Abel Pintos, la felicidad, la ansiedad y los miedos antes de ser padre



La sensación de felicidad es inmediata. Apenas se establece la conexión a través del Zoom, la sonrisa de Abel Pintos es tan grande que no cabe en la pantalla. El nacimiento de su hijo Agustín es inminente, y aquel chico bahiense que hace 25 años ponía en marcha una trayectoria que lo llevó a ser uno de los artistas más convocantes de la Argentina, hoy, a sus 36, no tiene la menor intención de disimular lo que siente.

En un punto, Abel sabe que su alegría va un tanto a contramano de una actualidad asediada por la pandemia del coronavirus. Y lo remarca. “Me siento muy bien. Porque entre el embarazo y este tiempo, que resultó de mucha creatividad, lo pálido de lo que estamos viviendo, todos por igual, lo pude llevar de la mejor manera”, dice.

En ese marco, su concierto Streaming & Radio, programado para el próximo 12 de septiembre, que será transmitido online (las entradas ya están disponibles en www.livepassplay.com), a través de Radio Nacional y también en su página www.radionacional.com.ar, no hace sino sumar un punto más a favor, en un contexto de encierro que, paradójicamente, le permitió seguir bien de cerca el embarazo de su pareja, Mora Calabrese. Y que, sin giras a la vista, lo tendrá disfrutando de cada nueva señal de su bebé durante sus primeros meses de vida.

“Esta situación me permitió, desde el vamos, ser parte de todo el proceso: las consultas, el minuto a minuto con mi compañera… Fue una bendición, verdaderamente, sobre todo porque es mi primera experiencia. Mi primera vez. Fue, y es muy lindo poder estar viviéndolo de esta manera. Todo eso -las giras, los shows- se podría haber consumido toda mi atención. Y también todo lo que está pasando, que nos pega en un lugar anímico tan extraño, que me podría, como a muchos colegas y amigos, haber trabajado de una forma un poco negativa desde la creatividad. Pero la verdad es que a mí me sucedió al revés”, cuenta.

Y agrega: “Seguramente tiene mucho que ver con esto que te digo. Es muy emocionante, como persona, vivir este proceso. Vos lo sabes bien. Y toda esa movilización me lleva a escribir.”

-A lo largo de tu carrera, tu intimidad resultó un espacio inexpugnable. ¿Qué te pasó, a partir del momento en el que abriste la puerta para compartir esto que estás viviendo? ¿Sentiste que te sacaste algún tipo de peso de encima?

-A mí, cuidar mi intimidad no me significa un peso ni por un minuto. Lo sigo haciendo y lo voy a seguir haciendo, porque siempre fui un hombre reservado. Incluso para con mi familia y para con mis amigos. Lo que cambió fueron las certezas. En el momento en el que yo sentí una certeza emocional muy grande respecto de la historia que compartimos y construimos a diario con mi compañera, fue una alegría enorme, para mí, poder compartirlo. Y lo mismo pasa ahora con nuestro hijo. Pero también hay una parte que mantenemos en nuestra intimidad.

-¿Por ejemplo?

-Por ejemplo, me preguntaron muchas veces cuándo va a nacer Agustín. Y en ese sentido, consideramos que eso era nuestro. Lo que queríamos compartir era: ‘Bueno, vamos a tener un hijo’. El día que esté aquí con nosotros, que estemos tranquilos de que salió todo bien, lo compartiremos. Mientras tanto, todo el proceso es nuestro. Somos así. Mora también es así. Entonces, no es ningún peso. Simplemente es que sentí otro tipo de certeza. Me gusta compartir mis certezas.

Abrir las puertas a la intimidad, sí, pero con reservas. Abel PIntos dice que le gusta compartir sus certezas. /Foto Gentileza Prensa

-¿Cambió de algún modo el ida y vuelta con tus seguidores, a partir de que compartiste la certeza de estar en pareja primero, y la de que vas a ser papá después?

