YPF: finaliza el canje y hay incertidumbre por una deuda de US$413 millones



Hoy finaliza el canje de YPF, en el cual la petrolera busca reestructurar US$6200 millones Fuente: Archivo

Hoy finaliza el ambicioso canje para reestructurar US$6200 millones que lanzó YPF hace casi un mes y que tiene como objetivo principal lograr una alta adhesión en el vencimiento de US$413 millones del próximo 23 de marzo. Se trata de un bono que la petrolera refinanció el año pasado, pero que ahora el Banco Central la obliga a reestructurar de nuevo para cuidar las escazas reservas de dólares.

La expectativa por este canje está puesta en la decisión que tome el fondo institucional Fidelity, que tiene, según fuentes del mercado, alrededor de 30% del bono próximo a vencer y que hasta último momento se mantuvo firme en no ingresar al canje, a diferencia de BlackRock que habría aceptado la tercera propuesta mejorada de YPF.

La negativa de Fidelity a participar abrió una serie de especulaciones sobre cómo respondería YPF. La petrolera solo puede acceder a comprar US$165 millones en el mercado de cambios, según la normativa del Central. En esa regulación del año pasado, se estableció que las empresas que tengan vencimientos mensuales de deuda mayores al millón de dólares solo pueden comprar hasta el 40% del monto que vence.

Pero YPF, en su propuesta de canje, además ofrece pagar un parte importante en efectivo a los acreedores que acepten la oferta, como mecanismo para seducirlos a ingresar. En concreto, ofreció desembolsar el 28,3% del capital que vence en efectivo y entregar otro bono, con vencimiento en 2026, con el 82,4%.

Por lo tanto, para que pueda afrontar los pagos con los dólares que le da el Central (US$165 millones), necesita que hayan ingresado al canje al menos los tenedores del 80% del vencimiento de marzo. Si Fidelity, que tendría el 30% (US$124 millones), no ingresa al canje, la empresa deberá buscar la forma de hacerse de US$41 millones extra, ya que también deberá pagar US$82 millones al 70% restante que sí ingresó al canje (US$289 millones y suponiendo que entraron todos), por el 28,3% que ofreció pagar en cash.

Las alternativas para cubrir esa diferencia eran dos, según pudo saber LANACION. La menos probable es que YPF consiga una nueva financiación o un préstamos bancario (difícil de imaginar en medio de una reestructuración). La segunda era pedirle al Banco Central que le venda más del 40% de los dólares que le corresponden, ya que, en primer lugar, se trata de un bono que ya reestructuró y que había conseguido casi el 59% de adhesión. Y además porque la empresa está refinanciando bonos que no estaban alcanzados por la normativa de la entidad, pero que igualmente le harán ahorrar reservas en los próximos años.

Una tercera opción que surgió en el mercado es que YPF cierre el canje global, donde se incluyen los siete bonos de US$6200 millones de deuda, y que relance la oferta para el vencimiento de marzo, que es el que tiene urgencia para reestructurar. Por cuestiones regulatorias y legales, todo el proceso debería concluir a más tardar el próximo viernes, que es la fecha máxima para la liquidación del canje y la emisión de los nuevos títulos, pero la compañía podría hacer otra oferta para el bono 21, que podría extenderse hasta marzo.

El resultado del canje de YPF es seguido por todas las empresas privadas argentinas. Si bien había una ilusión de que, después de la reestructuración de la deuda soberana, el riesgo país iba a bajar y el sector privado se iba a poder financiar a tasas internacionales más accesibles, eso finalmente no sucedió.

Un hipotético default de YPF dejaría a casi todas las empresas fuera del mercado internacional y solo quedaría la opción del financiamiento doméstico, que es chico producto de la falta de ahorro del país por su alta inflación, tasas de interés bajas y moneda débil.

Para el sector petrolero en particular, la falta de acceso a divisas condicionará el nivel de inversiones, que a la larga podría afectar las reservas del Banco Central: si las empresas no producen la suficiente cantidad de petróleo y gas para cubrir el mercado interno, aumentarán las importaciones y se irán las divisas. Por lo tanto, una medida regulatoria que nació con la idea de cuidar los pocos dólares en manos del Gobierno, podría generar un problema mayor a futuro.

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