarlo Una niña inútil porque sentí que se amalgama con una de las críticas más sólidas que se le hace al feminismo antiguo, que de antiguo no tiene nada, ya que sus intenciones son tan adelantadas que resultan totalmente relevantes hoy mismo”.

Inútil pero muy educada, Cazzu abre un párrafo para, públicamente, pedir “disculpas a los intelectuales” que consideren que su género musical y la dama insignia de la poesía rioplatense “no tienen nada que ver entre sí”. Y antes de firmar de puño letra (“Atte. Julieta”), la Jefa dejó un mensaje para toda su generación, albergando la secreta esperanza de que su nuevo opus sea el canal “para invitar a los jóvenes a interesarse por la literatura”.

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E.S.

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