A Benjamín Amadeo, la cuarentena le vino con un pan abajo del brazo



El coronavirus parece no haber afectado profesionalmente a Benjamín Amadeo (36 años). En éstos meses de cuarentena, se lo pudo ver en dos producciones estrenadas en plena pandemia: en la serie Casi feliz y en la película Crímenes de familia, ambos proyectos cien por ciento argentinos de Netflix, con gran repercusión.

Pero, además, el actor que desde 2016 decidió apostar en simultáneo a su faceta de intérprete y cantautor, lanzó dos nuevos singles de su próximo disco: Vámonos, una canción que se resignificó en estos tiempos de encierro; y Magnetismo, tema que grabó junto a Coti Sorokin.

Ahora, después de verse obligado a cancelar o posponer varios shows ya pautados para 2020, Amadeo fue uno de los artistas convocados de “Suena en vivo”, una nueva plataforma de streaming que pretende replicar la producción de un show tradicional en vivo (las entradas se pueden conseguir a través de ticketflash.com.ar). La cita virtual es el domingo 13 de septiembre, a las 21.

Amadeo grabó el single “Magnetismo” con un artista que admira: Coti Sorokin.

En diálogo vía Zoom con Clarín, el multifacético Amadeo habla de esos desafíos como actor (ambos los filmó el año pasado, por si hace falta aclarar) y como músico, y de cómo logra equilibrar ambos roles. Hijo de la televisión, reivindica la vigencia de Casi ángeles y también se anima a analizar este presente de crisis y transformación de la industria audiovisual.

-¿Cuánto te afectó la pandemia, personal y laboralmente?

-Yo trabajo mucho en el estudio, acá en casa. Así que quizás lo vivo con más normalidad que otro. Sí me cambió los fines de semana, porque tenía pautados conciertos que obviamente quedaron suspendidos o reprogramados. El último fue el show soporte de los Backstreet Boys en marzo. Teníamos un concierto en La Plata que ya estaba casi todo vendido. Lo pasamos para noviembre, confiando en que lo vamos a poder hacer.

-Mientras tanto, te mantuviste ocupado lanzando singles. Hace unos días presentaste “Magnetismo”, con Coti.

-Sí, forma parte de mi próximo disco. Ya es el quinto single que lanzo. Me da mucha alegría poder lanzar cosas en pandemia, porque es una forma de ir reforzando el envión para cuando podamos salir a tocar. Coti es un artista que admiro mucho. Y es una canción bien arriba, que pretende desatar euforia. Así como Vámonos tenía un aspecto más melancólico, y salió cuando estábamos en el ojo del huracán de la pandemia, quiero creer que Magnetismo puede representar la energía que vamos a sentir todos cuando salgamos de nuestras casas, de a poco y con responsabilidad.

Amadeo y Sorokin en pleno rodaje del videoclip de Magnetismo.

-¿En qué estado está el nuevo disco?

-Ya lo tengo armado. Me queda terminar de grabar pequeñas cosas, no tengo todos los temas con la mezcla final. Queríamos lanzarlo en junio. Pero, bueno… No quiero contar demasiado, porque nos gustaría presentarlo en vivo, contar de qué se trata, de qué manera se unen las canciones. No quiero que sea vía streaming. Mientras, vamos a seguir sacando canciones.

-Hablando de “Vámonos”, el otro single que sacaste en pandemia, dijiste que no lo pensabas como corte de difusión, pero que en este contexto la canción se resignificó.

-Sí. Esa canción ya estaba escrita. Y sentí que, por lo que estábamos pasando, carga con un mensaje que estaba bueno replicar y compartir. Porque propone que nos podemos sobreponer a todo lo que nos pasa. La canción no se suscribe a la pandemia. Pero el video (del cual participa Delfina Cháves y ya lleva más de 1,2 millones de vistas en YouTube) es bien pandemial, va a quedar enmarcado en la cuarentena.

-El año pasado lanzaste “Las Flores” con Los Auténticos Decadentes; y ahora “Magnetismo” con Coti. ¿Qué te atrae de la idea de compartir tus canciones con otros artistas?

-Mirá, cuando hice mi primer disco, Vida lejana (ganó el Gardel a “Mejor Álbum Nuevo Artista Pop”), fue una decisión no compartir ni invitar a nadie porque era un inicio mío en la música. Quería vivir la experiencia solo. Pero después de mi experiencia con Los Decadentes descubrí que me encanta compartir, invitar y que me inviten. Tuve mucha suerte de que estos músicos que yo escucho de tan chico se copen. Porque no es sólo grabar: es ponerle oído, comentar, proponer.

“Esto no es un precipicio para la industria audiovisual”

En Crímenes de familia, Benjamín Amadeo encarna al hijo de Cecilia Roth y Miguel Angel Solá, acusado de abuso sexual por su pareja, Sofía Gala. Estrenada hace poco menos de un mes, la película no sólo lideró el ránking de Netflix en Argentina durante semanas (aún está en el top 10), sino que llegó al puesto número 4 del ránking mundial de películas más vistas de la plataforma.

Amadeo compartió set con Cecilia Roth y Miguel Angel Solá en el drama Crímenes de familia.

