A 45 años de Adiós Sui Generis, 45 datos y curiosidades (no tan) indispensables de aquellos recitales históricos



Los divorcios en buenos términos son como la poda de los árboles: se fortalecen. Seguramente por eso Charly García Y Nito Mestre acordaron hacer un Adiós Sui Generis. Pero lo que nos ocupa son los redondos 45 años de la despedida en el Luna Park, un 5 de septiembre de 1975. Hay despedidas y despedidas. La de Los Chalchaleros fue un largo adiós que duro casi tanto como su carrera. La de Sui Generis, en cambio, se trató de un hito.

A continuación, y en sintonía con el aniversario, 45 datos curiosos sobre aquellos dos recitales que significaron la primera idea de multitud alrededor del rock nacional.

1. ¿Por qué se separaron? Al parecer, Nito jamás se cansó de Sui Generis. Una fuente muy cercana al dúo dio a entender que, si por él fuera, Sui seguiría tocando. El problema era Charly, que por entonces aún se llamaba Charlie: estaba “podrido” y hasta habría puesto como excusa la idea de grabar un disco instrumental que nunca existió. Uno terminó en La Máquina de hacer pájaros y otro, en Nito Mestre y Los Desconocidos de Siempre. Es decir, Nito se volvió solista antes que García.

2. Si los dos lograron planear que un recital se llamara Adiós Sui Generis, quería decir que los viejos amigos del colegio se llevaban bien y se querían. Nadie podía encarar esa suerte de viaje de egresados de no haber, finalmente, llegado a un acuerdo. De hecho, una vez cerrada la etapa del dúo, ambos se fueron juntos de vacaciones.

3. Cuando Sui se separó, Nito ya tenía canciones reservadas para su lanzamiento solista: Saltaba sobre las nubes, Y las aves vuelan o Un saludo al mar.

4. La película de Bebe Kamin que retrató los dos shows del Luna Park tuvo un insólito preestreno, a más de 500 kilómetros de Buenos Aires. El registro documental tuvo su debut inesperado un lunes 19 de julio de 1976 en el salón de actos Comodoro Rivadavia de la Base Naval de Punta Belgrano.

5. Los dos recitales se hicieron el mismo día. El primero, fue a las 20.30, y vendió 14.600 entradas. La segunda función fue pasadas las 23, y convocó a otras 11 mil personas. Por aquella época se decía que “Tito” Lectoure, propietario del estadio, solía mojar las tribunas con acaroína para que nadie se sentara y entonces disponer de más espacio para apretujar gente.   

6. Charly García debió casi suplicar que los de la primera función se fueran y dejaran que entraran los del segundo turno: “Afuera hay más chicos que quieren entrar”. En total tocaron casi cinco horas. Junto al recital de Luis Alberto Spinetta con Las Bandas Eternas, en Vélez, al de Sui Géneris se lo estudia como el show más largo de rock nacional. La diferencia a favor de Charly y Nito es que se trataba de un solo grupo.

7. La cola en el Luna Park se empezó a formar a las 9 AM de ese viernes. Según cuenta Roque Di Pietro en su documentadísimo libro Esta noche toca Charly, “la noche anterior Nito Mestre se hospedó en un hotel de la zona del luna Park, y cuando se levantó a la mañana para ir a desayunar, cerca del estadio ya había gente haciendo cola”.

8. Rubén Andón, fotógrafo y testigo privilegiado de la historia del rock nacional, fue a trabajar enviado por la mítica revista Pelo. “El rock lo cubrían siempre Pelo y Expreso Imaginario. Nadie más. Pero esa noche fue todo una locura y por primera vez vi fotógrafos acreditados de editoriales como Atlántida y Perfil. Televisión no había, sólo las cámaras que filmaban la película”.

9. Las cámaras con quedó registrado el recital fueron cuatro. Uno de los camarógrafos era Raymundo Gleyzer, director del filme Los traidores, desaparecido por la última Dictadura Militar el 27 de mayo de 1976.

Nito hippie, con su flauta, y Charly con frac y zapatillas, en la gran noche del adiós.

10. Un dato: el texto leído en el comienzo por Wilmar Caballero, ese que dice “Adiós Sui Generis, que tengan una hermosa vida”, lo escribió León Gieco. 

11. “Hay algo que me asombra mucho que no sea tema de conversación: la ropa que se puso Charly, ese jacket impecable alquilado con galera”, empieza diciendo la cantante María Rosa Yorio, pareja de Charly por ese entonces. “Ahí hay un símbolo de crecimiento, de adultez. Nito, en cambio, apareció vestido con una túnica de las que él usaba, súper transparente, que le quedaba lindísima”.

12. Al parecer, cada uno improvisó su vestuario. “Con esa ropa blanca, Charly medía tres metros más”, agrega Yorio. “Nosotros vivíamos juntos y yo intervine en esa decisión. Hasta entonces, el rock era todo jean y remera”.