-No. Ese público que me acompaña desde hace muchos años, e inclusive quienes se fueron sumando en las últimas etapas y van aprendiendo el código de inmediato, siempre fueron muy respetuosos. Siempre supieron que yo me muestro a través de mi música. Y que de forma personal tengo más reservas para mostrarme. Entonces, en el momento en el que empecé a abrirme más, a algunos les dio igual, otros lo disfrutaron porque lo estaban esperando… Cada uno lo vivió de una manera distinta. Pero no cambió en gran medida.

Un presente entre nuevos miedos y prioridades

-Al comienzo de esta etapa dijiste que entre las cosas que habían cambiado para vos, estaban los miedos. ¿A qué nuevos miedos te estás enfrentando?

-A mí me provocan miedo las situaciones en las que no sé con qué cartas juego. Cuando sé cuáles son las reglas de una situación, no tengo miedo. Las grandes incertidumbres me generan cierto grado de temor. Y sin ningún lugar a dudas tengo muchas incertidumbres de frente a lo que significa ser padre. No le tengo miedo a algo en concreto. La sensación, la parte vertiginosa del miedo se despierta en mí cuando me encuentro de frente a ‘x’ situación y no estoy seguro de cuáles sin mis herramientas para poder afrontarlas.

-Y esta es la situación que estás atravesando.

-Sí. Y ya me lo dijeron mis amigos y mis hermanos: ‘Andá acostumbrándote porque esa sensación no se pasa nunca’.

-En aquella ocasión también mencionaste un cambio en tus prioridades. ¿En qué notaste con más fuerza ese cambio?

-En la canción nueva, Piedra Libre, escribí algo que dice: ‘Sólo quiero estar despierto’. Después continúa diciendo ‘ser un hombre libre y bueno’. Pero eso es realmente lo que hoy tengo como prioridad: estar despierto. Que significa estar lo más consciente posible de cada situación, de cada pensamiento y de cada gesto. Porque siento que quiero estar atento a lo que voy a brindarle a mi hijo, y también a todo lo que va a venir con él, hacia mí. Hacia mi aprendizaje en mi camino de ser humano. Como soy una persona bastante ansiosa, muchas veces duermo en los laureles del futuro. Al trabajar con la creatividad, paso mucho tiempo como con la mirada puesta muy adelante. Y ahora se me ha convertido en una prioridad estar en el presente. Entonces, en el momento en el que estoy trabajando una idea y pongo la mirada allá adelante, listo. Pero cuando terminé, cuando cerré el cuaderno donde anoto mis ideas, lo que quiero es estar acá, en cada cosa que pase. A eso le llamo estar despierto. Y esa es mi prioridad uno, hoy.

“Siento que quiero estar atento a lo que voy a brindarle a mi hijo, y también a todo lo que va a venir con él, hacia mí. Hacia mi aprendizaje en mi camino de ser humano.”

-¿El embarazo te llevó a cambiar alguna costumbre, la manera de hacer algo en particular, dejar algún vicio atrás?

-No. No en el orden práctico. Pero uno de mis mayores vicios es el de estar con la mente muy hacia adelante. De esas ideas yo construía mundos individuales, y todo el universo se tenía que acomodar a eso. Ahora lo siento al revés: tengo esa idea, pero después quiero volver y estar acá para ver cómo esa idea se acomoda a los que estamos acá. Esa prioridad cambió. Me encanta sentirme así. hace no mucho tiempo me escribió Rozalén, mi amiga española. ‘Abel, qué alegría lo de tu paternidad. ¿Cómo te sentís?’, me escribió. Y le respondí: ‘Me siento libre. Porque ya no me pertenezco.’

​La hermana más hermosa, la libertad

-¿La situación influyó en la temática de lo que estás escribiendo, o en la forma de hacerlo?

​ -El proceso creativo de Piedra Libre fue de los de mayor libertad que haya experimentado nunca. Porque fue automático, para mí, empezar a dejar de lado mis autojuicios. Mis propios prejuicios. Porque cuando tengo una idea o una intuición para una canción, escribo. Y una vez que veo lo que hice, puesto en un rol de autoproductor, empiezan los prejuicios y los muchos filtros. Eso de ‘esta frase a lo mejor va a resultar muy cursi, esta es muy rebuscada…’

-¿Y dejó de ser así?