“Fue un estreno muy particular, porque pretendía ser para cine y lo hicimos en Netflix, que en realidad es el cine más grande del mundo. Y la película tomó un vuelo y logró una consideración impresionante. En todos lados tuvo una repercusión que nos sorprende, nos alegra y nos flashea”.

-¿No esperaban esa respuesta?

-Yo estaba consciente que no iba a pasar desapercibida ni a palos. La película crece, y creo que tiene que ver con su calidad, con su temática, así que estamos felices.

-Te tocó un personaje controversial, ¿tuviste algún dilema moral para llevarlo adelante?

-Es un personaje con controversias. Más que del personaje, en su momento tuve algún pensamiento sobre si son estas historias a las que le quiero poner el cuerpo. Y la verdad es que sí. Personalmente, fue un desafío. Y desde el punto de vista colectivo, estoy muy orgulloso de participar en un proyecto que viene a sacudir cabezas, de la manera en que lo hace, y eventualmente ahora, de la repercusión que tuvo.

-¿Cómo hacés para equilibrar tu trabajo como actor y como músico?

-Desde que vengo desarrollando mi carrera con la música, decidí dejar felizmente muchas cosas de lado. Entonces las cosas que vengan como actor van a ser producto de mi entusiasmo para hacerlas. Tengo la suerte, y he trabajado para tenerla, que pude empezar a elegir. Y me siento muy agradecido de tener, de a poco, ciertas libertades. El año pasado fue muy representativo de eso. Porque terminé de filmar la última escena de Crímenes de familia, me fui a mi casa, dormí tres horas, y me pasó a buscar un auto para ir a Villa Gesell a filmar el videoclip de Las Flores. El único contratiempo de hacer las dos actividades es que quizás descanso menos. Pero estoy feliz de poder hacerlo.

-En ese camino, ¿te costó aprender a decir que no?

-Sí, a muchos. Y no digo muchos porque la gente se vuelva loca por contratarme, sino a muchas cosas en general: menos vacaciones; o no considerar al teatro como actividad porque los fines de semana salgo a tocar y están comprometidos. Pero tiene que ver con conectarse con el deseo que uno tiene.

-Hiciste más de veinte tiras en televisión. Si repitieran alguna ficción donde trabajaste, ¿cuál te gustaría que repusieran?

-Bueno, por suerte hay muchas. Pero siento que la audiencia celebraría mucho que repongan Casi ángeles. Pasa algo increíble con ese programa (Telefe repitió el primer capítulo hasta ahora). Hay mucha gente que no la vio en su momento. Y ahora lo ven on-line, en un mismo horario, para compartir esa sensación de cuando estaba al aire. Tiene una vigencia impresionante.

-¿Cómo analizás este momento de crisis en la ficción, un sector donde se venía sintiendo fuerte antes de la pandemia?

-Mirá, yo creo que la pandemia vino, en todo caso, a acelerar ciertos procesos. Hace muchos años que la industria audiovisual viene reacomodándose. Más que crisis, que entiendo que la hay, siento que forma parte de un reacomodo.

-¿En qué sentido?

-Por ejemplo, antes las novelas tenían que tener 120 capítulos y ése era el formato que el mercado televisivo en el mundo aceptaba, compraba y vendía. Hoy, ya no más. Entonces los que hacemos ficción, ustedes que nos ayudan a promocionarla y criticarla, y la audiencia que la consume, estamos todos reformulando nuestros paradigmas y viendo de qué manera seguimos adelante. Para todos es un cambio. Y la velocidad con la que suceden esos cambios hace que nos raspemos, que haya cambios que no queremos asumir y que ya sucedieron. Forma parte de un proceso natural de reconfiguración.

Junto a Sebastián Wainraich en la serie Casi Feliz, de Netflix.

-¿Decís que hace falta aggiornarse?

-Pero también es el tiempo que tenemos. O sea, quizás la falta de aggiorne se tiene que dar así. Tiene que ver con que haya productoras con problemas, que haya sectores que estén apuntalando ciertas condiciones, que haya legislaciones, que haya consumidores, que haya banda ancha. Es un conjunto de cosas.

-¿Ves algún cambio positivo?

-A mí me entusiasma que una película de calidad como Crímenes de familia, con posibilidades de ser muy competitiva en el mundo, cien por ciento nacional, sea una punta de lanza junto con otras producciones que estuvieron saliendo, para pensar en que hay posibilidades. Esto no es un precipicio para la industria audiovisual. Todo lo contrario.

-¿Te llamó alguien para el Cantando (El Trece)?

-Sí, me llamó Miguel Angel Rodríguez, un íntimo amigo mío. Me divertía porque finalmente es ir a cantar, que es lo que sé hacer. A bailar no, porque soy un queso. Lo estábamos hablando, pero se atrasó una semana el ritmo de trío. Y justo me coincidía con los ensayos y la preparación del show del 13 de septiembre. Así que me bajé.

-Tu viejo (Eduardo Amadeo) viene participando en política hace años. ¿Pensaste alguna vez en continuar el legado?

-No, en absoluto. Yo hago música y películas.

SL

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