Ángela Torres, sobre el vínculo con sus padres: “Necesito diez años de terapia para sanar”


“Mi familia siempre fue un bardo, toda familia de artistas, un quilombo mal”, aseguró Ángela Torres este sábado durante su visita a PH: Podemos Hablar. La joven, que es hija de Gloria Carrá y Marcelo Torres, nieta de Lolita Torres y sobrina de Diego, se animó a hablar sobre la relación que tiene con sus papás, la cual no ha sido fácil.

“Tuve una familia muy poco hegemónica, por decirlo de alguna manera. No tengo esa conexión grande que tienen muchos, me cuesta un poquito, soy más dura”, explicó cuando en el programa pidieron que den un paso al frente “Los que tuvieron o tienen una relación especial con sus padres”.

“El vínculo con mi mamá siempre fue un poco difícil, nos cuesta, pero de a poquito lo vamos encontrando”, reveló al hablar de su día a día con Carrá. “Como que yo siempre me abrí camino, laburo desde muy chiquita y lo hice todo de forma muy independiente. Me fui a vivir sola a los 17 años porque quería irme de casa”.

Torres explicó algunas de las razones por las que tomó la decisión de mudarse de la casa materna siendo tan chica. “No me he llevado bien con algunas de sus parejas”, dijo sin dar nombres. “Era una casa muy intensa, de artistas, y mi vieja laburaba mucho”.

La separación de sus padres también influyó mucho en su vida. “Siempre fue un lío. Mis papás nunca se llevaron bien, con sus motivos, y yo estaba en el medio”, explicó, midiendo un poco sus palabras. “Mi viejo hizo de todo, es un aventurero de la vida. Tiene sus experiencias, que son magníficas, sus aventuras y anécdotas que me cuenta y valoro, pero es un hippie”.

“Es delicado hablar de esto públicamente, porque tengo una familia en donde todos son conocidos y una no quiere exponer a nadie, pero siempre fue un vínculo delicado”, se excusó para no entrar en detalles. “Lo que yo tomé en mi vida es que mis amigos son un poco mi familia, y mis hermanos también, más que nada”.

Con la mirada puesta en el resto de los invitados, Torres buscó bajarle el tono a sus dichos. “Obviamente que a mis viejos los amo”, dijo, aunque acto seguido, agregó: “Pero necesito unos diez años de terapia para sanar un par de cositas”.

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