Audrey Hepburn, la guerrera de UNICEF

Ganó un Oscar en su debut cinematográfico, por La princesa que quería vivir (1953), pero Audrey Hepburn no se veía a sí misma tan talentosa o hermosa como lo hacían los demás.

“Esos comentarios le daban risa. No le gustaban ni su look ni su nariz, pensaba que sus pechos eran muy chicos. Le divertía que los demás creyeran que era bella”, dice el historiador de Hollywood Robert Matzen, autor de Warrior (Guerrera), su segundo libro sobre la actriz, enfocado en los riesgos que corrió en sus últimos años de vida por ayudar a los chicos que padecen hambre y abusos en el mundo, desde su puesto de embajadora de UNICEF.

Ella es claramente la antecesora de Angelina Jolie, aprendiendo a manejar aviones chicos para llevar medicamentos y comida a zonas remotas, y visitando campos de refugiados. De hecho, Jolie admite cuánto la ha inspirado. Le abrió las puertas a una nueva generación de actrices militantes.

Audrey Hepburn con su Oscar, que recibió en 1954. Foto John Peodincuk/NY Daily News Archive

Audrey Hepburn con su Oscar, que recibió en 1954. Foto John Peodincuk/NY Daily News Archive

En su época eso no era tan común. Se conformaban con que fuera bien vestida a una gala para juntar fondos, no pensaban que se iba a poner el casco y el chaleco antibalas porque se había tomado muy en serio su misión.

El escritor disiente con Sofía Loren, que se admiraba de cómo Audrey podía hacer tantas cosas siendo tan frágil y tímida. La Loren la describía como “meek”, que se puede traducir como “sumisa” en inglés. Matzen y en especial el segundo hijo de Hepburn, Luca Dotti, que le propuso la idea de contar esta otra faceta menos conocida y escribió el prólogo de Warrior, opinan todo lo contrario.

Audrey Hepburn viajaba por todo el mundo, y hacía reuniones de prensa allí, para llamar la atención. Foto Archivo Clarín

Audrey Hepburn viajaba por todo el mundo, y hacía reuniones de prensa allí, para llamar la atención. Foto Archivo Clarín

“Mi mamá era una badass, no le tenía miedo a nada. Ella eligió transformarse en soldado, no darle la espalda a la bala sino enfrentarla, y haciendo eso se convirtió en una guerrera”, la elogia Luca, quien también siente, como dos de las amigas íntimas de la actriz, que quizás ese último viaje a Somalia que hizo en 1992 como embajadora de UNICEF le impidió focalizarse en su salud, que empezaba a deteriorarse. Un mes después de terminada esa misión le diagnosticaron un cáncer fulminante. Tres meses más tarde moriría en su casa en Suiza, a los 63 años.

Historia de vida

Hija de una baronesa holandesa y un británico, Audrey había nacido en Bélgica en 1929. Sin querer quedó atrapada durante 5 años en la invasión nazi a Holanda, donde secretamente ayudó a la resistencia juntando fondos con sus espectáculos como bailarina clásica.

Su padre admiraba a Hitler y terminó dejando a la familia para seguirlo. Audrey se entrenó de muy chiquita como bailarina, y fue una maestra que no le vio condiciones la que la mandó a Londres a estudiar actuación. Haciendo teatro la descubrió un cazatalentos de los estudios Paramount y el resto es historia.

Apasionada, así era la vida de la actriz de "Desayuno en Tiffany's" o "Muñequita de lujo". Foto Archivo Clarín

Apasionada, así era la vida de la actriz de “Desayuno en Tiffany’s” o “Muñequita de lujo”. Foto Archivo Clarín

En los ‘50 estaban en boga las chicas curvilíneas como Marilyn Monroe, pero Audrey Hepburn logró conquistar con su carisma, frescura y una elegancia natural que la llevó a ser la cara de Givenchy.

El historiador le enumera a Clarín una multitud de razones para llamarla Guerrera en su biografía. “Por su entrenamiento como bailarina era muy atlética, eso la hizo pensar que tenía la energía para viajar en estas misiones peligrosas. Por otro lado, ya había estado cerca de las balas en Holanda (lo cuenta en su primer libro, Dutch Girl) en la Segunda Guerra y no la intimidaban”.

Ella se había retirado de la actuación cuando no le empezaron a llegar guiones interesantes. No necesitaba nada. Lejos de Hollywood, se había ido a ver crecer a sus dos hijos a Suiza. No tenía por qué dejar de lado su amada privacidad, pero decidió hacerlo por una causa mayor.

Robert Matzen, autor de" Warrior "(Guerrera), su segundo libro sobre la actriz. Foto Gentileza Robert Matzen

Robert Matzen, autor de” Warrior “(Guerrera), su segundo libro sobre la actriz. Foto Gentileza Robert Matzen

Hablaba muchos idiomas fluidamente, pero no tan bien el español. Parece que usaba traductores cuando se metía en aldeas indígenas en México, Nicaragua o El Salvador. Elegía volar en helicóptero y convocar en esos lugares a la prensa. Quería que el mundo viera lo que ella veía, a tantos niños víctimas de las desigualdades y las guerras.

Este año se viene una película biográfica donde Rooney Mara la va a interpretar. Ya hubo un documental, donde se involucró su otro hijo, Sean Ferrer, donde se la explora como ícono fashion, especialmente desde su película Desayuno en Tiffany’s. No renegaba de esa otra faceta más frívola, pero dejó bien en claro que se negaba a ser una figurita decorativa.

POS

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