Cayetina y el estricto cuidado de su hijo Antonio: “Hace más de un año que no le doy un beso a mi mamá”



25 de abril de 202123:21

Julieta Cajg, o Cayetina como la conocemos todos, vive días agitados. Aunque tuvo algunas dudas que despejó rápidamente, aceptó ser parte de tres programas de radio. Arranca bien temprano a la mañana con Despierta corazón, de lunes a viernes de 6 a 9, en la Pop y junto a Diego Korol; luego, de 13 a 17, hace Día perfecto en La Metro, junto a su hermano Nicolás (Cayetano) y, los sábados de 12 a 15, en la Pop y con Tamara Pettinato conduce Pussy Pop.

Julieta también es mamá de Antonio, de casi dos años, quien en estos tiempos de pandemia de Covid-19 necesita tener especial cuidado por sus problemas respiratorios. “Tengo un séquito de médicos que vemos intercalados, pero más o menos una vez por mes: neumonólogo, gastroenterólogo, homeópata, pediatra, osteópata. Desde que Antonio nació recorrimos muchos médicos porque tiene varias cosas: asma, alergias y reflujo, y todo tiene que ver con todo. Todavía no terminan de decirme si es algo infantil y con los años se le va a ir yendo, o no. El neumonólogo dice que no se quiere probar a si mismo cómo le afectaría a Antonio contagiarse de Covid. Además es una enfermedad difícil que no sabés cómo te puede pegar. De alguna manera somos todos de riesgo”, se sincera en charla con LA NACION.

“Me cuesta relajar y ponerme a pensar en otra cosa”, reconoce Cayetina, AFV / Diego Spivacow

-Debe haber sido difícil hasta que diste con los médicos indicados y el diagnóstico correcto.

-Fue particular todo. El primer año de Antonio estuvimos encerrados en casa, porque él no podía ver gente. En una gripe común hay que subirle la cantidad de Ventolín, de corticoides, y es toda una revolución.

-¡Estuvieron encerrados una año antes que cualquiera!

– Tal cual. En diciembre de 2019 el médico nos dijo que podíamos empezar a salir, a ver a la familia, y tres meses después volvimos a encerrarnos. Nuestra vida es estar en casa, ver a la familia muy íntima, muy poco a los primos, y no va a la escuela. Es chiquito pero soy una madre que labura todo el día.

-¿Cómo es la logística familiar?

-Hago malabares, como todos en este país. Un poco nos arreglamos con mi marido. Mi mamá me ayuda mucho y también una niñera. Va rotando porque no puede estar con gente y es muy difícil para todos.

-¿Es verdad que el primer año de Antonio dormías con él e invitaste a tu marido a mudarse a otro cuarto?

-Hace años que dormimos en habitaciones separadas. Cada uno tiene la suya por comodidad. Sucedió que teníamos dos habitaciones y probamos. Para mí fue un placer tan grande que pensé que nunca más en mi vida iba a querer volver a dormir con nadie. Además tengo horarios muy particulares: hago radio muy temprano a la mañana y hasta hace poco más de un año volvía tarde del teatro. Entonces nos organizamos de esa forma y funcionó. Cuando nació Antonio empezó a dormir conmigo en mi cama. Así fue hasta hace un mes porque tomaba teta a libre demanda, y se despertaba cada dos o tres horas. Colecho y teta a full. ¡Hasta hace un mes era otra mi vida!

“Me falta el teatro”, reconoce Cayetina, quien actualmente protagoniza tres programas de radioAFV / Diego Spivacow

-¿Y ahora?

-Ahora que tengo trabajos nuevos y él también está más grande, volvimos a dormir juntos con Patricio, y Antonio tiene su habitación. Hacemos esto porque no tenemos tres cuartos, sino cada uno al suyo. Pero no nos da la economía para tanto.

-Debe haber sido difícil tomar estas decisiones…

-No paro, pero soy una agradecida de tener trabajo en este contexto, donde estresa la desocupación y a muchos no les pagan el sueldo entero. Todo complicado. Insisto, agradezco a la radio porque me encanta, pero el teatro es parte de mi vida. De alguna manera me siento desconectada conmigo misma porque este último año no hice teatro y ni siquiera volví como espectadora, todavía. Me falta el teatro. Es muy triste ver lo que está sucediendo y no sé cómo se va a solucionar. El año pasado se hicieron muchos streamings y ahora la gente está harta. Va a ser muy interesante leer los estudios sociológicos post Covid; la necesidad de libertad, de salir, de ver amigos y familia, de no volver a tocar una computadora. No abrazo ni le doy un beso a mi mamá hace más de un año.

