Cáncer de cuello uterino: cómo prevenirlo y tratarlo a tiempo



El 26 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino. Es una enfermedad que afecta a más de 5.000 mujeres en Argentina y es evitable a través de distintas herramientas: la vacunación y controles ginecológicos de rigor. Esto además permite detectar a tiempo lesiones precursoras del cáncer.

Convocado por OSDE, charlamos con el doctor Andrés Humphreys, médico ginecólogo quien nos desplegó un mapa para comprender cómo está configurada este tipo de afección y cuál es la situación en nuestro país.

Se registran alrededor de 5.000 casos por año y más o menos la mitad de estas mujeres fallecen. Es decir que sigue siendo un problema de salud muy relevante en el país y con una particularidad: la distribución de esos casos es muy desigual. Tenemos lugares en el país donde la patología de esta frecuencia es muy baja, por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires. En otros lugares, las cifras se parecen a las peores del mundo, en especial en el norte de Argentina y en algunas localidades del cono urbano bonaerense. Esta distribución desigual se ve vinculada a la dificultad para acceder a la atención médica de esas poblaciones.

Cáncer de cuello uterino: cómo prevenirlo y tratarlo a tiempo

Se busca concientizar sobre una enfermedad que es evitable y prevenible. Hoy en día contamos con los métodos diagnósticos de alta precisión para detectar a tiempo esta enfermedad y con los métodos necesarios para tratar las lesiones precursoras del cáncer de cuello uterino. También contamos con vacunas que son altamente eficaces. Este trípode de: vacunas, detención precoz y tratamiento oportuno de las lesiones premalignas nos abre la esperanza de erradicar esta enfermedad.

Que una mujer muera por cáncer de cuello uterino es una verdadera tragedia porque es completamente evitable. Es una tragedia de mujeres muchas veces jóvenes, con hijos. Como sistema de salud está en nuestras manos evitar que esto ocurra , ya que están los elementos hoy en día para hacerlo.

Es el Virus del Papiloma Humano (HPV). El cáncer de cuello uterino es una enfermedad producida por ese virus en el 99.7% de los casos. Si logramos controlar la infección por el HPV estamos evitando casi la totalidad de los cánceres de cuello de útero. Se estima que 80% de las personas sexualmente activas en el mundo van a tener contacto con ese virus en algún momento de sus vidas. Existen más de 200 tipos de HPV y no todos tienen el mismo riesgo de producir enfermedad premaligna, o sea que hay factores del virus que determinan que se pueda desarrollar un cáncer y factores que dependen de la persona que tiene la infección y de sus posibilidades de defenderse frente al virus Asimismo, existen cofactores –como el tabaquismo-, que potencian la posibilidad de que ese virus genere enfermedad.

El cáncer de cuello uterino afecta a mujeres de entre 30 y 50 años aproximadamente. Se calcula que, desde que se produce la infección por HPV hasta que se desarrollan las lesiones premalignas, transcurren 10 años.

Sí. Hay lesiones precursoras al cáncer de cuello uterino y nos ofrecen una ventana de oportunidades para detectarlas, tratarlas y evitar el desarrollo de un cáncer. Estas lesiones normalmente evolucionan en años, lo que nos da la oportunidad de detectarlas a tiempo. Los tratamientos son quirúrgicos, que consisten en extirpar al área del cuello uterino que esté afectada por la lesión. La mayoría de las veces se realizan procedimientos con radiofrecuencia, que permite abordarlas, de manera ambulatoria, con anestesia local, con menor sangrado, a comparación de otras cirugías hechas con bisturí.

Los síntomas más frecuentes

Son síntomas que hablan de cáncer de cuello uterino ya avanzados. Nuestro objetivo es detectarlo a través del control ginecológico de rutina cuando aún son lesiones precancerosas ya que estas no tienen ninguna sintomatología.

La clave es que no hay que esperar a tener síntomas para consultar, como profesionales, debemos apuntar a hacer el diagnóstico cuando la enfermedad es asintomática, es decir, que no ha tenido ninguna manifestación.

Hay dos tipos de prevenciones: primaria y secundaria. La vacuna contra el HPV es la manera más eficaz de prevención primaria, es decir, evitar se contraiga la infección. Son vacunas de alta eficacia. La prevención secundaria consiste en el tratamiento de las lesiones precursoras del cáncer para evitar llegar a un cáncer. Si hablamos de prevención primaria,la vacuna que utilizamos en la Argentina es la cuadrivalente, es decir que cubre para 4 tipos virales: 16, 18, 6 y 11. Si uno aplica esa vacuna, se pueden prevenir alrededor del 70% de los cánceres de cuello uterino.

La eficacia no es del 100% para la prevención del cáncer, queda un 30% remanente de cánceres que pueden ocurrir a pesar de haber recibido la vacuna. Esto enfatiza la necesidad de continuar con la detección precoz a través de herramientas como:

2 tipos de chequeos preventivos

La pandemia ha alejado a las pacientes de la consulta al ginecólogo. Deberíamos trabajar para que esta situación se revierta, porque es deseable que hagan los controles y no dejen de concurrir a su control ginecológico anual. No descuiden este aspecto importante del cuidado de su salud.

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