Babasónicos, Las Pelotas, Skay, Ciro y los Persas y Los Decadentes

Ante 45 mil personas, según cifras oficiales, el Cosquín Rock 2022 tuvo enormidad de grupos de diversas características y un concepto previo que se llevó a cabo a la perfección: la idea de combinar en un mismo eventos distintos festivales con vida propia, casi independientes el uno con el otro.

Las nueve hectáreas del Aeródromo de Santa María de Punilla, y la forma en la que están diseminados esos nueve escenarios ayudan a que ese concepto se imponga. Eso sumado a algo irrefutable: una persona no puede estar en más de un lugar en simultáneo. Por lo tanto, las superposiciones son inevitables.

Las 22 horas del día sábado son el mejor ejemplo al respecto. Babasónicos en el Escenario Norte, el fin de la Delio Valdez y el comienzo de Cami en el Sur, el show de Las Pelotas en su carpa propia (imposible entrar) y Juanse con sus Mustang Cowboys en el Córdoba: todos al mismo tiempo. ¿Qué elegir?

Adrián Dargelos, el cantante de Babasónicos, en una performance hipnótica. Foto Martín Bonetto

Adrián Dargelos, el cantante de Babasónicos, en una performance hipnótica. Foto Martín Bonetto

Mucho rock, para todos los gustos

Ya que las mayores atracciones iniciales de la jornada había sido en el Escenario Norte (Eruca Sativa, El Mató a un Policía Motorizado, Wos y Skay & Los Fakires), Babasónicos y la comodidad ganaron la apuesta. Y enhorabuena, ya que su concierto fue atrapante.

Adrián Dárgelos y sus secuaces encontraron la manera de pulir ese caos sonoro que muchas veces fue su vivo con instrumentaciones plagadas de matices sutiles, una rítmica insuperable y un cantante cuyo carisma crece día a día.

El comienzo del show (un gran enganche entre Carismático y Yegua, seguidos por la gran Cretino y el rock pesado de Sin mi diablo) fueron solo un botón de muestra para encender la ansiedad ante su nuevo disco, que tiene fecha tentativa de salida en el mes de mayo.

Párrafo aparte merece su puesta en escena y su vestuario. Parece que ya no hay grupos que cuiden estos aspectos del vivo en un festival. Babasónicos lo hace, y es por eso que sus conciertos suelen ser ceremonias casi ineludibles.

Skay, el corazón de los Redondos, dio un show con gran interacción de la gente. Foto Martín Bonetto.

Skay, el corazón de los Redondos, dio un show con gran interacción de la gente. Foto Martín Bonetto.

Opuestos complementarios

Antes de Babasónicos, Eruca Sativa mostró su poderío. El Mató a un Policía Motorizado y Wos actuaron como opuestos complementarios. El caldo eléctrico y para bajo firmado por los platenses de El Mató… entre Nuevos discos, nuevas drogas y Más o menos bien suena enfrentado al flaco rapero saltarín de Buitres y Culpa.

Y, más allá de eso, ambos convencen a sus fans, que incluso pueden ser la misma persona. Un fenómeno para pensar, pero no en esta nota.

“Bienvenidos a la hora crepúsculo. La hora dorada”. Skay Beilinson tocó cuando caía el sol, y las notas de su guitarra rockera y casi desnuda (la economía de su pedalera es casi una declaración de principios) son la banda de sonido perfecta para un atardecer serrano.

El Golem de La Paternal marcó el inicio de su recital, y a partir de allí todo fue hacia arriba.

Mucho público en el Cosquín Rock 2022. Foto Martín Bonetto

Mucho público en el Cosquín Rock 2022. Foto Martín Bonetto

Hubo más paradas ricoteras que de costumbre: Ji Ji Ji, una versión dark y tenebrosa de Criminal mambo, y un popurrí que mezcló El pibe de los astilleros y Nuestro amo juega al esclavo. Hacía el final, Oda a la sin nombre y su riff coreado por la multitud ubican al tema, con una comodidad merecida, en el canon del rock argentino.

Ciro, otro infaltable de Cosquín

Tras Babasónicos, la imposibilidad de entrar a la carpa de Las Pelotas a ver su show hizo que el final de Juanse con sus demoledoras versiones de Ratones Paranoicos y su agradecimiento a la Virgen de Lourdes den paso a un respiro.

Cito Martínez, al frente de Ciro y los Persas, en Cosquín 2022. Foto Martín Bonetto

Cito Martínez, al frente de Ciro y los Persas, en Cosquín 2022. Foto Martín Bonetto

Ciro y Los Persas brindaron su concierto habitual, sin fallas ni sorpresas, con coreografías innecesarias por parte de los músicos y el frontman, con una muy buena versión de Tan solo de Los Piojos y otra ídem de Como Alí.

Pegaditos, los Guasones (con Jimmy Rip de invitado) ofrecieron su cuota de rock americano y rutero mientras Trueno (con Wos, Nicki Nicole y Thiago PZK de invitados) incendiaba de público y de fervor a la otra punta del lugar.

Final festivo y futbolero

Al final, ellos, los únicos: Los Auténticos Decadentes.

Fiesta popular. Los Auténticos Decadentes y una coreografía con niños. Foto Martín Bonetto.

Fiesta popular. Los Auténticos Decadentes y una coreografía con niños. Foto Martín Bonetto.

¿Qué banda puede invitar al escenario de Cosquín Rock a Ricardo Enrique Bochini, -si, leyeron bien- presentarlo tras Los piratas como el ídolo de Diego Maradona y entonar desde el tablado, a modo de arenga, el inmortal “Bo Bo Chini” que cantaba la hinchada de Independiente en la época en la que lucía la casaca número 10?

La versión de Amor, con Coral Campopiano en lugar de Mon Laferte cantando a dúo con Jorge Serrano, fue excepcional, y hace que la frase babasónica de “Tan freak y tan popular” aplique para ellos de manera definitiva. Un grupo indiscutible e indispensable. Los Pogues argentinos.

Hoy será la segunda jornada, con el cierre a cargo de La Mona Jiménez y sus amigos rockeros.

WD

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