Billions, Corey Stoll y la pornografía de la riqueza

“¿Vivir en lo que debe ser una casa urbana de 2.800 metros cuadrados en Gramercy con todo a punto? Es divertido fingir que es mi casa”. Corey Stoll no es inmune a los encantos de la enorme riqueza, o al menos de un simulacro meticulosamente diseñado de la misma. Teniendo en cuenta el personaje que interpreta en Billions, probablemente sea una herramienta útil en su arsenal.

Stoll interpreta a Mike Prince, un multimillonario neoyorquino elegante y bondadoso que se alía con el fiscal general del estado, Chuck Rhoades (Paul Giamatti), para acabar con la ballena blanca de Chuck: el mago de los fondos de inversión corruptos, Bobby Axelrod (Damian Lewis, que dejó la serie la temporada pasada).

Pero en un giro que ninguno de los personajes principales de la serie vio venir, Prince llegó a un acuerdo de último momento con Bobby que evitó que el financista fuera procesado y encarcelado, a costa de entregar su negocio. Ahora Prince preside la recién bautizada Michael Prince Capital, lo que le pone en el punto de mira tanto de Rhoades como de los propios empleados de Mike, potencialmente amotinados.

Corey Stoll es Michael Prince en la serie que estrenó su sexta temporada en los EE.UU. y pronto estará en Netflix.

Corey Stoll es Michael Prince en la serie que estrenó su sexta temporada en los EE.UU. y pronto estará en Netflix.

Por si la sustitución de una de las estrellas de la serie no fuera lo suficientemente difícil, llegar a este punto de Billions supuso un desafío adicional debido al Covid-19. “Hice la mitad de la quinta temporada, y luego la dejamos de lado durante un año y volvimos”, dijo Stoll, que ganó popularidad con su personaje de Peter Russo en House of Cards, sobre el rodaje en la pandemia. “Rodamos una temporada y media de una sola vez: todo fue un poco difuso”.

Se viene la sexta temporada

Ahora la serie -creada por Brian Koppelman, David Levien y el columnista del The New York Times Andrew Ross Sorkin- vuelve con su sexta temporada, que se estrena en Showtime este domingo. En una conversación telefónica, la semana pasada, Stoll explicó que Prince es de una madera diferente a la de Axe. Pero el nuevo jefe es igual que el anterior en un aspecto importante.

“El programa es, creo, intrínsecamente el mismo”, dijo Stoll. “Da el mismo placer de ver a personas increíblemente inteligentes y motivadas traicionarse entre sí, y luego convertirse en aliados, y luego traicionarse de nuevo”.

"Hice la mitad de la quinta temporada, y luego la dejamos de lado durante un año y volvimos", contó el actor.

“Hice la mitad de la quinta temporada, y luego la dejamos de lado durante un año y volvimos”, contó el actor.

-Para una serie que estaba tan definida por la relación entre dos personajes, ¿fue un desafío entrar y ponerse ese peso al hombro?

-Sabés, realmente no fue un desafío. Brian y David hicieron un buen trabajo al establecer los términos de la relación entre Chuck Rhoades y Mike Prince de forma diferente a como era con Axe.

Junto a Kevin Spacey en "House of Cards". Foto Archivo Clarín

Junto a Kevin Spacey en “House of Cards”. Foto Archivo Clarín

Para mí, el verdadero desafío fue pasar de antagonista a una especie de protagonista. En la quinta temporada, yo era el motor de casi todas las escenas en las que aparecía. Estaba atacando, persiguiendo un objetivo, y Axe y Rhoades reaccionaban ante mí. En los primeros días de rodaje de la sexta temporada, tuve todas esas escenas en las que estaba detrás del gran escritorio, recibiendo disparos. No había previsto lo diferente que sería. 

Paul Giamatti, como Chuck Rhoades, y Damian Lewis, como Bobby "Axe" Axelrod, en "Billions".

Paul Giamatti, como Chuck Rhoades, y Damian Lewis, como Bobby “Axe” Axelrod, en “Billions”.

-Me encantó la escena de la quinta temporada, en la que Prince y Rhoades desayunan juntos. No podía imaginarme a Axe parado durante tanto tiempo.

-Axe no podía quedarse quieto. Era un tiburón. Desde la primera escena, cuando recibí el primer guion, sentí que la característica que define a Mike Prince es que está en casa donde quiera que vaya, que está completamente cómodo en su piel. También es su mejor arma: puede desarmar a la gente dándole la razón. Es un movimiento de poder muy divertido de interpretar, estar de acuerdo con alguien cuando realmente quiere pelear.

-Las insinuaciones de Prince a Chuck parecen sinceras.

-Cien por cien. En contraste con Axe, a Mike Prince no le gusta tener enemigos. Con el antiguo Axe Cap tenías la sensación de que tener un enemigo era un bien en sí mismo, casi. Era un motor. Era un conductor. Mike Prince es increíblemente motivado, obviamente, pero su primer instinto es ganar aliados. Cuando eso no funciona, es cuando aparecen otras tácticas.

"A Mike Prince no le gusta tener enemigos", dice el actor sobre u personaje.

“A Mike Prince no le gusta tener enemigos”, dice el actor sobre u personaje.