-Sí. Esta vez, me di cuenta de que no quiero ya esa parte del proceso creativo. Ahora necesito, busco y deseo que lo que esté escrito sea lo que es. Y si a alguien le parece cursi, gol; si a alguien le parece rebuscado, gol; si a alguien le parece interesante, perfecto también. Pero lo que necesito es decir esto, sin acomodarlo demasiado. Y eso creo que responde a que es la primera vez en mi vida en la que estoy, no sé si absolutamente, pero estoy muy de acuerdo con las cosas que pienso y siento a diario. 

Abel Pintos dice que siente que quiere transmitir lo que siente de frente y sin acomodar nada. /Foto Gentileza Prensa

-Se lo vas a tener que agradecer a Agustín, apenas nazca. 

-¡Jajaja! ¡Sí! Eso tiene que ver con el nacimiento de Agustín y también con la familia que me acompaña. Porque la verdad es que tanto mi compañera como nuestra hija -Mora tiene una hija, de una relación previa- me han dado la oportunidad de verme desde otro lugar. En el orden práctico y en el orden emocional y espiritual.

-De un tiempo a esta parte, así como hay una saludable mirada crítica sobre algunas costumbres que está bueno desterrar o modificar, también hay una especie de un comisariado que parece estar monitoreando toda expresión artística con un dedo acusador. ¿Hasta qué punto es algo que tengas en cuenta? Sobre todo teniendo en cuenta de que hablamos de arte. Que no es otra cosa que una interpretación.

-A eso iba a apuntar, Eduardo. Lo tengo presente, estoy al tanto de que esto está sucediendo, me doy cuenta, Pero esto no me limita, no me marca la cancha. Justamente todo lo contrario. Me siento más libre que nunca respecto de la creatividad. Me parece muy lógico que estén todas las emociones exacerbadas, en este caso, hacia el arte. Porque, como dijiste, el arte es la interpretación de las propias emociones del artista, del creador; y luego, de las de cada observador de esa obra. Y en un momento de la humanidad como el que estamos viviendo, me parece super lógico que todas las emociones están exacerbadas. Pero eso no me marca la cancha. Siempre hice la música que necesitaba hacer. Independientemente de cómo o desde qué lugar lo iba a recibir el otro.

“En un momento de la humanidad como el que estamos viviendo, me parece super lógico que todas las emociones están exacerbadas. Pero eso no me marca la cancha. Siempre hice la música que necesitaba hacer. Independientemente de cómo o desde qué lugar lo iba a recibir el otro.”

Streaming & Radio, una manera distinta de conectar 

-El 12 de setiembre, ese otro te va a ver y a escuchar en vivo, pero a través de un dispositivo. Vos venías interactuando con la gente y regalando canciones, pero esto es otra cosa.

-Es cierto que hace no mucho tiempo, toqué un IG de dos horas, pero de una manera muy informal, con mi guitarra, sin haber preparado las canciones… Fue algo muy visceral. Hacer un concierto, ya sea yo solo con la guitarra o con la banda, es algo mucho más elaborado y mucho más trabajado. Nos pusimos a trabajar en este concierto, mientras esperábamos que existieran los protocolos y los permisos para poder hacerlo; y ahora que los tenemos, lo vamos a llevar adelante. Pero de ninguna manera el streaming va a buscar emular la situación de un concierto en vivo. 

-¿En qué lugar de la comunicación entre el artista y el público ubicás esta modalidad?

