Arsenio Lupín: el antihéroe que pudo trascender sus orígenes, su temporalidad y hasta a su autor



Arsenio Lupín: el antihéroe que pudo trascender sus orígenes, su temporalidad y hasta a su autor Crédito: Netflix

La figura del antihéroe, tan seductora en la ficción como antipática en la vida real, es la que inspiró al francés Maurice Leblanc, en 1906, para crear a su criatura más celebre: Arsenio Lupín.

El personaje en el que se inspira la serie de Netflix Lupin es -de acuerdo a una treintena de novelas-, un sofisticado y seductor ladrón “de guante blanco” con estudios universitarios, domino de varias lenguas, experto en boxeo, esgrima, magia y artes marciales, además de maestro del disfraz.

A pesar de operar fuera del radar de la ley Arsène Raoul Lupín es, a su manera, un héroe que una y otra vez pone sus “malas artes” al servicio de la justicia. De su propia justicia. Su contemporaneidad con el Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle -de quien, se asegura, Leblanc se inspiró a la hora de delinear a su protagonista- llevó a que popularmente se los viera como antagonistas de una grieta literaria entre los fans del primero, y los seguidores del segundo. Una idea que fue muy lucrativa con el paso de los años.

Tráiler de la serie Lupin – Fuente: Netflix

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Ya en sus inicios, Leblanc se había aprovechado de estas similitudes publicando en 1908 dos cuentos cortos bajo el título de Arsenio Lupín contra Herlock Sholmes, en una irónica y poco sutil mojada de oreja a su colega inglés.

Contra lo que pudiera pensarse, no hubo en Leblanc intención de vampirizar el exitoso rebote de Conan Doyle: Arsenio Lupín tenía lo necesario para hacer su propio camino al andar. Y lo demostró en el último siglo, en el que no solo se consolidó como ícono literario, sino que protagonizó películas y programas en todo el mundo (incluyendo Argentina) y hasta conquistó el mundo de los videojuegos y el animé. Siempre con astucia, elegancia, modales refinados y casi sin despeinarse.

De la lupa de la censura a la voz de Narciso Ibáñez Menta

Karen Morley y John Barrymore en Arsène Lupin, de 1932 Crédito: IMDB.com

A pesar de ser un fenómeno muy arraigado a la cultura francesa, las novelas de Arsenio Lupín rápidamente se popularizaron alrededor del mundo. Esto dio pie a que productores buscaran la manera de hacerle dar el siguiente y obligado paso a la todavía novísima pantalla de cine. A partir de 1909 fue un personaje recurrente de largometrajes no solo en Francia, ya que precedido por su fama literaria llegó a Alemania y al Reino Unido. Más adelante se mudaría de continente para instalarse en Estados Unidos, bajar a México y llegar hasta la Argentina.

Producciones hubo muchas y todas tienen lo suyo, sin embargo algunas se destacan por haber marcado hitos en la historia del personaje y de quienes lo interpretaron.

A comienzos de la década del 30, la fama de Lupín llamó la atención de MGM, que decidió darle el lugar que se merecía en Hollywood. La película Arsène Lupín (1932) reunió por primera vez en la gran pantalla a los hermanos John y Lionel Barrymore, al mismo tiempo que se atrevió a mostrar una de las escenas de cama más sensuales y polémicas de la época entre el protagonista y la actriz Karen Morley. El poder de la censura todavía no era tal en el cine norteamericano, y la jugada secuencia puede verse sin cortes en las sucesivas ediciones en formato hogareño de este clásico en blanco y negro.