13. Según Di Pietro, fuente inacabable de datos, existe un link entre el Goodbye Cream del trío británico y el Adiós Sui Generis, del mismo modo que hay una conexión entre el look de frac y zapatillas que Eric Clapton, Ginger Baker y Jack Bruce lucen en su tapa, y el que García inmortalizó esa noche.

14. La barba “grandota” no se podía recortar prolijamente. Charly la quería “revolucionaria”. Los pelos de García estaban en manos de su mujer. “Quería la barba desprolija”.

Charly, de barba y vestido; se abría una nueva era. /Foto Epu Archivo Revista Pelo

15. La separación de Sui Generis coincidió espacial y temporalmente con la de Yorio y García.

16. “Charly no quería componer más para el registro armónico de Nito”. (Yorio).

17. “Es como si estás en una fiesta​ en la que todo el mundo la está pasando bien menos el dueño de casa, así que de pronto dice: ‘Bueno, se acabó, me voy a dormir’, porque Sui era una gran fiesta para todos, menos para mí”, le dijo Charly a Pipo Lernoud, quien lo citó en La gran fiesta del adiós. 

18. “Se separaron pero no estaban enojados. Ni siquiera se pelearon cuando me distancié de Charly y yo me fui con Nito” (Yorio).

19. Los camarines que ocuparon en el Luna Park estaban, sin dudas, acondicionados para el boxeo. Hay una foto dando vueltas en internet donde se ve a los protagonistas incómodamente sentados en un camastro de piedra, menos propio de un backstage que de una comisaría.

20. “Ni porro se consumía para tocar”, dice Yorio. “El porro aparecía a la noche, nunca para actuar. Hay que pensar que ese era un Charly ansioso pero alegre y muy trabajador”.

21. Ese día, Charly llegó a la zona bien temprano. “Dábamos vueltas alrededor del Luna Park en un Citroën con un amigo. Fuimos temprano, para ver a la gente…”, contó en una entrevista concedida a Daniel Riera en 2002. “¿Es cierto que te habías fumado una docena de porros ese día?”, quiso saber el periodista. “Veintisiete”, respondió el músico. Aunque después ajustó el número en “más de veinte”. 

22. “Armamos una revolución” (Charly, al enterarse la noticia de una segunda función). La recaudación total sumó …. pesos. Algo así como ….. dólares.

23. Cuando Graciela Borges tomó nota de Sui Generis, se cruzó con Charly y le dijo: “Ay, qué lindo cachorro…”

24. Ada Moreno es el nombre de la fotógrafa que hizo el famoso afiche de Adiós Sui Generis con el que se empapeló parte de la ciudad. En la foto los produjeron recargados. “Los pusieron un poco gay, con collares y cosas que ellos realmente no usaban” (Yorio).

25. No existían las exigencias de camarín a lo Madonna. En Adiós Sui Generis había Coca-Cola y whisky. Nadie consultado recuerda siquiera la presencia de sanguchitos de miga.

26. Sobre la curva final de Sui Generis aparecen los primeros ácidos y algunas canciones como Eiti Leda (a priori, “Nena”).

27. Nena, y también Fabricante de mentiras y Bubulina, eran canciones que estaban destinadas a ser parte del cuarto álbum de estudio de Sui Generis, cuyo título iba a ser Ha sido, para que fuera pronunciado, precisamente, como “ácido”. Pero el disco, fue.  Nena fue a parar a Serú Girán como Eiti Leda, Bubulina al primero de La máquina de hacer pájaros, y Fabricante…, al de Nito y los desconocidos. 

28. Entre los clips incluidos en la película a modo de inserts, el de Nena fue filmado en Phonalex, con un Charly sin barba y con un cameo de las hermanas Norma y Mimí Pons. 

29. Roque Di Pietro relata que al término de las dos funciones, “Nito se fue solo, rumbo a la casa que compartía con el bajista Rinaldo Rafanelli y David Lebón. Pero antes de llegar, paró en una pizzería de Cabildo, a comer y a leer el diario Crónica.”

30. Charly y María Rosa, en cambio, según la misma fuente, se fueron caminando por Corrientes, y pararon a comer en Zum Bier, un restorán alemán, entre Callao y Rodríguez Peña, donde se encontraron con león Gieco y su esposa, Alicia. 

31. Según relata Lucio Mazaira en Esta noche toca Charly, el día del recital no hicieron a tiempo para probar la batería. Entonces, Juan Rodríguez, baterista de Sui Generis, le pidió a Lucio, hijo de su pareja, que lo hiciera él. “Subí y toqué de acuerdo a las indicaciones de (el sonidista) Robertone: bombo, tambor, etc. Y al final me hice un solito ya con el estadio lleno. La gente me ovacionó. Yo tenía 12 años, y fue la primera vez que toqué con público”. Años más tarde, Lucio grabaría, entre otros discos, el la la la del dúo Spinetta-Páez. 

