Archivo de la Memoria Trans: el proyecto colaborativo que reunió 10.000 fotos y encandiló a Nan Goldin


Cuenta la leyenda que Claudia Pía Baudracco iba siempre con una cámara en la cartera para completar un álbum familiar trunco. Tenía sus razones: de tanto caer detenida, del exilio permanente escapando de la policía, algo tan vital como guardar recuerdos le resultaba una odisea. Pía fue una de las fundadoras de la Asociación de Travestis Argentinas (ATA, que hace unos años sumó dos T para incluir transexuales y transgéneros) y gracias a su afán de acumuladora compulsiva existen cajas y cajas que atesoran la historia de una época.

Me gusto. A comienzos de los 80 Silvia Grey y su reflejo en el cabaret Las Vegas de Mar del Plata. “En esa época se usaban mucho los teteros con perlas y pedreríos para que se sienta bien el ruido al bailar. ¡Qué años tan lindos!”, recuerda. Sus fotos fueron digitalizadas por el AMT en 2017.

En 2012 Pía murió y tomó la posta del proyecto otra de las pioneras de ATA, su amiga-hermana María Belén Correa. En ese comienzo el Archivo de la Memoria Trans fue un grupo de Facebook con fotos y relatos que pronto se convirtió en un gente que busca gente: entre los recuerdos de fiestas, carnavales y viajes muchas se conectaban con amigas que no sabían dónde ni cómo estaban. La noticia circuló y empezaron a sumar fotos de a cientos.

Derecho a la Fiesta. Sandra Castillo donó sus recuerdos para que sean conservados en el Archivo, donde las fotos íntimas toman otra dimensión y se resignifican al verlas junto a otras. Entre las catalogaciones del AMT existen cuatro grandes grupos: fiestas, carnavales, exilios y vida cotidiana.Archivo de la Memoria Trans

Había que hacer algo para preservarlo. “Como no teníamos un espacio que hablase de nuestra historia por fuera de la psiquiatría y el policial, tuvimos que inventarlo”, dice Belén. “Construimos el derecho a la memoria, a tener también momentos lindos, a irnos de los lugares comunes sobre nuestra comunidad y armar otra narrativa posible”.

El Archivo de la Memoria Trans digitalizó 10.000 imágenes que reconstruyen una historia silenciada. Del sueño de una activista al reconocimiento internacional.Archivo de la Memoria Trans

Lo primero, cuando el grupo salió de lo virtual, y con todo el esfuerzo de la autogestión, fue dar forma a un catálogo. “Esta no está, a esta la mataron, esta murió”, eran frases que repetían tan seguido que su primera retrospectiva llevó ese nombre.

Mucha pluma. El acervo de Malva Solís llegó al AMT por una vecina que prestó las fotos que le fueron legadas antes de su muerte, en 2015. Tenía 98 años. Fue vestuarista de figuras como Nélida Lobato, Moria Casán y Susana Giménez. Gracias a la moda pudo sobrevivir sin ocultar su identidad en una época muy violenta.Archivo de la Memoria Trans

Era 2017 y las paredes del Centro Cultural Haroldo Conti, un lugar que vio el horror en la última dictadura, fueron resignificadas. Otras identidades, perseguidas tanto en esos años como en democracia, llenaron al espacio por varios meses. Fue su primer éxito. Al aporte de profesionales de la imagen como Cecilia Estalles y Cecilia Saurí sumaron talleres de archivo, escritura y técnicas de cuidado. Ahora casi todo el trabajo lo hacen las manos de siete archivistas trans y el AMT tiene 10.000 imágenes digitalizadas. También un libro, publicado hace pocos meses por editorial Chaco, que fue curado y narrado por ellas mismas.

Por si acaso de acaba el mundo. En una misma noche los micros de las comparsas recorrían hasta diez carnavales. Para lograr esas travesías épicas alquilaban micros que compartían con los músicos. La parte de atrás siempre quedaba reservada para las vedettes, que se distinguían por la cantidad de plumas de sus vestuarios.Archivo de la Memoria Trans

La originalidad del Archivo es reconocida en Argentina y el mundo: expusieron en el Reina Sofía de Madrid, colmaron las redes del Tate de Londres y en Latinoamérica dejaron su semilla en varios países. Nan Goldin, la fotógrafa de la contracultura neoyorquina, está entre sus admiradoras más fieles.