-Ubico los streaming como un formato nuevo en el disfrute de música. Es decir: los conciertos en vivo tienen una energía y una dinámica únicas, imposible de reproducir en otro formato. Escuchar un disco de estudio también es una experiencia con una dinámica y una energía que no lográs en el vivo ni de ninguna otra manera. Sobre todo por la precisión del audio y de las interpretaciones. El streaming yo lo vengo a ubicar en una frecuencia media, bastante similar a lo que era en su momento a ver un concierto por DVD, pero con la energía extra de que es en vivo y en directo. Nosotros vamos a cuidar estéticamente todo lo que podamos. Pero no está puesto el foco ahí. El foco está puesto en que vamos a hacer un concierto con toda la banda, con la misma elaboración que hacemos todos los recitales. Va a tener la energía y la emoción del vivo y el directo, pero nos vamos a estar ocupando, musical y artísticamente, del audio. Es como buscar el balance entre la energía, que es lo mejor del vivo y el directo, y la precisión del audio. De hecho, el streaming lo va a mezclar un ingeniero de audio de discos, no de vivos.

-¿Se puede reemplazar el contacto físico que da el vivo, de algún modo?

-Mi primer DVD en vivo, que fue Sueño dorado, lo hice para la naturaleza. La energía de la que hablo es la energía a transmitirle a ese publico siempre tan amable de asistir al evento en cualquier formato. La energía de nosotros hacia ellos. No sé cómo será, pero si armamos como en el formato del escenario, va a ser sólo por una cuestión técnica. No porque yo quiera imaginarme que ahí hay un público que no hay. En el lugar físico. yo sé que el público está en otro sitio y de otra manera.

-¿Hay algún cambio sustancial en la elección repertorio, o se mantiene dentro de los mismos parámetros con los que lo venías haciendo?

-Dentro de todo, se mantiene dentro de los mismos parámetros. Pero es cierto que hay cierta tendencia en mí, no sólo por el momento familiar sino que también por el aniversario 25 de mi carrera, que últimamente tengo cierta tendencia a regresar primeras épocas. Me está pasando bastante eso.

El deseo de ser padre

-¿Alguna vez, en el pasado, habías sentido el deseo de ser padre? ¿Te imaginabas en ese rol?

-Tengo que decir que con mis padres, hermanos y más, estuvimos lejos de ser una familia perfecta, o que se acercara a la perfección. Siempre funcionamos de una manera muy independiente. Sin embargo, siempre sentimos un amor y un respeto muy grande entre las partes. Somos una familia muy unida. Y desde niño, siempre supe que ese espacio que ocupan mis padres en mi vida, con sus idas y vueltas, con sus pro y sus contra, yo lo iba a querer ocupar en la vida de alguien más. Pero hasta que comenzamos nuestra historia con Mora, nunca lo había pensado ni por un minuto, nunca había sentido el deseo de poder crear junto a alguien una vida.

Abel Pintos en plan doméstico, y a la espera de la llegada de su hijo. /Foto Gentileza Prensa

-¿Qué es una familia perfecta? Me llama la atención el concepto. 

-Jaja. No. Es ese concepto comercial de la familia perfecta; me refiero a los estereotipos. Quiero decir: normalmente uno piensa en una familia, no perfecta, pero sí con un funcionamiento dentro de todo normal. Que, por ejemplo comen todos los domingos juntos. Nosotros nunca tuvimos eso. Imagínate que desde los 12 años ando dando vueltas por todos lados. Navidades, Años Nuevos, cumpleaños… Nunca fueron un símbolo demasiado grande para nosotros como familia. Cuando, habitualmente, para las otras pueden llegar a serlo. Vuelvo a repetir: en el estereotipo. Únicamente en el estereotipo.

“Desde niño, siempre supe que ese espacio que ocupan mis padres en mi vida, con sus idas y vueltas, con sus pro y sus contra, yo lo iba a querer ocupar en la vida de alguien más. Pero hasta que comenzamos nuestra historia con Mora, nunca lo había pensado ni por un minuto, nunca había sentido el deseo de poder crear junto a alguien una vida.”

-¿Cuál es el aprendizaje que nos debería dejar esta pandemia que estamos viviendo? ¿Creés que nos cambiará en algo, a partir del día después?

