A los 45 años, Kate Winslet sobrevivió a Titanic y al bullying: le decían bola de grasa



El 5 de octubre Kate Winslet cumplió 45 años en plenitud: considerada una de las mayores estrellas de Hollywood, es reconocida por su talento y logró mantenerse alejada de los estereotipos de belleza que impone la industria. Pero su vida, que dio un vuelco a partir de Titanic, no siempre fue feliz.

Su infancia fue dura: pasó varios años entre privaciones económicas y los ataques de otros niños. “De chica me llamaban bola de grasa. Se reían de mí porque quería ser actriz. Me encerraron en un armario”, contó con alguna vez entre lágrimas.

Nació el 5 de octubre de 1975 en Reading (Inglaterra), en el seno de una familia humilde. Sus padres, Roger John Winslet y Sally Ann Bridges, querían dedicarse a la actuación, pero sólo lograban hacerlo esporádicamente porque el dinero no les alcanzaba. Las necesidades económicas los obligaban a trabajar, a ella como moza y a él, como constructor de piletas de natación.

Kate Winslet cumplió 45 años.

Los hijos eran cuatro: además de Kate, estaban Anna y Beth (ahora ambas son actrices) y un único varón, Joss. La actuación se respiraba en el hogar: todos los niños Winslet participaban en obras de teatro en la escuela y en un teatro juvenil de la ciudad, el mítico Foundations. Así fue como con apenas cinco años, Kate hizo su primera aparición en el escenario como la virgen María, en la representación navideña de su escuela.

Sus compañeros se burlaban de ella por su físico robusto. La apodaron “bola de grasa”, pero la pequeña se sobrepuso: “No me encerré ni renuncié a mi sueño. Luché y enfrenté todas mis inseguridades”, contó. En la escuela participó en más obras, como Alicia en el país de las maravillas y El león, la bruja y el armario, e hizo de Wendy en Peter Pan.

A los 11 años, fue aceptada en la legendaria Escuela de Teatro Redroofs en Maidenhead. Paralelamente, trabajó con la Starmaker Theatre Company en Reading, para la cual participó en más de dos decenas de obras. Aunque su sobrepeso hacía que la discriminaran y no le dieran papeles protagónicos.

Kate Winslet en “Criaturas celestiales”, su primera película.

“No era la más linda y me dijeron que sería afortunada si conseguía papeles de gorda. Me decían que no era lo que estaban buscado. Esa falta de amabilidad me hizo sentir horrenda”, reveló. “Nunca tuve un cuerpo perfecto y muy raramente escuché algo positivo, así que empecé a sentirme incómoda en mi propia piel. Fue duro, quería renunciar. ‘Tal vez debería replantearme esto de la actuación’, me dije a mí misma, pero era mi pasión y me hacía feliz”.

Así que pese a los sucesivos rechazos siguió adelante. La academia también funcionaba como una agencia, y llevaba a los mejores estudiantes a Londres para participar en castings. De ese modo fue como en 1994 era una de las 175 chicas que dieron la prueba para el drama psicológico Criaturas celestiales, de Peter Jackson. El director neocelandés quedó impactado con su intensidad y la eligió para el papel que marcaría su impactante debut en cine.

Su interpretación de Juliet Hulme, una adolescente que ayudaba a su amiga Pauline Parker a asesinar a su madre, llamó la atención tanto como la película basada en un caso real y marcó la primera bisagra en su carrera.

Emma Thompson, Kate Winslet y Gemma Jones en “Sensatez y sentimientos”.

Fue elogiada por la crítica y enseguida consiguió su segundo trabajo, en Sensatez y sentimientos, dirigida por Ang Lee. Resultó nominada para el Globo de Oro y el Oscar en la categoría mejor actriz secundaria: ya había entrado de lleno a la maquinaria de Hollywood.

Después de actuar en Jude, de Michael Winterbottom, y de hacer de Ofelia en el Hamlet de Kenneth Branagh, recibió el guión de Titanic. Antes de decidirse, se reunió con Emma Thompson, con quien había trabajado en Sensatez y sentimientos. Cuenta la leyenda que ella le dijo: “Cariño, esto lo tenés que aceptar”. Así, se incorporó al rodaje de la superproducción que le cambiaría la vida para siempre.

“Yo era la niña a la que le decían: ‘Qué lástima, porque tenés una cara tan bonita…’. Un buen día me seleccionaron para ser Rose en Titanic. Era la candidata más improbable. Kate de la tienda de sándwiches en Reading actuando en una de las películas más grandes de la historia. Podés ser de cualquier sitio y podés hacer cualquier cosa”, recordaría años más tarde.

