A 47 años de su álbum Goats Head Soup, los Rolling Stones evocan la gloria



Los Rolling Stones eran exiliados fiscales. Y, en medio de esa adversidad, les llegó un gran triunfo. Un exitazo, en realidad, con la publicación en 1973 del disco Goats Head Soup (también conocido como Sopa de cabeza de cabra), que se reedita por estos días en formato “deluxe”.

El caos de su anterior álbum, Exile on Main St., había desembocado en una obra maestra, definitivamente.

Armado en el sótano improvisado de la casa de Keith Richards en Nellcote, cerca de Niza, aquel disco tenía sus orígenes en 1970, antes de que los Stones se rompieran desde un punto de vista creativo; también estaban “rotos” al haberse convertido en exiliados fiscales.

Goats Head Soup fue un plato totalmente diferente. Grandes porciones se habían cocinado en Kingston, Jamaica, y otras se habían preparado en Londres y Los Angeles.

Y todo eso mientras Keith era declarado persona no grata en muchos países.

Mick y compañía siguen vigentes.

Alguno de sus textos para el nuevo disco terminarían siendo escritos en Suiza, comenzando así el proceso que se convertiría en norma para él y Mick Jagger: cada uno crearía sus ingredientes por separado.

“Fue el primer álbum en el que Mick y yo tuvimos que tratar directamente con la idea del exilio”, comenta Richards desde su casa de Connecticut, Estados Unidos.

“Cuando hicimos Exile on Main St., ya estábamos preparados para irnos, vivíamos todos en mi sótano. Cuando nos pusimos a hacer Goats Head Soup, estuvimos durante un tiempo esparcidos por diferentes partes del mundo”.

La tapa de Goats Head Soup, de Los Rolling Stones.

“La mayor parte de Goats head soup fue grabado en Jamaica, y obviamente es muy diferente a Exile”, dice Jagger, vía Zoom, desde la Toscana.

“Goats Head Soup está un poco más centrado en lo que grabamos en Kingston. Realmente no recuerdo haber tenido una charla en la que dijéramos ‘ok, vamos a hacer un disco que sea diferente’, no creo que lo hiciéramos así”.

Las sesiones en Jamaica tuvieron lugar en el estudio Dynamic Rounds de Kingston, muy usados por los artistas que en ese momento estaban llevando al reggae al mapa global, muy especialmente Bob Marley y Jimmy Cliff.

Richards, que había estado en la isla durante unos días en 1969, se enamoró de su cultura.

Keith Richards y Mick Jagger, gran dupla compositiva.

Las canciones que surgieron fueron una amplia muestra del gran arco compositivo de Jagger y Richards, desde la penetrante Winter de Mick (“he estado quemando mi campana, libro y vela”) al lamento de Keith en Coming down again (“¿dónde están todos mis amigos?”).

La cumbre de la cosecha, para muchos, fue el single principal, Angie, una balada emocionalmente tensa y bellamente elaborada.

Richards recuerda escribiéndola en una clínica en Suiza, casi el único país que le daría permiso para circular.

“Todos me decían ‘Angie es realmente potente’”, comenta. “Pero realmente no puedo acordarme de cómo funcionaban nuestras mentes para poder decir “sí, este es el single’. En cualquier caso, muy astuto”.

Medita Jagger: “Sí, la canción que dio el gran empuje no tenía nada que ver con Exile, ¿verdad? Angie era una bonita balada con cuerdas, algo que no puede estar más lejos de la música de Exile. Pero nosotros ya habíamos hecho antes baladas que habían tenido éxito. Siempre deseé poner cuerdas en ella y sacarle su potencia de esa manera”.

Angie alcanzó el número uno en el Billboard Hot 100 en la semana de octubre que la banda completaba una gira europea de 42 fechas. De esta gira, en la edición ampliada del álbum que ahora se publica, el tema Brussels affaire refleja una velada sin tregua y la penúltima parada de aquel tour.

De las canciones hasta ahora inéditas, Jagger recuerda Criss cross. “Mick Taylor tocaba ahí el bajo de forma muy cool, y yo tocaba la otra guitarra. No sé por qué no la incluimos en el álbum, estaba casi acabada”.

Gran balada

De los Rolling Stones

Describe All the Rage, en la línea de Brown Sugar, como “una pieza de rock muy Rolling Stones”.

“Muy Rolling Stones” es una manera de resumir Goats Head Soup. Pero fue, y continúa siendo, un disco que siguió la evolución sin fin y su incorporación natural de soul, funk, blues y country en su mezcla rockera.

Cuarenta y siete años más tarde, el proceso de presentación de Goats head Soup a un público nuevo, y reintroducirlo a millones de devotos, es sobre todo una cuestión de perspectiva, incluido para los miembros de la banda.

“Me gusta ampliarlo descubriendo estas canciones que permanecían inéditas”, asegura Mick Jagger. “Pero el disco original todavía se mantiene”.

Fuente: La Vanguardia

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