32. El único souvenir que se vendía en la entrada del estadio era el afiche de la foto de Ada Moreno. No había remeras de Sui Generis ni pins, ni vinchas, ni nada. “El afiche debía ser barato porque lo tenían prácticamente todos”, dice Andón, el fotógrafo. “Yo tuve la suerte de cubrir los dos shows desde el escenario, y veía como las cabeceras agitaban los rollitos”.

“Charly puso todo patas arriba, cuando tuvo el mellotrón”, canta Fito en su tema “Gracias”. Y además, decidió que era el momento de experimentar entre teclas y olvidarse del acusticazo.

33. Peter Deantoni, manager y productor, en 1975 trabajaba para la compañía de sonido Robertone. Peter formó parte del equipo de grabación para la posterior película y el disco doble de la despedida. “Entre tema y tema, cuando se acababa una cinta, ellos tenían que hablarle al público para darnos tiempo. Yo necesitaba tres minutos y les pedía que hablaran, que hicieran tiempo. Estaban muy atentos a mis señas”.

34. En los recitales, Charly usó un piano acústico, el Fender Rhodes, un Mini-moog, un Clavinet Honner, el ARP Strings Ensemble y una guitarra acústica; Nito tocó guitarra y flauta traversa.

35. Parte del equipamiento, cuenta Di Pietro, fue prestado por el grupo Alas, el trío formado por Gustavo Moretto, Alex Zucker y Carlos Riganti. Dos años después, Zucker ponía proa a los Estados Unidos y fue reemplazado por nada menos que Pedro Aznar. 

36. El escenario le daba la espalda al río y la gente entraba por Bouchard. La zona de “campo” tenía sillas y las populares estaban repletas. No se recuerdan desmanes en ninguna de las dos funciones. “El público se sentía protegido adentro. Afuera ya había muchos Falcon verdes”, dice Andón.

37. En 1996, Jorge Alvarez, ex productor de Sui Generis, salvó temas desechados del disco y editó Adiós Sui Géneris Volumen III. Cuando le preguntaron a Charly, ya transformado en Say No More, por ese lanzamiento, el músico apenas atinó a preguntar si había salido en vinilo. Ni siquiera sabía que existía. No hay remate. 

38. En la segunda función de Adiós Sui Generis, cuando llegó Fabricante de mentiras, la gente aplaudía a destiempo y García empezó a improvisar pegando gritos y manteniendo el acorde Re junto a la banda. En el disco quedó registrada como Zapando con la gente.

39. Esa noche se estrenó Bubulina, canción que provenía de la única cultura que Charly consumía por esos años: enciclopedias y películas. “Bubulina era ella (María Rosa Yorio), que es un personaje de la película Zorba el griego”, confesó Charly en la entrevista a Riera citada en el libro García – 15 años de entrevistas con Charly (1992-2007).   

40. En la segunda función García, Mestre y compañía tocaron la autocensurada Botas locas, por la que poco tiempo antes habían sido detenidos en Montevideo. En la primera apenas hicieron un esbozo. En la segunda, si se pudría todo, ya no importaba ni un poco.

41. Contra lo que se suele creer, los del Luna Park no fueron los últimos recitales de Sui Generis. La banda tocó después en Córdoba, en Rosario y finalmente en caleta Oliva, donde hicieron tres presentaciones. En el último, el público apenas superaba las 50 personas.

42. Si algo hacía falta que pasara para que el plan Sui Generis definitivamente llegara a su final, eso ocurrió en una ruta patagónica, cuando el vehículo que llevaba el equipamiento del grupo volcó, camino al aeropuerto de Comodoro Rivadavia. “Sólo se salvó el Minimoog”, escribió Di Pietro, “pero en el aeropuerto de Comodoro Rivadavia se lo robaron”. “Dramático adiós para Sui Generis. Perdieron en nuestra ciudad más de doscientos millones”, tituló un recorte de un diario local que rescató Víctor Pintos en una nota publicada en el suplemento Radar. 

43. En la encuesta de Pelo de 1975, Sui Generis se quedó con siete categorías: mejor grupo, cantante, bajista, tecladista, compositor, actuación en vivo y long play. 

44. Tras la separación de Sui Generis, Charly entró en una depresión y Nito y Charly terminaron viviendo juntos en una casa de la calle Cucha Cucha. “Nito es muy sucio”, se quejaba Charly.

45. A pesar de que los recitales del 5 de septiembre de 1975 le dio a Charly y a Nito la primera “plata grande” que vieron, no les duró demasiado. Cuando venció el contrato del departamento de Cucha Cucha, se fueron a vivir a un hotel en Barrio Norte, donde eran los anfitriones de cuanto invitado iba a comer con ellos.

Era hora de volver a empezar. 

E.S.

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