Argentina tuvo que esperar hasta la década del 60 para contar con su mirada sobre Arsenio Lupín, pero a diferencia de otros países su lugar de pertenencia fue la televisión. Entusiasmado con darle un descanso al terror después de El fantasma de la ópera, en 1961 Narciso Ibáñez Menta trabajó duro junto a Luis Peñafiel (seudónimo de su hijo, Chicho Ibáñez Serrador) para ofrecer su propia versión del personaje. La adaptación nacional de Arsenio Lupín se estrenó el 1 de abril de ese mismo año, por Canal 9, como parte del ciclo Obras maestras de la intriga. Acompañaron a Ibáñez Menta, Darío Vittori, Claudia Lapacó, Selva Alemán y Eduardo Bergara Leumann, entre otros. A pesar de las críticas dispares, el programa alcanzó para volver a disfrutar de la habilidad para la declamación y el maquillaje del intérprete, detalles muy presentes también en las novelas de Leblanc.

Aunque Arsenio Lupín no figura en el podio de éxitos memorables del creador de El muñeco maldito, al momento de hacerlo le provocaba mucho entusiasmo, por ser una manera de alejarse de lo truculento: “En mi carrera el terror ‘se dio’. Había hecho algo del género en Canal 7 cuando pasé a Canal 9. En ese momento El Fantasma de la Opera fue un éxito terrible, pero por ese tiempo también estaba interesado en un programa de otra característica, Arsenio Lupín. Ese era mi proyecto. Pero tuve algunas diferencias con los directores cubanos que estaban en el ciclo y ahí me volvieron a llamar para el terror”, contaba Narciso Ibáñez Menta años después.

Manga, animé, videojuegos y la consolidación de la leyenda

Maurice Leblanc murió en 1941 dejando inconclusa la novela número 25 de su personaje, pero Arsenio Lupín continuó vigente gracias a otros autores. En este renacimiento se destacaron los libros del binomio de Pierre Boileau y Thomas Narcejac, escritores admirados por Alfred Hitchcock, y también responsables del clásico Las diabólicas.

Que el protagonista sobreviviera a pesar del fallecimiento de su creador permitió que nuevas generaciones alrededor del mundo lo conocieran y admiraran, tanto en occidente como en oriente. En 1967, las elegantes maneras del ladrón de guante blanco llegó al manga japonés en Lupín III, historia protagonizada por el nieto de Arsène al frente de una banda de criminales. A pesar de la idiosincrasia local, la historia mantuvo un tono similar y respetuoso para con el original.

Con algunas pocas interrupciones, Lupín III avanzó con éxito y paso firme hasta 2012, fecha en la que se publicó el último cómic de la saga. Con el mismo nombre también tuvo su oportunidad en el animé y en películas de acción real, algunas de ellas disponibles actualmente en Amazon Prime Video.

Si quedaba algún terreno para conquistar, que a la vez fuera patrimonio de las nuevas generaciones, este era el de los videojuegos. En 2007 se lanzó el videogame para PC Sherlock Holmes: Némesis, que explota la vieja rivalidad entre el detective británico y el ladrón francés. En 2016 fue el turno de Persona 5 para Playstation 3 y 4 -considerado uno de los mejores juego de rol que se han hecho- con Lupín como uno de sus personajes principales. En 2019, apareció el ambicioso Code: Relize, y lo tuvo como protagonista absoluto.

La popularidad de la figura literaria creada más de un siglo antes continuó en ascenso, y luego de varias series de televisión que se ocuparon de sus aventuras, volvió al cine en formato de superproducción y reparto estelar. En 2004 se estrenó Arsene Lupin, protagonizada por Romain Duris, Kristin Scott Thomas y Eva Green. Esta coproducción entre Francia, Italia, el Reino Unido y España estuvo nominada a mejor película en el Festival de Cine de Sitges; en nuestro país nunca se estrenó en salas, y solo pudo verse en canales de cable.

Romain Duris y Eva Green, en la adaptación que llegó al cine en 2004 Crédito: IMDB.com

Así, el derrotero de Arsenio Lupín parece no tener ni límites ni fin. La producción original que acaba de estrenar Netflix, en la que se le da una vuelta de tuerca al personaje aristocrático insertándolo en la Francia actual, no hace más que reafirmar la vigencia de una creación que trascendió sus orígenes, su temporalidad y hasta a su autor, convirtiéndose en un ícono de la cultura popular a nivel mundial. Nada mal para un antihéroe.

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