Cayetina es parte de Despierta Corazón, el ciclo matinal de Diego Korol en Radio PopAFV / Diego Spivacow

-Con tres programas de radio, ¿cómo hacés para no repetirte?

-Es poco lo que me repito. Quizá alguna cosa que me pasó o un pensamiento propio. No soy periodista y lo mío es el entretenimiento, y pasa por otro lado. Pero me gusta estar muy informada, y tal vez lo que pasa a las 7 de la mañana no es lo mismo que lo que sucede a las 5 de la tarde o un sábado, que hacés un resumen de la semana. La gente quiere informarse pero también divertirse. Mi marido, a veces, me pide que saque el noticiero y que nos vayamos a dormir con otra cosa, pero yo arranco el día temprano y necesito saber. Además es mi personalidad y es lo que sucedía en casa cuando yo era chica. A mi mamá le gusta estar informada y lee los diarios, escucha radio, mira televisión. Lo hace desde siempre. Me cuesta relajar y ponerme a pensar en otra cosa.

-¿Cómo es la experiencia de volver a trabajar con tu hermano?

-Cuando me contó que se quedaba en la Metro y no seguía con Andy en Perros de la calle, lo apoyé y un día después me llamó y me dijo que quería que estuviera con él. No me lo esperaba, y lo pensé pero casi al toque le dije que sí. Las dos radios se portaron muy bien conmigo y en Pop me dijeron que no podían negarle trabajo a alguien. Estoy muy contenta, nos llevamos muy bien, somos muy unidos. Y creo que para él está bueno, porque además de gustarle cómo salgo al aire, está lo emocional y sabe que lo cuido, que estoy atrás, pendiente. Quiso jugársela, abrir una puerta nueva a su carrera y ahí estoy apoyándolo en todo, desde llevarle un café si voy a comprarme uno yo, hasta hacerle alguna devolución con más confianza, o no querer desconectar cuando hay cosas de las que hablar. Es imposible separar lo familiar de lo laboral, sobre todo en un vínculo como el nuestro. Por otra parte, volví a la radio después de cinco años y me recibieron muy bien todos, desde los directivos hasta los oyentes.

– ¿Cómo te llevas con Dalma Maradona, tu compañera en Día perfecto? Se sumó en este momento tan particular de su vida, en el que se especula tanto sobre la muerte de su papá.

-Pegamos muy buena onda al instante. Es amiga de mi hermana y de mi cuñado, y tenemos amigos en común y muchas cosas también: hijos de la misma edad, códigos parecidos, las dos somos actrices. Hablamos mucho, nos divertimos, nos hicimos amigas. Le hace bien conectarse con otras cosas, los oyentes la aman, la siguen.

-¿Y cómo es trabajar con una amiga tan cercana como Tamara?

-Genial. Somos amigas íntimas desde hace varios años y tenemos un grupito de WhatsApp con la Negra Vernaci, Paola Suárez y Yani, otra amiga, que nos salvó la pandemia porque es muy arriba. Con Tamara manejamos los mismos códigos, el mismo humor, nos contamos todo, sé todo de su vida y ella de la mía. Nos encantó que nos propusieran el programa porque es genial trabajar con una amiga. De todas maneras, hablamos todos los días. Y también disfruto mucho trabajando con Diego Korol, que me llamó hace unos años y es muy generoso conmigo. Es de esas personas que cuida a la gente que tiene a su alrededor. Es un privilegio trabajar con amigos y con mi hermano.

-¿Qué haces en tu tiempo libre?

-Tomo clases de piano, escribo una obra de teatro y una serie. No paro. Firmé un contrato con Planeta para escribir un libro con Denis Smith sobre la historia de mi abuela paterna. La obra de teatro, en cambio, está basada en personajes que tienen que ver con mi abuela materna, Luisa, que tiene 89 años. Me crié con ella y sus amigas. Me gustaba ir a una confitería a tomar el té en su compañía o llevarlas al cementerio a ver a sus maridos. Me gusta mucho generar mis propios proyectos. Es una fibra muy particular mía. La autogestión me resulta fundamental. Toda mi vida fue así, desde que dirigí mi primera obra de teatro o escribí la obra de mi abuela, Eye y yo. Es mi esencia. Sin eso no puedo vivir.

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