Kate Winslet en “Titanic”.

Winslet se probó para el papel junto a Matthew McConaughey, pero luego el director James Cameron se decidió por Leonardo DiCaprio para hacer de Jack. Ella era Rose, una heroína romántica que deshacía las estrictas reglas de la alta sociedad de la que formaba parte y vivía un romance con un joven de clase baja. Al final, luego del naufragio, él se ahogaba al cederle su lugar en la tabla a la que estaban aferrados. Ella, en cambio, sobrevivía para contar la historia.

Titanic tuvo un presupuesto de 200 millones de dólares. El rodaje se llevó a cabo en la playa de Rosarito en Baja California, donde se creó una réplica del barco, y Winslet no la pasó bien. Una vez estuvo a punto de ahogarse, sufrió hipotermia por sumergirse en agua helada y se engripó. Luego de semanas durmiendo solo cuatro horas al día, terminó agotada y con moretones en todo el cuerpo.

“Sólo trabajaría de nuevo para Jim Cameron por un montón de dinero”, declaró en 1998 la actriz al diario Los Angeles Times. En 2012, antes del estreno de Titanic en 3D, ya reconciliada con el director, habló sobre la severidad de él en el set: “Sí, perdió la calma, pero sólo pierde la calma cuando tiene muy buenos motivos”.

Leonardo DiCaprio y Kate Winslet en la famosa escena de la tabla en “Titanic”.

La película se convirtió en la más taquillera de la historia, con una recaudación de 2.100 millones de dólares, récord que años más tarde sería superado sucesivamente por Avatar y Avengers: Endgame. Y ganó 11 Oscar, entre los que no estuvo la actuación de Winslet, que perdió frente a Helen Hunt (Mejor… imposible).

De todos modos, su presencia en la pantalla fue impactante. Hizo el primero de varios desnudos que haría a lo largo de su carrera. ¿Quién no la recuerda posando ante su amado Jack, recostada sobre un sofá y usando solo un collar, mientras él la dibujaba? Aquella escena de Titanic levantó temperatura entre los espectadores y la inmortalizó.

“Soy una mujer con curvas: no tengo unos pechos perfectos ni cero de celulitis. Y si eso es algo que, de alguna manera, da ánimo a otras mujeres, es genial”, contó en una entrevista, donde atribuyó su decisión de mostrar su cuerpo a las burlas que había sufrido en su infancia por no encajar con los patrones de belleza hegemónica.

El desnudo de Kate Winslet en “Titanic”.

“Este tipo de cosas son las que definen nuestro carácter. Sufrí bullying durante mucho tiempo desde una edad muy temprana y era horrible. Pero eso me sirvió para convertirme en una persona más fuerte. En lo profundo de mi subconsciente, ésa es una de las razones por las que acepté desnudarme en pantalla”. Otras películas en las que mostró su cuerpo fueron Secretos íntimos, El lector, Humo sagrado y la miniserie Mildred Pierce.

También es recordada la escena de sexo donde ella y Jack se metían en un auto que estaba a bordo y empañaban los vidrios del vehículo con su pasión. Tanto a ella como a Leonardo DiCaprio los rociaron con spray para que el sudor pareciera más real. La experiencia los unió para siempre: los actores forjaron una sólida amistad en el set de Titanic, que se mantiene hasta el día de hoy.

Titanic la convirtió en una súper estrella. Después recibió otras cinco nominaciones al Oscar, y lo ganó en 2009 por El lector. Las otras fueron por Iris: Recuerdos imborrables, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, Secretos íntimos y Steve Jobs.

Leonardo DiCaprio y Kate Winslet mantienen su amistad desde “Titanic”.

Winslet es madre de tres niños (Mia Honey Threapleton, de 16 años, Joe Alfie Winslet Mendes, de 13, y Bear Blaze Winslet, de 3), fruto de otros tantos matrimonios. Primero estuvo casada con el asistente de dirección Jim Threapleton, luego con el director Sam Mendes y ahora, desde 2013, con el magnate Ned RocknRoll (nacido Edward Abel Smith).

Actualmente se toma el trabajo con tranquilidad. Rechaza los trabajos que la alejan de sus hijos por mucho tiempo y le gusta programar los compromisos que tiene con la producción de una película para que coincidan con las vacaciones escolares.

El año próximo la veremos en la secuela de Avatar, otra vez a las órdenes de James Cameron: se ve que ese montón de dinero que pedía para volver a trabajar con él finalmente apareció.

SL

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