Backstreet Boys: la vigencia del pop adolescente y un revival de hits



La imagen de una vereda dividida en dos, para dar espacio a la gente que por allí paseaba la calurosa tarde de este sábado 7 de marzo, era el equivalente a un desfile de remeras vintage, banderas y vinchas noventosas. Y aquel vallado de seguridad montado en plena Avenida Libertador, que se extendía desde Ortega y Gasset hasta llegar a la esquina de Dorrego, no hacía más que delatar, después de cinco años de ausencia, la ansiada vuelta de AJ McLean (42), Howie Dorough (46), Nick Carter (40), Brian Littrell (45) y Kevin Richardson (45) a la Argentina.

“Keep Calm and Get Down”, se leía en algunas musculosas con frases de canciones y tapas de discos emblema de los Backstreet Boys, que gracias al DNA World Tour, agrupó a 30 mil asistentes -una mayoría de mujeres adolescentes hoy devenidas en treintañeras- en el Campo de Polo Porteño.

“Es la segunda vez que los veo y conservo la misma bandera que llevé al Estadio de River cuando tenía 12. Pero nunca pude conocerlos en persona. Son inaccesibles”, comentaba a Clarín una fanática tucumana que entre cinco amigas sacó sus entradas con medio año de anticipación mientras que otro grupo, también del interior, rememoraba aquel primer show en la Bombonera. “Los vi en el año 98 a los 15 años. Viajaba a Buenos Aires con mi mamá y recuerdo que era septiembre pero hacia muchísimo frío. Fueron muchas emociones que esperamos repetir hoy”.

Backstreet Boys en el Campo Argentino de Polo. (Trigo Gerardi)

Camino a la fila que conducía al sector Campo General, otra tanda de seguidoras contenía la emoción después de acercarse a sus ídolos, el día anterior, en el Aeropuerto de Ezeiza. “Había mucha seguridad y bastantes chicas. Iban a salir por otra puerta pero finalmente no fue así. Pararon un segundito caminando al lado nuestro y fue emocionante”.

Ante un público poco pretencioso que supo esperar con paciencia a la icónica boy band que acompañó cada etapa de su adolescencia, el show del que fue telonero a Benjamín Amadeo inició rigurosamente puntual. Media hora después de que el ex Casi Ángeles precalentara la cancha, el grupo formado en 1993 reconquistó a sus fans con un variado revival de hits durante 120 minutos que alternó con algunas piezas de DNA, su décimo álbum de estudio lanzado en enero de 2019.

Seguido a una introducción con multipantallas que se repitió en varias canciones, fue la potencia vocal de Brian, que en un elegante traje total black a brillos (el primero de varios cambios) inauguraba el escenario al ritmo de I Wanna be with you.

“Bienvenidos al tour. ¿Están tan excitados de estar acá como yo? ¿Quién quiere que regresemos pronto?”, arengaba el cantautor estadounidense entre exigidas performances de baile que pese al caluroso panorama, que no ayudaba para nada al vestuario invernal del grupo, pudo sortear con altura. “Thank you for spending your dinero”, exclamaba su primo Kevin que con un entrenadísimo español, se dio el lujo de hablar mitad inglés y castellano en cada intervención al igual que sus compañeros.

La dosis de los clásicos lentos, combinada con un set list que no escatimó en himnos noventosos -algunos cantados acapella y en castellano- tuvo unanimidad de suspiros cuando sonaban “Show me the meaning of lonely”, “I want it that way”, “Incomplete” y “As long as you love me”. Aunque ninguna letra fue tan coreada, y documentada vía smartphone, como la pegadiza “Everybody”, que dio lugar al momento más bailable de la noche, cuando el quinteto que ya pasó los cuarenta vistió de blanco frente a un estadio que se paraba sobre sus sillas de plástico.

Asumiendo su claro papel de liderazgo, la intervención de Nick en el rol de entrevistador a cada miembro de la banda con el que tuvo un ida y vuelta humorístico fue tan sorpresivo como el strip tease a cargo de AJ y Kevin mientras los demás se cambiaban en escena mediante un cubículo. “Se están poniendo los pantalones”, provocaba Richardson previo a lanzar su remera junto a McLean en un guiño a las mujeres que suelen lanzar prendas íntimas al escenario.

Dos horas más tarde, un digno final de fuegos artificiales en la Catedral del Polo palermitana empoderaba cada estrofa de “Larger tan Life”, el clásico del disco Millennium que dio paso el cierre de un show del que fueron parte miles de personas vía streaming a través de Flow. “Los extrañamos tanto. Miren este lugar, es increíble y no tenemos más que decirles gracias. Las mejores fans del mundo están acá en Argentina. Y sepan que a pesar de estar lejos, siempre están el corazón de los Backstreet Boys”, apuntó Carter sobre el final de una noche que revalidó, una vez, que la vigencia es un mérito del que los BSB, después de 27 años, pueden hacer alarde.

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