Bahiano, a fondo: marihuana, reggae, bullying y la traumática separación de Los Pericos



-¿Te hicieron bullying por ser negro?

-Sí. Creo que todos hemos sufrido alguna perspicacia de parte de los compañeros. Yo iba a la Escuela Argentina Modelo, un colegio de familias patricias. Mis viejos eran panaderos y la inversión más grande que hicieron fue mandarme ahí que, según su forma de ver la vida, iba a ser bueno. Era un colegio con todos pibes de doble apellido. Mis viejos tenían una panadería que en vez de llamarse La Espiga de Oro, se llamaba Sportman. Nunca entendí ese nombre para un negocio de gallegos. Yo trabajaba con mi hermano Pablo haciendo los repartos en el barrio, en Barrio Norte. Pero nada grave. Fui un pibe que me paraba de manos. No era fácil andar jodiéndome. Nunca fui dócil. Creo que mis viejos se sentían diferentes, quizá se sentían menos. La cuestión es que yo no estaba muy cómodo en ese colegio…

-¿Cuándo dejaste de ser Fernando?

-El Bahiano aparece después de El Negro. Durante la adolescencia era “El Negro”. Te hablo de toda una etapa del Club Obras donde no hacía otra cosa que mirar partidos de hockey: jugaba Raquel Mancini… Viajo a Brasil, siempre me llamó la atención el negrerío, conozco Bahía y en la banda donde nos juntábamos pintó lo de Bahiano. El Chino, el Rata, el Ratita y el Bahiano. Ahí lo adopté para siempre.

El Bahiano no ve un pomo. Le sacás la lengua a un metro de su cara y es como si nada. Dice que una rara enfermedad oftalmológica y neuronal le generó una serie de complicaciones. No obstante eso, se las arregla para mirar cuadros -bien de cerca- y pensar en convertirse en coleccionista de arte moderno. Recién acaba de preguntar el precio de la foto de un chimpacé. 2.500 dólares. “Antes de comprar un monoambiente, me compro este mono”.

Bahiano recuerda con calidez a Los Pericos. Foto: Martín Bonetto.

-¿Los Pericos hicieron su aporte para el debate sobre la marihuana legal?

-Bueno, la marihuana es un correlato del reggae en sí mismo. Es la identidad. Cuando aparecimos nosotros, nos cuestionaban. A mí lo que más me atraía era el sonido reggae. Luego sí, uno se va metiendo en la cultura del movimiento. Pero cuando aparecieron Los Pericos, la marihuana no estaba tan charlada como ahora.

-Y ustedes mandaban señales de humo con discos como “Big Yuyo”…

-Big Yuyo marca un goteo de argentinidad. Era como enraizar el asunto haciéndolo bien nuestro, propio. Pero más que de ese debate yo considero que hemos sido pioneros del reggae en la Argentina.

-Lindo grupo Los Pericos… con vos.

-Bueno, eso es cuestión de gustos…

-Tengo la impresión de que se neutralizaron mutuamente: ellos no supieron bien cómo seguir. Y tu carrera solista tal vez se haya complicado más de la cuenta. ¿Es así?

-Para nada fácil fue. A pesar de haber tenido autonomía dentro de la banda y ser el Bahiano, un nombre propio, la carrera solista fue subir una linda y empinada montaña. Tuve que salir a demostrar. Pensá que Original Roots es un quinto disco solista, y que ya estoy a dos años de empatar mi tiempo con la banda. O sea, llevo 15 años de carrera como Bahiano.

-¿Querés decir que hay menos conocimiento de tu carrera en solitario?

-No. Yo soy reconocido. La gente conoce mi material y tengo bastante gente.

-¿Público propio?

-Sí. Y afuera también. Pasa que para mucha gente yo era el integrante de una banda.

-De Los Pericos tampoco se tienen demasiadas novedades musicales…

-Mirá, cuando me hice a un lado, me hice a un lado. Sé que sacaron discos y que la sonoridad la siguen teniendo… 

-Pero…

-Pasa que la parte compositiva queda más personalizada en la gente que compone en una banda. Y yo era autor.

“Mi carrera solista fue como subir una linda y empinada montaña”. (Foto: Martín Bonetto).

-¿Qué te parece Juanchi como frontman?

-Nunca me detuve especialmente a verlo.

-Dale…

-En serio. Igual te digo que más allá de las diferencias que hayamos tenido, ellos son gente que yo quiero. Son parte de mi vida. No soy para nada rencoroso.

-Te fuiste de la banda declarando estar “harto”. ¿Harto del reggae?

-No, de hecho este último disco es íntegramente un disco de reggae.

-¿Es tu ritmo preferido?

-Es mi sonido predilecto, sí.

-Ya prescribió la causa. ¿Por qué te fuiste?

