A 200 kilómetros por hora en París: así es el corto más transgresor de la historia



El cortometraje más controvertido de la historia fue dirigido por Claude Lelouch y se llama Era una cita (C’était un rendezvous). Dura poco más de ocho minutos y fue filmado literalmente a toda velocidad, desde un auto que surcó clandestinamente las calles de París a 200 kilómetros por hora en la madrugada de un día de agosto de 1976.

Al estilo de un videojuego de carreras, lo que se ve es la subjetiva de un auto avanzando a toda velocidad por el entramado urbano de la capital francesa. Es una sola toma sin efectos especiales: al final, el conductor, que no es ni más ni menos que el propio Lelouch, abraza a una bella mujer. Se trataba de la modelo sueca Gunilla Friden, madre de la mayor de los siete hijos del cineasta.

No existían las cámaras GoPro ni, por supuesto, los celulares. Tampoco YouTube o las redes sociales. Por eso el cortometraje se convirtió en un video de culto, generador de polémicas y reflexiones en torno a los límites de lo ético y moral en la producción de una película.

“Era una cita”, el polémico corto de Claude Lelouch.

Para filmarlo, Lelouch pasó en rojo 18 semáforos y no respetó los carriles: luego de su estreno, estuvo algunas horas detenido. “Es la película de la que más orgulloso estoy, y de la que más me avergüenzo”, declaró el cineasta francés en 2017, cuando fue uno de los invitados especiales al Festival de Mar del Plata.

Y agregó: “Está todo lo que no hay que hacer al manejar un auto, y todo lo que hay que hacer para llegar a tiempo a una cita amorosa. Es una película de contradicciones. No tiene trucos, es un plano secuencia, cuenta una historia de amor y muestra París, la ciudad más linda del mundo”.

El director de Los unos y los otros reconocía: “Es mi película más vista en el mundo, circula mucho en Internet. Hay países donde soy más conocido por esa película que por Un hombre y una mujer”. Considerado una proeza técnica, el cortometraje es uno de los ejemplos más acabados del cinéma vérité, el cine de realidad que se desarrolló desde fines de la década del 40.

Claude Lelouch, durante su visita al Festival de Mar del Plata en 2017. Foto Fabián Gastiarena

Era una cita se filmó a las 5.30 de una mañana de agosto de 1976. Lelouch estaba al volante de un Mercedes Benz 450SEL 6.9, dispuesto a recorrer las calles de París a más de 200 kilómetros por hora para no dejar plantada a la dama que lo esperaba al final del camino.

Junto a él estaban el director de fotografía Jacques Lefrançois y su ayudante Henri Querol. El plano secuencia más acelerado de la historia del cine duraría poco más de ocho minutos y medio. En una época en la que los efectos computarizados no estaban tan desarrollados, el único truco que empleó Lelouch fue doblar el sonido del Mercedes Benz y cambiarlo por el de una Ferrari 275 GTB.

En ese momento, Lelouch era uno de los cineastas franceses más famosos, gracias a películas como Una chica y los fusiles o la mencionada Un hombre y una mujer, que sobresalían dentro de una carrera prolífica con más de veinte títulos en su haber. Era, además, una suerte de bon vivant. El Mercedes Benz que usó para la filmación era de su propiedad.

Claude Lelouch. Foto EFE

Lo eligió porque la suspensión hidroneumática que utilizaba el auto aumentaba la estabilidad de la cámara, que iba la parte frontal del vehículo. Algo fundamental si se filma volando, al cuádruple de la velocidad máxima permitida en París, y más aún cuando algunas de esas calles están empedradas, como las de Montmartre, donde termina el recorrido.

Lelouch no había pedido autorización para el rodaje, porque no era necesario cortar las calles de París. “No valía la pena utilizar los recursos que hubiera sido necesario para un largometraje para realizar un corto”, dijo. Después de la filmación fue convocado por el prefecto de Policía, que lo mantuvo detenido durante algunas horas.

También le retiró el registro de manejar, sólo para devolvérselo instantes después. El cineasta contó que el funcionario le explicó, cómplice: “Me había comprometido a quitártelo, pero no especifiqué por cuánto tiempo”.

Claude Lelouch y el Príncipe Alberto de Mónaco, en el rodaje de “Le grand rendez-vous”, en Monaco, en mayo de este año. Foto AFP

En 2020, Lelouch reeditó Era una cita, asociado con Ferrari: se usó el nuevo SF90 Stradale. La escudería italiana afirmó que fue el primer rodaje post coronavirus en Francia y Mónaco. Se llevó a cabo con un equipo de filmación de 17 personas, al que se sumaron 6 ingenieros de Ferrari.

El título de este homenaje es Le Grand Rendez-Vous y dura seis minutos. Empieza con una florista preparando un ramo, mientras Charles Leclerc, piloto de Fórmula Uno, da una vuelta a toda velocidad en el nuevo Ferrari SF90 Stradale por el circuito urbano de Mónaco.

Las calles de Mónaco fueron cerradas al tránsito y el coche pudo alcanzar los 240 kilómetros por hora en algunos puntos. Al llegar al Casino de Montecarlo, el Príncipe Alberto de Mónaco lo está esperando, mientras su séquito aplaude.

“Le grand rendez-vous”, de Claude Lelouch.

Luego, Leclerc lleva a Alberto a dar una vuelta por el mismo circuito, regresando al Casino de Montecarlo. La florista le entrega un ramo de flores, y Leclerc se va con la florista a dar una vuelta más por el circuito.

SL

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