Antes del Teletón por el coronavirus: cómo fue el especial por la guerra de Malvinas



“¿No han sentido ustedes impotencia, angustia, ansiedad, ante los acontecimientos de los que somos protagonistas, pero de los que son principales protagonistas todos los hombres de armas de nuestro país?”, preguntaba con firmeza Cacho Fontana, frente a la cámara, apelando a los televidentes que se disponían a ver una transmisión inédita en la televisión argentina: veinticuatro horas consecutivas en el aire. Empezaba Las 24 horas de Malvinas y la conducción estaba a cargo de Fontana y de Pinky.

Del brazo, sin soltarse, arrancaron un envío sin precedentes y que transmitió la televisión pública (entonces ATC, Argentina Televisora Color) en plena guerra de Malvinas. Y que, por el contexto y la causa que lo promovió, no dejó de recibir cuestionamientos.

Desde la entrada del canal, rodeados de curiosos, el 8 de mayo de 1982 los conductores comenzaban la telemaratón cuyo fin era recaudar dinero para el Fondo Patriótico Malvinas Argentinas. Estarían destinados a los soldados y a los gastos de la guerra. Qué destino real tuvieron esos fondos también fue puesto en duda tiempo después. Aunque los hacedores del programa aseguraron que llegaron a destino, muchos otros dijeron que se habían “perdido en el camino”.

“Hola, mi país”, saludaba una sonriente Pinky. “Buenas noches, señoras y señores”, agregaba Cacho. Y segundos después, mientras sonaba Argentinos a vencer y corrían los títulos que daban cuenta de todos los canales del interior del país que participaron del especialísimo programa, atravesaron la puerta de ingreso al canal y llegaron al estudio en el que los esperaba una tribuna repleta de público.

Pinky y Fontana entrevistan al doctor Favaloro, en la maratón televisiva que se hizo en ATC, por la Guerra de Malvinas. Foto: Archivo Clarín

Sus brazos enlazados, la sonrisa que no se le quitaba del rostro a Pinky, las miradas que se cruzaban, el agradecimiento mutuo anticipado sobre el principio del programa y la “suerte” que Cacho le deseó a ella apenas iniciado el programa, dejaba traslucir, quizás, cierto nerviosismo. Pero no les quitaba entereza, ya que a ambos no les faltaba presencia ni profesionalismo frente a las cámaras. Incluso Fontana, antes de explicar de qué se trataría habló de “la inquietud sobre el contenido real del programa”.

Había objetivos fijados que podían resumirse en uno o mejor dicho, en dos: batir el récord de recaudación y también de horas en el aire. Fueron “24 horas de solidaridad”. ¿Cómo se recaudó? En parte, con las publicidades. Cada comercial significó un aporte total para la causa propuesta. Fueron 240 minutos de publicidad.

Varios estudios del canal y todos los móviles estuvieron a disposición. 45 líneas telefónicas, a través de las que podían hacerse donaciones en efectivo (“y en cada una de ellas hay un patriota que va a responder a su llamado”, explicaba Pinky). Además el público podía participar de subastas de objetos. Y en distintos puntos del país había alcancías (“una moneda es suficiente”, era el lema). También un millón de flores fueron diseminadas en toda la ciudad para que cada una fuera comprada a por lo menos 10.000 pesos. Amalia Fortabat compró 50.000 flores.

La perlita que acompañó la explicación de Pinky sobre cómo podían participar los televidentes, fue el concierto de teléfonos sonando, que más que graficar el modo en el que el público podía contribuir, entorpecía la explicación…

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Uno de los recordados momentos del programa ómnibus fue cuando, con toda la gente que había en el estudio puesta de pie, Susana Rinaldi entonó las estrofas del Himno Nacional Argentino. Como ella, muchas figuras del espectáculo participaron del teletón. Susana Giménez y Diego Maradona fueron de la partida. La diva donó un reloj de oro. El “10” entregó un cheque por 100.000.000 pesos. Muchos fueron los famosos que donaron objetos personales para que fueran subastados.

“Una manera de defendernos es el humor”, introdujo Pinky el segmento en el que participaron los recordados Olmedo y Porcel, que si bien fue emotivo, también arrancó sonrisas. Porcel donó un cuadro que había pintado hacía seis años atrás. Y obtuvo una muy buena cotización cuando fue subastado en el programa. El actor contó que lo había pintado en un momento difícil de su vida. “Le pedí a Dios que me ayude y así nació La procesión”. La acotación de Olmedo fue que ahora se iba a “agrandar”, por los elogios a su obra.

Los voluntarios atendiendo los teléfonos para las donaciones, enla maratón televisiva por la Guerra de Malvinas. Foto: Archivo Clarín

Semejante transmisión era una novedad para la pantalla chica. Por la extensión del envío y por la cantidad de famosos que participaron. Andrea del Boca, Gerardo Sofovich, Tato Bores y tantísimas otras figuras pasaron por Las 24 horas de Malvinas. En la historia de la tele, después aparecerían otros programas especiales destinados a recaudar fondos por una causa. Este domingo tendremos uno: Unidos por la Argentina. A partir de las 18, frente a la pandemia del coronavirus, los canales de televisión abierta se unirán en una transmisión única con un objetivo en común: recaudar fondos que serán donados a la Cruz Roja Argentina. También será un acontecimiento inédito. Y pasarán muchas figuras del espectáculo y del deporte.

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“La Argentina quiere paz, pero también quiere justicia”, fue una de las frases de Pinky que quedó en la historia de esa transmisión sumamente especial. Y que tuvo su costo para la conductora. “Al día siguiente, los milicos me querían colgar en la Plaza de Mayo, estaban indignadísimos”, dijo después. Y en más de una oportunidad justificó su participación en ese programa. Claro está que la causa del envío televisivo era la guerra. Pero no sólo Pinky; al menos la mayoría de los que participaron de la emisión y del pueblo argentino queríamos “paz”. Y seguramente quienes contribuyeron, pensaron en los jóvenes soldados y no en las armas.

WD

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