-No sé. No me atrae demasiado hacer ese tipo de futurología. Lo que sí siento -a mí me pasó- es haber tomado un mayor grado de conciencia respecto de la función que cada uno de nosotros tiene dentro de una sociedad, que por lo menos en mí no sé si estaba tan presente. ¿Qué quiero decir con esto? Que uno, por ahí, sabiendo que es parte de una sociedad de cincuenta y no sé cuántos millones de argentinos, podía pensar: ‘Bueno, si hago esto, a quién le va a joder. No le va a afectar a nadie, tan gravemente…’ Ahora, por lo menos, se nos puso delante que cada acto de cada quién puede afectar a los demás mucho más de lo que uno piensa y de manera mucho más intensa de la que no piensa.

-Hace poco, en el ciclo Codo a codo, cantaste para Verónica, una docente, en un mano a mano. ¿Qué tan distinto es hacerlo así, con respecto a hacerlo para 10 o 20 mil personas? ¿Te genera algún tipos de sensación especial? 

-Mirá. Cuando empecé a cantar y no tenía dónde hacerlo, el primer lugar que encontré fue mi colegio. Le pedí a la directora que pusiera en mí la responsabilidad de representar a mi curso, todavía en la primaria, en todos los actos que hubiera, sabiendo que entre mis compañeros, a ninguno le gustaba ni pintarse la cara con corcho quemado, ni aprenderse un poema patrio ni nada. Me brindó esa oportunidad, y yo me sentí muy agradecido. Cuando subí a ese escenario por primera vez, justamente el 17 de agosto de hace 25 años, me encontré con un público muy numeroso. Pero yo sentí que le tenía que cantar a cada uno, porque eran mis compañeros. Los tenía que mirar a los ojos y hacerles saber que yo iba en serio con lo que estaba haciendo. A partir de ahí, eso nunca cambió en mí. Cuando subo a cantar, lo primero que ocupa mi mente y mi sentimiento es lo agradecido que estoy por esa oportunidad. Sea que me la haya brindado alguien, o que la haya podido crear porque viene público a mis conciertos. Siempre canto con la misma entrega porque estoy me siento muy agradecido por la oportunidad. Porque, además, soy consciente de que hay millones en el mundo de personas que cantan igual, o muchísimo mejor que yo. Sólo que a mí me toca la oportunidad te poder hacerlo.

El video de Piedra Libre

​Una puerta abierta para ir a jugar

-¿Hace diez años, o cinco, te habrías animado a andar gateando por una habitación entre peluches, mirando atrás de una cortina, espiando abajo de una cama, delante de una cámara?

-No, seguramente no. Pero bueno… Mirá, a mí me gusta mucho jugar a las escondidas. Cuando era niño era uno de mis juegos favoritos. Y al día de hoy, cuando estoy con mis sobrinas y mi familia, me gusta jugar a las escondidas. Me divierte. Y soñé que jugaba a las escondidas con Agustín. Lógicamente no lo veía, pero me daba cuenta de que cuando buscaba acá, lo sentía pasar de la cocina a atrás del sillón. Me desperté y me quedé pensando en eso. Esa tarde escribí el estribillo de la canción. Después, hicimos una videollamada con Ariel, con mi hermano, y le dije: ‘Mirá, hoy compuse este estribillo’. Y se lo canté. ‘Uh, qué bueno, qué lindo. Grábalo y mandámelo’, me dijo. Y me dijo que me llamaba porque quería mostrarme uno que había hecho él. Y me muestra lo que ahora es la estrofa de Piedra Libre. Esa misma noche terminé de escribir la letra. Cuando terminé la canción, dije: ‘Esta canción, sea un single o no, quiero hacer un video, y el video tiene que ser un video en el que yo esté jugando a las escondidas con Agustín.’ De ahí salió lo de Piedra Libre. Y por eso se me ocurrió lo de ‘Piedra Libre para mí’.

“Streaming & Radio”, va el próximo 12 de septiembre a las 21. Será transmitido online (las entradas ya están disponibles en www.livepassplay.com), a través de Radio Nacional y también en su página www.radionacional.com.ar

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E.S.

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