Boca, entre el objetivo cumplido y lo que viene: sigue en la Copa Libertadores, pero necesita reforzarse y cambiar para cortar la sequía



Boca tuvo una verdadera travesía en la zona de grupos de la Copa Libertadores, en la que vivió diferentes picos. Del más alto en los dos primeros encuentros ganados, pasó por las dudas en los tres siguientes que no pudo ganar y finalizó el trayecto con mucho sufrimiento: una clara muestra de lo que brindó el equipo de Miguel Ángel Russo, incluso, más allá de este primer semestre de la temporada. Superó la obligación de vencer en la Bombonera a The Strongest por 3-0 y sacó el boleto a los octavos de final, pero volvió a quedar expuesto que, para no atravesar una nueva frustración copera necesitará refuerzos, y también una imagen muy diferente a la que acostumbró en los últimos tiempos.

Porque cumplió el mayor objetivo y, nuevamente, poco más. Si bien el día a día es una presión constante para Boca, hay momentos en los que la responsabilidad se engrosa para una camiseta pesada que no acepta grandes fracasos. La de anoche era una de esas jornadas, en la que podía pasar del cielo al infierno: era la clasificación o bien cabía la posibilidad de quedar último, ser eliminado y ni siquiera entrar a la Copa Sudamericana como el tercero del grupo. En ese sentido, no falló.

Enfrente tuvo un adversario que otorgó facilidades entre su desorden natural y la necesidad de los tres puntos para esperar satisfecho un resultado adverso de Santos. Y con una cruda realidad: Boca recibía a un elenco que tuvo un gran contraste si se observa lo que consiguió como local (sólo el xeneize ganó en La Paz) y lo que padeció en el llano, recibiendo nueve goles entre Guayaquil y Vila Belmiro y en donde no pudo convertir. Entonces, Boca se aprovechó de eso.

A diferencia de varios partidos, los de Russo entendieron con qué intenciones debía pisar el campo. Con la pelota dominada y superando la línea del mediocampo, salió a atacar. Por eso es que encontró el gol tranquilizador tan rápido: una mala salida de los bolivianos y un segundo desentendimiento de la defensa, le dejaron la pelota suelta a Agustín Almendra en la puerta del área para que sacudiera con un derechazo que impactó en el travesaño e ingresó a los 3 minutos. No obstante, así como el desahogo le dio aire para afrontar lo que quedaba del trámite, también anestesió al local y lo fue llevando por un camino riesgoso.

Son, acaso, errores que comete a diario. Aunque el rival contemplaba lo que pasaba en la Bombonera más de lo que debía lastimar, por momentos, Boca fue un espejo: durante un largo tramo dejó de ser ofensivo, se cuidó, quedó mal parado en ciertas jugadas y hasta pasó por sustos aislados producto de algunos acercamientos que tuvo The Strongest ante la pasividad boquense. Otro rival, probablemente, lo hubiera puesto en aprietos en serio. Pero tuvo vida y no perdonó.

Russo reflexiona; el DT considera que Boca aparece en las situaciones límitePool Argra

La reaparición como titular de Edwin Cardona, en una noche en la que había que mostrar algo diferente a la apatía que mantuvo (y sigue manteniendo) tantos meses la ¿idea? de Russo, fue beneficiosa para, al menos, tener la pelota en poder azul y oro. Porque a Boca volvió a costarle, incluso, con el dominio. Sin embargo, el conductor tiene ese pincel en la diestra que, cuando tiene ganas –y los de enfrente lo permiten como ayer-, hace lo que pretende. Desde ahí resurgió por un rato la sociedad colombiana que no se ve, probablemente, desde el 7-1 a Vélez: sobre el final del primer tiempo, Cardona lanzó la pelota en el costado del área para que la verticalidad de Frank Fabra llegue hasta el fondo y lance el centro al medio para que Sebastián Villa la empujara para terminar, ahora sí, con el sufrimiento.

Lo que vino después terminó siendo un monólogo ante un conjunto visitante que salió al complemento con la guardia baja. Un desborde de Villa por derecha derivó en un centro que el zaguero Valverde quiso rechazar con un taco, pero terminó llevándola hasta el fondo de la red. Si la clasificación ya era un hecho, con la goleada terminó de confirmarlo a la espera de más goles que no llegaron. Tampoco eran necesarios.

Agustin Almendra celebra su golazo, que abrió la cuenta en el cómodo triunfo de Boca sobre The StrongestJUAN MABROMATA – AFP

Es cierto que el lunes próximo debe afrontar las semifinales de la Copa de la Liga Profesional ante Racing, en San Juan. Sin tiempo para aflojar tanta tensión, ya debe enfocarse en ese compromiso. Porque así lo quiere su entrenador: Russo sabe que para sostenerse en el cargo, al menos, debe lograr cada objetivo que haya enfrente. Claro que la Libertadores es primordial, pero si el equipo puede cumplirle también en lo doméstico tiene algo más de qué agarrarse. “Podemos jugar mejor, pero siempre estamos, ¿eh?”, fue el mensaje de Russo tras dejar afuera a River hace 10 días.

Gane o pierda el lunes, salga o no campeón del torneo local, el Consejo de Fútbol y el entrenador deben acertar con las incorporaciones en el mercado de junio, acaso el que apuntaron como aquel en el que harían importantes negociaciones. Ya hay pistas de la revolución: Mauro Zárate decidió no seguir de forma anticipada, y Buffarini Jara, Soldano y Mas no continuarán en el club. Deberán equilibrar con las llegadas. Será crucial para aspirar a lo verdaderamente importante. Habrá que mejorar mucho para cortar la sequía de 14 años.

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