Vuelven a aumentar los precios de los combustibles



Estación de Servicio YPF por aumento de las naftas Fuente: LA NACION – Crédito: Ignacio Sánchez

Los precios de la nafta y el gasoil aumentaron 1 y 1,9%, respectivamente, en las estaciones de YPF, ya que se trasladó al valor en el surtidor la suba del costo de los biocombustibles, que autorizó la Secretaría de Energía.

A partir de mañana, se espera que el resto de las marcas (Shell, Axion y Puma) apliquen el mismo incremento. Según el cronograma oficial, los biocombustibles volverán a subir en marzo, abril y mayo. También se espera el próximo mes otro aumento del impuesto a los combustibles, lo que generaría más presión al alza de los precios.

Los nuevos valores para YPF en la ciudad de Buenos Aires quedaron así: nafta súper, $72,62 por litro; nafta premium (Infinia), $83,93; diésel D500, $68,17, e Infinia diésel, $80,30.

Con este incremento, en el primer mes del año los precios subieron ya tres veces y acumulan un alza de 7,5% para las naftas y de 8,5% para el gasoil.

Al ser un traslado de los mayores costos a precios, el aumento no se traduce en una mejora en la rentabilidad de las empresas refinadoras. De hecho, según dos de las compañías, los valores en surtidor están atrasados alrededor de un 10% producto del alza del precio internacional del petróleo y del incremento del tipo de cambio, según coincidieron.

“Nos pegan por las subas de precios, pero casi todos los incrementos fueron para trasladar el aumento de impuestos y de los valores de los biocombustibles. Mientras tanto, el Brent [variante del crudo que se toma de referencia en el país] no para de subir y las ventas siguen bajas por la ?nueva normalidad'”, dijo un directivo del sector.

Los últimos aumentos estuvieron motivados en su mayoría por las subas en los precios del bioetanol elaborado a partir de caña de azúcar y de maíz, y del biodiésel, que autorizó la Secretaría de Energía. Estos incrementos seguirán, aunque en menor medida, los primeros días hábiles de los próximos tres meses.

En simultáneo, el Gobierno aumentó el impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono el mes pasado y el anterior, y está oficializada otra suba el próximo 15 de marzo, que debería actualizarse en proporción a la inflación acumulada del último trimestre de 2020. En enero, de hecho, el Tesoro informó que recaudó $18,992 millones por este tributo, lo que implicó un aumento interanual de los ingresos de 61,9%, aun con la caída de más de 10% en el consumo de combustibles.

En paralelo, solo el mes pasado, la cotización del Brent, que se toma de referencia en la Argentina, aumentó casi cinco dólares, ya que pasó de US$51,09 a US$55,98. Esta variable es uno de los principales costos de las refinerías.

Por otro lado, en el mismo mes, el tipo de cambio mayorista aumentó 4%, luego de comenzar el año a $84,15 y cerrar ayer a $87,60.

Sin embargo, las empresas saben que tampoco hay tanto margen para aumentar los precios, cuando el consumo de naftas todavía está 12,7% por debajo de los niveles prepandemia.

En cuanto a la demanda de gasoil, que está vinculada a la actividad del agro y del transporte, la caída en el consumo fue de 7,9% por debajo respecto de casi un año atrás, según datos de la consultora Economic Trends, elaborados para la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos (Cecha), que agrupa a las estaciones de servicio.

Los analistas hablan ya de una “nueva normalidad” para explicar estas caídas, que estuvieron explicadas por las restricciones a la circulación, pero también por el cierre de escuelas, teatros y cines, las dificultades para hacer turismo o por el segmento de trabajadores que dejaron de viajar a las oficinas para pasar a una modalidad de home office.

Sin embargo, la caída en el consumo de los combustibles de los últimos años también está relacionada directamente con la crisis económica. De hecho, los volúmenes de ventas de combustibles líquidos acumulan tres años consecutivos de bajas: del 0,8% durante 2018, del 1,3% durante 2019 y del 19,7% en 2020. El volumen total consumido el año pasado terminó 21,4% por debajo del nivel registrado en 2017, según datos de Cecha.

“Fue un año dificilísimo, nuestro sector fue muy castigado por la situación tan compleja que planteó este virus. Como positivo, podemos rescatar que no cerraron estaciones y ese repunte en la venta de naftas que se dio en los últimos meses. Pero seguimos con la guardia alta porque nuestros problemas no terminaron. Este nivel de ventas está por debajo de los valores críticos, hay estaciones con estrés financiero y el año recién comienza”, sostuvo Gabriel Bornoroni, presidente de Cecha.

El mercado de combustibles no está regulado por el Estado. Sin embargo, los gobiernos inciden sobre los precios a través de YPF, la petrolera estatal que tiene aproximadamente el 55% de participación en el despacho de naftas y gasoil. Es por eso que YPF siempre es la primera en mover los precios, y luego la siguen las demás.

Luego siguen en participación de mercado Raízen (que tiene la operación de las estaciones de servicio de Shell), con alrededor del 20% de las ventas; Axion -la marca de Pan American Energy (PAE)-, y Trafigura, que tiene las estaciones Puma Energy.

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