-No nos cuidamos. No supimos hacerlo. Una separación horrible. Tanto que yo no quería hacer más nada. Estaba harto de todo. Quería largar. (El productor) Afo Verde es quien me hincha para que haga un disco solista. Decía que yo tenía que grabar.

-¿Cómo hicieron Los Auténticos Decadentes para aguantar tantos años?

-Son una cooperativa. Trabajan para un fondo común. Nosotros éramos mucho más tradicionales.

-“A mi manera yo voy”, el luminoso tema de difusión del álbum nuevo, deja entrever el esfuerzo desde el título. Ahí decís: “Vuelvo a los caminos que son míos, míos”. Faltó decir, “sólo míos”.

-Ja, esa repetición es por una necesidad de la métrica.

-Parecés decir: “Los Pericos son míos, míos, míos”.

-No, no estoy diciendo eso. Yo tengo un montón de caminos. Es cierto que los caminos musicales explotaron con Pericos, pero tengo otros caminos. Trabajé en la radio, en la tele…

-El reggae fuerte arranca en la Argentina con “Chalaman”, de Los Abuelos de la Nada. Después viene Sumo y después ustedes. ¿Es correcta la línea de tiempo?

-Empieza con Alphonso S’Entrega, el grupo de Daniel Morano y Sergio Nassif. Ahí había bosquejos de sonidos tropicales que claramente no eran cumbia. Después sí aparece Chalaman. Yo nunca entendí si decía “rostro feo” o “rastafa”.

-¿Sabías cantar en inglés?

-Les dije a los chicos que no sabía inglés pero ellos querían que todo el repertorio fuera en inglés. Las primeras composiciones que hicimos, Jamaica Reggae, El Ritual de la banana o Nada que perder salían de zapadas interminables. Te digo más, las 12 canciones que fueron a parar al primer disco de Los Pericos eran las únicas 12 canciones que teníamos.

¿Cuándo Fito se queja describiendo “los chicos cantan en inglés”, en “Dame un talismán”, se refiere a ustedes, no?

-Sí, creo que sí.

-¿Era un palito por elevación?

-Supongo que sí. Fito siempre se comportó como un cronista de época, pero realmente no sé. Nunca se le pregunté.

-¿Por qué? ¿no se hablan?

-¡Sí todo bien con Fito!

-¿Y entonces? ¿No te dio curiosidad?

-¡Uy, dio! No, nunca me dio curiosidad.

-¿Vos empezaste cantando con los hijos de Pinky?

-Yo soy uno de los fundadores de El Signo.

(Foto: Martín Bonetto)

-¿Qué era El Signo?

-Un grupo electrónico. Puro teclado y caja de ritmos. Los Pericos llegan casi inmediatamente por una invitación de Juanchi. Pericos hacía otra música, música para fiestas privadas. Otra música y otros integrantes. Estaban formados desde el año 85. Algo muy loco: los dos, El Signo y Los Pericos, debutamos el mismo día. Yo ingreso más tarde a Los Pericos. En el 87.

-¿Entrás a un grupo de fiestas privadas, de casamientos?

-Principalmente el objetivo era hacer covers, sí. Juanchi metía alguna guitarra en El Signo y ahí nos empezamos a frecuentar y un día me invita para ver qué onda con su banda. Conmigo arranca la nueva formación de Pericos.

-Medio absurdo el reggae en una ciudad que le da la espalda al río, ¿no?

-Es curioso que se haya hecho una ciudad de espalda al río. Vas a Montevideo, a Colonia, a Piriápolis. Y nosotros al revés. Pero no es tan raro: había una cultura tropical con la cumbia. Y había Palmeras… en el Palmar de Colón.

Cómo es “Original Roots”

“Original Roots” es el quinto trabajo solista del Bahiano. La producción corrió por cuenta de Matías Zapata y fue grabado en los estudios El Cuartito y Mak. Además, tiene a varios artistas invitados, como Fidel Nadal y Gustavo Cucho Parisi, el líder de Los auténticos decadentes. A simple vista, el arte de tapa podría confundir al Bahiano con Sandrini; y a “Original Roots”, con “Sandrinista”.

-¿Tenés amigos del rock?

-Sí, claro, con ellos dos, por ejemplo, hicimos todo un camino. Me gustó mucho que participaran. Siempre nos los veníamos prometiendo y, por una cosa u otra, no se nos daba daba.

-Fidel introduce su participación en el disco diciendo algo así como “Te estábamos esperando, Bahiano”.

-Bueno, Fidel es un tierno. Seguramente estaba extrañándome.

-“A mi manera yo voy”, el corte de difusión, es un reggae clásico que nos lleva directo a tus viejas y gloriosas rastas.

-Es mi lugar en el mundo el reggae. Puedo escuchar otra música, pero el reggae nunca puede faltar.

Agradecimiento Hotel Vitrum

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