La cuenta de Instagram del AMT se convirtió en una enciclopedia de las identidades disidentes y por estos días trabajan para presentar su archivo web, que incluirá fotos, postales, cartas y todo lo que aporte a reconstruir su historia robada. Un árbol genealógico donde no importan los lazos de sangre y la familia sí se elige. La leyenda continúa.

Luisa y Marisa. “Había llegado la democracia en el año 83; muchas de nosotras, por no decir todas, no sabíamos qué carajo era, qué significaba este hecho, no entendíamos nada. Y cuando preguntábamos qué significaba la democracia, por lo general nos decían ‘Libertad’. Pero para nosotras comenzaba una época muy difícil, de mucha violencia policial; incluso hasta la muerte”. Luisa Lucía Paz, activista.Archivo de la Memoria Trans“El Archivo es una corriente de acción, pasión y pensamiento deslocalizada. Es afectación pura. Son mensajes todos los días, cadenas y cadenas de audios de cinco minutos, gritos, consuelos, llantos, risas y peleas. La menor de las veces también son silencios bellísimos”. Fragmento del epílogo del libro del AMT escrito por sus integrantes.Archivo de la Memoria TransRefugio y resistencia. El Hotel Gondolín está en Villa Crespo y es habitado por travestis y trans desde hace tres décadas. En 2015 se convirtió en una asociación civil que es administrada por las propias inquilinas. Muchas fotos del AMT lo tienen de escenario.Archivo de la Memoria TransSiesta en el exilio. Gina Vivanco se exilió en Europa buscando un poco de paz. A partir de la década del 70 cientos de travestis y trans se fueron del país escapando de la violencia social y la persecución de la policía. Allá se vivía con más libertad y muchas juntaban plata para mandar a sus amigas y familia. Volvió a la Argentina y fue asesinada por la Policía Bonaerense en 1991.Archivo de la Memoria TransMadraza. Vanessa Sander Ferril daba alojo en su casa a otras travestis salteñas que eran expulsadas de sus entornos familiares cuando empezaban su transición. Falleció de neumonía durante la pandemia de Covid-19. Su acervo fotográfico fue digitalizado por el AMT.Archivo de la Memoria TransVecindad segura. Las reuniones en el Tigre eran muy frecuentes, tanto en tierra firme como en las islas, a donde la policía rara vez llegaba. Esta imagen entró al Archivo en 2019 gracias al acervo de Teté Vega.Archivo de la Memoria TransDigan Whisky. El momento del coqueteo y el romance es otro de los que se repiten entre las 10.000 imágenes del Archivo. En esta Flavia Flores posa esperando que la noche le traiga suerte.Archivo de la Memoria TransDelito de ser. Hasta fines de los 90, fuera de las fechas de carnaval, las personas travestis y trans eran arrestadas por “ropa contraria al sexo”, un delito con penas de entre 15 días y tres meses de prisión. La policía lo aplicaba sin pasar por el sistema judicial y era una forma de coimear para mantener su caja chica.Archivo de la Memoria TransClaudia Pía. A los 18 años, después de hacerse los pechos del tamaño que tanto había deseado, Pía salió de gira por Buenos Aires junto a su amiga Alejandra y un rollo nuevo. En esta serie se ve un recorrido donde los lugares históricos posan junto a sus pezones orgullosos.Archivo de la Memoria TransAlejandra. “Si sobrevivías a la aplicación luego de pasar las primeras 24 horas, te quedaba esperar cumplir 48 horas para saber realmente que no te habían pinchado ni venas ni órganos. Luego era que no se corra, y para eso nos poníamos rieles elásticos. Que no se manche. Que no se encarne. Que no. Que no. Que no”. María Belén Correa, fundadora del AMT.Archivo de la Memoria TransPose. “Nosotras vivíamos el carnaval más que nadie, porque eran seis noches en total libertad donde te hacían sentir aceptada, deseada, amada, adorada y respetada. Esa noche entregábamos nuestras almas. Nunca olvidaremos aquellos aires de libertad”. Carmen Ibarra, integrante del AMT.Archivo de la Memoria Trans



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