Buenos Aires Ballet: los primeros en bailar tras el confinamiento



Este sábado 14 de noviembre podrá verse por streaming una función del Buenos Aires Ballet que fue enteramente registrada en vivo, hace una semana, en el escenario de un teatro porteño. El BAB se constituye así en la primera compañía de la Argentina que regresa a la escena desde que empezó el confinamiento. Pero a esto, que podría ser un simple récord, hay que sumar el hecho de que este conjunto independiente está constituido en su mayoría por bailarines del Teatro Colón y que volver a la escena en lo más propiamente suyo es como salir a la superficie después de un tiempo de contener la respiración bajo el agua.

Federico Fernández, primer bailarín del Teatro Colón, creó el BAB en 2013 -al principio con otro nombre- y en estos años han hecho muchas funciones con programas clásicos, neoclásicos y contemporáneos; su elenco va rotando, pero siempre está mayormente compuesto por intérpretes de ballets oficiales y particularmente del Colón. Esta función es triplemente estimulante para el actual elenco de BAB, porque el Ballet del Colón tuvo una inactividad casi total este año, a diferencia de otras compañías radicadas en Buenos Aires, como el Ballet Contemporáneo del San Martín y el Ballet Folklórico Nacional, que llevaron adelante durante la cuarentena muchas iniciativas y muchas concreciones.

“Al principio” –dice Federico Fernández-, “el Colón nos pedía que colaboráramos cosiendo barbijos o yendo a un vacunatorio. Desde el Ballet presentamos muchas propuestas a las autoridades: hacer videos, entrevistas, relatos sobre historias de ballets, actividades artísticas al aire libre, en fin, de todo. Ninguna respuesta. Fue recién en junio, ¡en junio! que nos dieron la posibilidad de hacer clases por zoom, y como no son obligatorias, está una porción ínfima del cuerpo de baile. Los bailarines se encuentran muy desanimados,pero nadie les preguntó, a los que no participan, por qué no hacen las clases”.

El Buenos Aires Ballet y un regreso a los escenarios respetando todos los protocolos. Foto Carlos Villamayor

-Vayamos ahora este próximo estreno, ¿cómo ensayaron, con qué protocolos?

-No se pueden tener más de 25 personas por función –contando bailarines, técnicos y maquilladores-, todos separados a más de un metro y medio, sin tocarse y siempre con barbijo en cualquier intercambio que haya que hacer. Nos quitamos el barbijo solo para la filmación de la función y cada bailarín se maquilló solo. Todo fue muy extraño, pero es la manera que encontramos de bailar nuevamente.

-¿Qué piezas componen el programa, considerando que no pueden tocarse y ni siquiera estar cerca?

-Sin duda, yo no quería hacer una serie de “solos”, como si fuera un concurso de ballet. Y por otro lado, cuando empezamos a ensayar, llevábamos mucho tiempo sin girar y sin saltar, apenas los ejercicios de la barra que hacía cada uno en su casa. No quiero formular una queja “burguesa”, porque casi todos tenemos nuestros sueldos, la panza llena y podemos pagar el alquiler. Pero no puedo dejar de decir que esta detención forzada nos dañó como artistas; dañó nuestros cuerpos y nuestras mentes. Sin embargo, me di cuenta de que había otras posibilidades de creación y la respuesta de los bailarines que llamé fue muy entusiasta. Por ejemplo, la de Jiva Velázquez, un intérprete joven y muy talentoso que además creó dos obras para el programa; o de Emanuel Abruzzo, también lleno de talento (nota: tiene en YouTube una serie de videos como la “maestra rusa” Ivanka Iendovskaya), que hizo una variación preciosa para Eliana Figueroa; ella está embarazada de cinco meses y la acompaña Freddy Valera, concertino de la orquesta del Teatro Colón.

Federico Fernández, director del Buenos Aires Ballet y bailarín del Colón, habló de la situación en el teatro. Foto Martín Bonetto

-¿Son todas piezas solistas?

-No, yo bailo un dúo neoclásico sin tocarnos -que creó Jiva Velázquez- con Sofía Mendetiaga, excelente bailarina de gran trayectoria dentro y fuera del país. En ningún momento hay un bailarín solo en el escenario. Siempre hay un pianista o un violinista o un elemento escenográfico. Está invitado también el Grupo Cadabra, de Anabella Tuliano, con un dúo contemporáneo; y lo único clásico que incluimos es un pas de deux de Guillermo Tell, de Bournonville, en el que curiosamente los bailarines no se tocan nunca. Natalia Pelayo, maravillosa intérprete, hace Alfonsina, que había creado para ella hace unos años Fabrizio Coppo. E invité muy especialmente, y felizmente aceptó, a Maricel De Mitri. Ella se retiró como primera figura del Teatro Colón y en esta función hace algo con un texto que escribió y que llamó Resiliencia. No baila, pero sólo con su caminar, sus pausas, su conocimiento y su dominio de la escena, hace una pieza artística fantástica.

-¿Qué fue lo más difícil de este montaje?

-Como te decía, los ensayos se hicieron siempre con barbijo y alejados entre nosotros; la única conexión mientras bailamos era con la mirada, y a eso no estábamos muy acostumbrados.

Otra imagen del espectáculo del Buenos Aires Ballet. Foto Carlos Villamayor

El espectáculo del Buenos Aires Ballet puede verse este sábado 14 de noviembre a las 20. Entradas por Ticketek, ticketek.com.ar

​WD

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