La primera escena que Paul y yo rodamos en la 5ª temporada – era una escena muy íntima, y yo acudía a él en busca de ayuda-, Paul estaba… Realmente sorprendido. Él estaba como “nunca he rodado una escena como ésta en cinco temporadas en la serie”. Era completamente nuevo. Casi se sintió un poco fuera de sí. “No sé quién es Chuck Rhoades sin una fuerza inamovible contra la que empujar”.

-Prince se ve a sí mismo como un multimillonario ético. ¿Existe tal cosa?

-Es una pregunta abierta. Hay multimillonarios que definitivamente hacen grandes cosas con su riqueza, y sus empresas generan riqueza para otros, y pueden ser buenas personas. Creo que el programa está más interesado en… Está el cliché “Detrás de toda gran fortuna hay un gran delito”. El otro lado de eso es lo que la gran fortuna hace a esa persona, lo que el poder y la riqueza y los recursos hacen al alma de una persona, por falta de una palabra mejor.

En cuanto a mi propia opinión al respecto, me cuesta mucho imaginarme teniendo ese tipo de riqueza y acaparándola, guardándola para mí y haciendo lo que sea para hacerla crecer. Me resulta muy difícil ponerme en la piel de alguien así. Entiendo la avaricia y la codicia tanto como cualquiera, pero a esa escala me resulta realmente difícil conceptualizar lo que te haría seguir pagando mal a tus trabajadores cuando ya tenés decenas de miles de millones de dólares.

"Está el cliché 'Detrás de toda gran fortuna hay un gran delito'", asegura Corey Stoll.

“Está el cliché ‘Detrás de toda gran fortuna hay un gran delito'”, asegura Corey Stoll.

-¿Te ronda eso por la cabeza cuando Prince intenta convencer a la gente de que no es como esos otros tipos?

-Sí. Creo que su visión del mundo, su autoconcepto, es fundamentalmente diferente al de la mayoría de la gente. Es un poco retrógrada, un poco circular. Sabe que es una buena persona, y que su juicio sobre cómo utilizar el capital y los recursos y el poder es excepcional; por lo tanto, todo lo que hace es bueno. Eso es lo que realmente lo impulsa, y así es como lo interpreto. Se cree lo que dice.

En la premiere de "Amor sin barreras" (es el segundo a la izquierda, arriba), junto a Spielberg. Foto AFP

En la premiere de “Amor sin barreras” (es el segundo a la izquierda, arriba), junto a Spielberg. Foto AFP

-¿Podría esa confianza en sí mismo llevarlo a tomar decisiones aún más cuestionables desde el punto de vista moral?

-La respuesta corta es sí. Esa es su lucha, y ése será el motor de muchos de los dramas y conflictos de esta temporada, tanto con Chuck como con sus empleados.

-Su creencia en su propia moralidad también significa que, a diferencia de Axe, tiene que preocuparse por lo que piense la gente.

-Bueno, es intrínseco a cualquier tipo de líder que exista esta cuestión entre dar a la gente lo que quiere y decirles lo que quieren, y ésa ha sido una verdadera clave del éxito de Prince. Algunas veces hace lo más popular a costa de, lo más rentable. También sabe cuándo cambiar de marcha y poner los beneficios por encima de la popularidad, pero para Mike Prince, la percepción de algo es lo más importante.

Corey Stoll y Vera Farmiga in "Los santos de la mafia", la precuela de "Los Soprano". Foto Archivo Clarín

Corey Stoll y Vera Farmiga in “Los santos de la mafia”, la precuela de “Los Soprano”. Foto Archivo Clarín

-Gran parte del atractivo del programa reside en la emoción voyeurista de ver cómo vive la otra mitad: los mejores restaurantes, la mejor ropa, los mejores dispositivos, vivir el sueño. ¿Hay momentos durante el rodaje en los que has tenido que pellizcarte?

-Los hay. Hubo varios cameos, gente que es la mejor del mundo en lo que hace, y existe esa experiencia de poder recibirlos. Están fuera de su zona de confort, aunque sean estos maestros de la historia mundial. Tener esa experiencia de mostrarles cómo dar en el blanco y reservarse para sus primeros planos y todo ese material técnico ha sido increíble.

"La pornografía de la riqueza, la fantasía sobre ropas, autos y jets privados, el sucio placer de eso todavía permanece", dice el actor.

“La pornografía de la riqueza, la fantasía sobre ropas, autos y jets privados, el sucio placer de eso todavía permanece”, dice el actor.

-Al mismo tiempo, da la sensación de que la opinión pública ha cambiado legítimamente, y que hay una mayor parte de la audiencia ahora que cuando empezó el programa, que piensa: “No me gustan estos multimillonarios. Quizá las cosas no deberían ser así”.

-Sí, pero siento que estaba ahí desde el principio. El concepto del programa comenzó poco después del colapso financiero y la Gran Recesión.

Creo que hay tensión. La pornografía de la riqueza, la fantasía sobre estos increíbles departamentos y ropas y autos y jets privados, el sucio placer de eso todavía permanece. Como sociedad, queremos ver a estas personas poderosas y ricas e imaginar cómo viven. Pero también queremos hacerles daño. Queremos verlos miserables.

Por Sean T. Collins. The New York Times

Traducción: Patricia Sar

POS

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