Annette, con Adam Driver: para amar u odiar

Adam Driver y Marion Cotillard se aman, hasta cierto punto, en Annette, que inauguró este año Cannes, donde Leos Carax ganó el premio al mejor director, y en el que tienen una hija que es, literalmente, de madera, pero nadie lo dice. Es un musical, OK, anticonvencional.

¿Leos Carax enloqueció? No. Siempre fue así.

No son solo los desenfoques o la superposición de imágenes, las sobreimpresiones, algún salto de eje, la luz azulada, retomar una acción luego de un silencio y en otro lugar, y muuucho plano secuencia. Leos Carax ama la incomodidad. Tanto como la tortuosidad de sus personajes generalmente al borde de la tragedia. Al borde, si no es que cayeron a algún abismo sin resurgimiento posible.

Luz azulada, imágenes superpuestas, incomodidad. Y Adam Driver entregándolo todo. Foto MUBI

Luz azulada, imágenes superpuestas, incomodidad. Y Adam Driver entregándolo todo. Foto MUBI

Carax decidió arrancar Annette con una canción, como sucede en La La Land, aquí en unas calles de Santa Mónica, allí en una autopista de Los Angeles.

Los protagonistas son Henry McHenry (Adam Driver en el lugar que siempre Carax puso al más bajito y feúcho Denis Lavant), un comediante standapero, un Andy Kaufman corrosivo, un tipo provocador que sale con bata de boxeador a escena, que irrita y es irritante. Termina siendo un inseguro cuando su popularidad decae tras que varias mujeres muten del silencio a contar sus abusos.

Adam Driver y otra que "Historia de un matrimonio", junto a Marion Cotillard. Foto MUBI

Adam Driver y otra que “Historia de un matrimonio”, junto a Marion Cotillard. Foto MUBI

Su pareja es Ann (Marion Cotillard), pelirroja, una soprano que canta en inglés, no en italiano o alemán, ultrafamosa.

Ella lo ha cambiado a Henry. Bah, él lo dice, porque Carax no nos muestra cómo fue que uno se enamoró del otro, sino que el romance ya está consustanciado. “Se acabaron los días de pussy”, dice o canta Henry, porque Annette es un musical, al estilo Los paraguas de Cherburgo, pero no siempre los personajes se dicen las cosas cantando.

La tormenta. Fantasía pura, que dividirá al público. 
Foto MUBI

La tormenta. Fantasía pura, que dividirá al público.
Foto MUBI

Es desconcertante

Cantan hasta cuando ella puja para tener una beba.

Y la beba es de madera. Es Annette, sí, la del título, y por razones que no vamos a develar y para que la fantasía de los guionistas y del director no fuera demasiado extrema, mejor que fuera “interpretada” por una muñeca. ¿Algo siniestro, misterioso? Sí, también.

Todos juntos, cantando en el comienzo. Los de la banda Sparks, más Driver, Cotillard, unos niños... Foto MUBI

Todos juntos, cantando en el comienzo. Los de la banda Sparks, más Driver, Cotillard, unos niños… Foto MUBI

Musical de la repetición de las letras -la canción que abre, y “Nos amamos tanto”, y…-, también es un musical anarquista de una historia de amor, y de una historia demencial, que no es lo mismo que ser la historia de un amor demencial.

Aunque se escuchan opiniones.

Marion Cotillard (Edith Piaf en "La Vie en Rose") es una cantante de ópera más exitosa que su marido artista. Foto MUBI

Marion Cotillard (Edith Piaf en “La Vie en Rose”) es una cantante de ópera más exitosa que su marido artista. Foto MUBI

¿De vanguardia? Puede ser. Que los intérpretes y los autores del filme, los músicos Russell y Ron Mael y el resto de la banda Sparks entren a cuadro desde el estudio de grabación y hablen y/o canten a cámara es para romper el hielo (en el arranque) y la cuarta pared. Por eso, lo doloroso, cuando llegue, no será tan tremendo, gracias -de nada- a ese distanciamiento. Lo que vemos, sabemos, es falso. Bastante tenebroso, pero falso al fin. Vean la tormenta en el mar. Y ahora ¿qué dicen?

¿Es Annette una película impostada? Aquí es donde los amantes y los detractores del musical no se pondrán de acuerdo.

Es una historia del amor y del desamor -que también aborda el machismo, el egoísmo y muchas cuestiones terminadas en ismo- enigmática.

Russell y Ron Mael originalmente se imaginaban ellos mismos para los roles de Henry y El acompañante -aquí, Simon Helberg, de The Big Bang Theory– y a Ann se lo iban a dar a cualquier actriz. ¿De ahí que El acompañante crezca a partir de la mitad del reato, y Ann no tenga la voz cantante…?

Como sea Driver, que este año estuvo muy presente en los cines, con El último duelo y La casa Gucci, ambas de Ridley Scott, se pone todo el peso sobre los hombros -bueno, también debuta como productor- en una actuación portentosa y muy jugada.

¿Son Driver y Cotillard los que cantan? Sí, y Carax los grabó en directo en el set, no posteriormente en un estudio. Y no, la voz de Marion Cotillard, en las arias de ópera, fue mezclada con la de Catherine Trottmann.

Es un filme sobre la (auto)destrucción de una pareja, sí, porque demuestra que el ego desmesurado puede llevar tanto al éxito como al fracaso, en una relación o en una actividad artística.

Y si no que lo diga Carax, director de Los amantes del Pont Neuf, Mala sangre y Holy Motors, su película anterior, de 2012. Hay algo de Nace una estrella, en los celos y la autodestrucción de dos artistas exitosos.

Es anticonvencional, pero no es un antimusical. Tal vez sea una ópera experimental, oscura.

También es una elección que las acciones y los hilos del filme los sigamos desde el protagonista masculino, cuando decididamente uno no podrá empatizar con él. Porque es un personaje que no parece despreciable en la primera hora. Pero la paternidad, evidentemente, no le cae bien a todos…

¿Es audaz? Lo es. Hay mucho de exceso aquí -bueno, es una de Leos Carax, ¿qué esperaban?

“Annette”

Buena

Drama musical. Francia, EE.UU., 2021. 141’, SAM 16. De: Leos Carax. Con: Adam Driver, Marion Cotillard, Simon Helberg. Disponible en: MUBI.

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