Billy Crystal salta de la comedia al drama sin pasar por los cines



Habituado a brillar en la comedia, a los 72 años Billy Crystal interpreta un personaje completamente distinto a los suyos en Caerse de risa, una película que iba a estrenarse en los cines este año, pero que, debido a la pandemia, finalmente se verá por la señal TNT, también  productora del filme, este lunes 2 de noviembre.

En esta historia, Crystal interpreta a Marty, un médico dermatólogo, deprimido, y su amigo, Scott (Ben Schwartz). Los dos hombres pertenecen a distintas generaciones, pero comparten un triste presente.

Crystal, quien se hizo famoso con comedias románticas como Cuando Harry conoció a Sally o Analízame, fue el segundo actor más convocado en la historia de Hollywood para presentar la ceremonia de los Premios Oscar (el primero fue Bob Hope). El comediante estuvo al frente de las entregas como conductor en diez ocasiones, entre 1990 y 2012. 

Más volcado a la producción en los últimos años, con Caerse de risa vuelve a la pantalla como actor en un rol bien distinto a su perfil más transitado de comicidad.

Billy Crystal con Meg Ryan en “Cuando Harry conoció a Sally”, una de sus comedias más famosas.

En este caso, se trata de un dermatólogo de gran experiencia, pero algo atormentado por su vida personal solitaria. Dos veces viudo y con una difícil relación con su hijo, Adam, la única salida a sus problemas parece ser el alcohol.

En una fiesta conoce a Scott, un comediante de stand-up, que también arrastra varias cuestiones existenciales porque se siente un fracasado. Sus puntos de vista pesimistas coinciden en una amistad. 

Pero, además, la vida también los une más tarde, por casualidad, cuando Scott va a parar al consultorio de Marty para tratar su urticaria.

El filme, que pasó por importantes festivales, como los de Toronto y Tribeca, es el debut en un largometraje del estadounidense Matt Ratner.

Billy Crystal. En uno de sus habituales stand up de comedia.

El director asegura que su filme tiene las cuotas justas de comedia y tragedia que, como en la vida misma, muchas veces, coinciden. Y que, lo que todo el mundo considera un fracaso, a veces, no es tal.

Por otra parte, el gran desafío fue ver en otros roles, alejados de la comedia habitual, tanto a Crystal como a Schwartz. Pero, para el director, encontrar esa veta dramática sólo era cuestión de tiempo y oportunidad.

“Los dos son actores brillantes, y creo que lo fundamental fue que consiguieran la química entre ellos”, dice Ratner. “El tipo de comedia que ambos practican, y al igual que la película, está asentada sobre un comentario sobre la condición humana. Siempre creía que ambos tenían ese engranaje dramático a disposición, que cuando llegara la oportunidad lo pondrían a funcionar”.

A su vez, crear la química entre ambos actores era fundamental para poder contar esa historia de amistad tan particular. “La verdad es que no hubo mucho tiempo. Ellos ni se conocían antes del rodaje; se habían visto una vez, brevemente, en la oficina de Billy en Los Ángeles”, dice el director.

Y asegura que fue el mismo Crystal quien ayudó a encontrar a su compañero de elenco, como buen productor que es. “Empezamos a tirar ideas para definir quién podía ser la segunda pata de ese dúo, por lo que la elección de Ben fue casi un salto de fe. Por suerte se convirtieron en grandes amigos fuera de cámara en un breve lapso, y eso se nota en pantalla”, dice Ratner.

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