“Africa”, el gran hit de Toto que la propia banda estuvo a punto de descartar por “tonto”


“¡Un momento! Soy talentoso pero no tan talentoso… Algo está pasando acá”. David Paich, el tecladista de Toto, recuerda la mezcla de sorpresa y desconfianza que sintió cuando una tarde de principios de los ochenta empezó a tantear unas notas en un nuevo sintetizador que le habían regalado y de repente, en cuestión de minutos, “como si Dios me la estuviera dictando”, tenía terminada la idea principal de lo que luego sería “Africa”, el super hit de la banda, el que suena siete de cada diez veces que subimos a un taxi y está puesta una radio de los ochenta. Y el que nos despierta una inmediata sensación de esperanza o alegría (aunque no estemos pasando nuestros mejores días) cuando tras esa intro de timbales y kalimbas arranca aquello de: “Escucho los tambores haciendo eco esta noche/ pero ella solo oye susurros de alguna conversación tranquila…” (”I hear the drums echoing tonight/ But she hears only whispers of some quiet conversation…”).

La canción cuenta la historia de un hombre que llega a África y debe tomar una decisión sobre una chica que viene a verlo. “Está enamorado del continente, pero debe irse si decide a estar con ella”, explica Paich. O sea, en teoría, nada especialmente memorable o profundo. En teoría. Porque el tema no sólo se convirtió en uno de los mayores éxitos radiales de aquel 1983 conmocionado por Thriller, de Michael Jackson o “Every Breath you Take”, de The Police. También se convirtió en el hit elegido por las nuevas generaciones para revivir ese sonido sintético y feliz de los ochenta, pero resignificado intensamente vía memes, bots, videos vaporwave y hasta instalaciones artísticas en medio de un desierto (!) como ya veremos.

¿Homenaje? ¿Nostalgia? ¿Ironía? Quizás un poco de todo eso junto. Y también una genuina atracción por las virtudes de este tema cuyo estribillo fue listado por la revista NME entre los 50 más explosivos de la historia (alcanzó el puesto 32). Y que curiosamente (o no, estas cosas suelen pasar) estuvo a punto de quedar afuera de Toto IV, el disco que lo contenía. “Casi no llega al álbum”, le dijeron el guitarrista Steve Lukather y el cantante Bobby Kimball al sitio Rock Eyez. “Pensábamos que era la peor canción de las que teníamos para grabar en ese momento. No encajaba, la letra nos parecía que no tenía sentido. Si no hubiera sido por un ejecutivo de Columbia, nuestra discográfica en ese momento, que la escuchó y nos insistió para que la incluyéramos, quizás nunca hubiese visto la luz”.

Un poco de contexto. Toto ya era una banda conocida a principios de los ochenta. Habían tenido un debut “prometedor” en 1978 con un disco que contenía el hit “Hold the Line”. Pero luego, buscando un sonido de hard rock, se habían desinflado peligrosamente. Al menos a ojos del sello, que les dijo: “Ya hicieron lo que quisieron en Turn Back (su tercer disco). Ahora necesitamos que vuelvan a conectar con la gente”. ¿Resultado? Dudas, presión, incertidumbre. La banda, que originalmente se había formado alrededor de las canciones de David Paich y cuyos integrantes se habían conocido siendo sesionistas de Steely Dan y Sonny and Cher, entre otros, tomó nota de la advertencia y apuntó todos sus cañones a “Rosanna”, el tema que abría Toto IV.

“Preferíamos ‘Rosanna’”, reconocen los Toto en retrospectiva. Y aunque a “Rosanna”, elegida como primer corte, le fue bien (hoy es el tema que muchos redescubren una vez que se quiere saber un poco más de la banda y comprueban que “también la conocían”), nada hacía prever el impacto de “Africa”. Un tema “tonto” y con “momentos de relleno”, según algunos integrantes de la banda, pero según Paich, que la supo defender desde el principio. “Había visto varios documentales sobre la muerte y el sufrimiento en África. También leía mucho la National Geographic. Me impactaron sus fotos. Y se ve que algo de todo me quedó”, relata el tecladista sobre la génesis del tema y también sobre su crianza en colegios católicos de Los Ángeles, California: “Varios de mis maestros y profesores misionaron en África. Siempre quise ir allá. Así que cuando surgió la letra imaginé este activista social que se enamora de trabajar en África y de hacer el bien. Pero también de una persona real. Y por eso tiene que elegir entre seguir haciendo lo que hace o tener una familia”.

“Va a costar mucho alejarme de vos/ No hay nada que cien hombres o más puedan hacer/ Bendigo las lluvias en África/ Me tomaré un tiempo para hacer las cosas que nunca pudimos hacer/ Oooooh”, cantan Paich y los Toto en el clímax del tema. Una celebración a medio tiempo que superó todas las expectativas de su época (a diferencia de “Rosanna”, llegó a la cima del ranking en Estados Unidos). Y que desde la segunda década de los dos mil viene experimentando una suerte de segunda vida en las redes sociales al calor de una renovada fascinación expresada en memes, bots y menciones varias.

David Paich y Jeff Porcaro, autores de “Africa”, en el estudio de grabaciónChris Walter – WireImage

“Busquen en Twitter ‘Africa + Toto’ y van a ver cómo, a propósito de nada, se les llena la pantalla de declaraciones de amor y felicidad hacia la canción”, consigna la periodista Jessica Furseth en la revista Vice. Mientras que Yvonne Abraham, de The Boston Globe, directamente la proclama “la madre de todos los memes que siempre está ahí, esperándote”, en referencia al bot de Twitter que postea las 24 horas versos de la canción; la página de Facebook que compila todos sus memes; y la infinidad de visualizaciones de su video en YouTube (casi 700 millones de visitas).

No solo eso. A lo anterior podríamos también sumar la instalación del artista Max Siedentopf que plantó en pleno desierto de Namibia un sistema de sonido alimentado por paneles para reproducir “hasta el fin de los tiempos” el famoso tema cuyo uno de sus versos pide bendecir “las lluvias sobre África”. Un auge que también incluye su creciente uso en series, animaciones o programas como Stranger Things, South Park y Tonight Show with Jimmy Fallon así como un cover de Weezer (en 2018) que se convirtió en su primer éxito en muchos años y volvió a ponerlos en rotación.

¿Por qué? ¿Por qué tanta fascinación? En una nota para la BBC, la investigadora en música popular Barbara Lebrun arriesga una hipótesis contraria a la supuesta: “Es una canción mucho más triste de lo que la gente piensa. Mi impresión es que es un tema muy enfático, pero también la expresión de un estado de ánimo algo triste y con un dejo de desesperación”, afirma. Como sea, “Africa” de Toto alegra. Y como le pasó al propio Paich la primera vez que sonó en su cabeza y empezó a plasmarla sobre un papel, difícil resistirse a su magia y buena vibración una vez que irrumpe de improvisto en algún lugar y sin darnos cuenta y por un rato, nos cambia el día.

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