Vida remota. La larga e infeliz historia de trabajar desde casa



Trabajar desde el hogar implica balancear la vida laboral y la privada Fuente: AP – Crédito: Bebeto Matthews

Tres meses después de que la pandemia de coronavirus causara el cierre de las oficinas,el mundo corporativo en los Estados Unidos ha concluido que trabajar desde casa está funcionando. Muchos empleados estarán atados a Zoom y Slack por el resto de sus carreras, su traslado al trabajo tomará solo unos segundos.

Richard Laermer tiene algunos consejos para todas las compañías que se apresuran en desbandada hacia este futuro remoto: “no sean idiotas”.

Hace algunos años, Laermer permitió que los empleados de RLM Public Relations trabajaran desde casa los viernes. Este pequeño paso hacia el teletrabajo demostró ser un desastre, dijo. A menudo no podía localizar a las personas cuando las necesitaba. Los proyectos languidecieron. “Cada fin de semana se convirtió en un feriado de tres días”, mencionó. “Descubrí que las personas trabajan mucho mejor cuando todas están en el mismo espacio físico”.

IBM llegó a una decisión similar. En 2009, el 40% de sus 386.000 empleados en 173 países trabajaban remotamente. Sin embargo, en 2017, con la disminución de los ingresos, la gerencia llamó a miles de ellos a volver a la oficina. Incluso a medida que Facebook, Shopify, Zillow, Twitter y muchas otras compañías desarrollan planes para permitir que los empleados trabajen de manera remota para siempre, las experiencias de Laermer e IBM son un recordatorio de que la historia del teletrabajo ha estado plagada de fracasos. Las compañías que ahora avanzan apresuradamente corren el riesgo de enfrentar el mismo destino.

“Trabajar desde casa es una decisión estratégica, no solo una táctica que ahorra dinero”, dijo Kate Lister, presidenta de Global Workplace Analytics. “Gran parte de ello se reduce a la confianza. ¿Confías en tus empleados?”

Compañías chicas y grandes han intentado durante décadas hacer funcionar el trabajo desde casa. Desde 1985, los medios tradicionales usaban frases como “el creciente movimiento del teletrabajo”. En 1989, Peter Drucker, el gurú de la administración, dijo que “trasladarse para trabajar en la oficina es obsoleto”. El teletrabajo era una innovación impulsada por la tecnología, que parecía ofrecer beneficios tanto para los empleados como para los ejecutivos. Los empleados podrían eliminar los traslados que cada vez se volvían más largos y trabajar en el horario que les acomodara mejor. La dirección administrativa ahorraría en bienes raíces costosos y podría contratar a solicitantes que vivieran lejos de la oficina, lo que aumentaría la cantidad de talento.

El trabajo remoto, muchas veces, no significa una mejora en la calidad de vida de los empleados

Y, sin embargo, muchos de los proyectos finalmente se redujeron o abandonaron. Además de IBM, las compañías que de manera pública dieron marcha atrás al teletrabajo durante la década pasada incluyen a Aetna, Best Buy, Bank of America, Yahoo, AT&T y Reddit. Los empleados remotos a menudo se sentían marginalizados, lo que los hizo menos leales. La creatividad y la innovación se vieron afectadas.

Marissa Mayer, directora ejecutiva de Yahoo, llamó la atención cuando obligó a los empleados a volver a la oficina en 2013. “Algunas de las mejores decisiones e ideas provienen de las conversaciones en los pasillos y la cafetería, de conocer a nuevas personas y de reuniones improvisadas con el equipo”, explicó un memorando de la compañía.

Adió a la oficina

Las empresas tecnológicas procedieron a gastar miles de millones de dólares en sedes cada vez más lujosas para que los empleados nunca necesitaran salir de ellas. Facebook anunció planes en 2018 para lo que esencialmente eran dormitorios. Amazon reestructuró un vecindario entero de Seattle. Cuando a Patrick Pichette, el exdirector financiero de Google, le preguntaron: “¿Cuántas personas teletrabajan en Google?”, dijo que le gustaba responder: “Las menos que sea posible”.

Ese cálculo cambió abruptamente. Facebook espera que hasta la mitad de sus empleados trabajen de manera remota en una fecha tan próxima como 2025. El director ejecutivo de Shopify, una compañía canadiense de comercio electrónico que emplea a 5000 personas, tuiteó en mayo que la mayoría de ellos “trabajarán permanentemente de manera remota. La centralidad de la oficina ha terminado”. El director tecnológico de Walmart les dijo a sus empleados que “trabajar virtualmente será la nueva normalidad”.

Los empleados remotos pueden librarse de los costos de trasladarse a la oficina, pero tradicionalmente son más vulnerables. Jeffrey Gundlach, quien tiene a su cargo la firma de inversiones DoubleLine Capital, dijo en su transmisión mensual por internet que había comenzado a ver con otros ojos a su personal recién adaptado al teletrabajo.

“Me di cuenta, de alguna manera, de quién realmente hacía el trabajo y quién no hacía tanto trabajo como parecía”, afirmó. Con respecto a “algunas de las personas de supervisión y gerencia intermedia comienzo a preguntarme si realmente los necesito”, agregó.

Cambio consolidado

Al comienzo del año, la tasa de desempleo era baja, y los trabajadores tenían algo de ventaja. Todo eso se ha perdido, al menos durante el próximo año o los dos posteriores. El trabajo remoto generalizado podría consolidar ese cambio.

Laermer, el ejecutivo de relaciones públicas, es más cauteloso sobre las implicaciones de la crisis. En marzo, cuando cerró su oficina, anticipó un desastre, como lo que sucedió los viernes en 2017, pero cinco veces peor. Pero la situación ha sido muy buena. Hasta contrató, vía Zoom, a personas que no ha conocido cara a cara, “y han resultado ser trabajadores excepcionales”.

¿Qué cambió? Bueno, por una parte, la tecnología, incluido Zoom, es mejor. Además, “ahora tenemos reglas”, dijo. “Debe estar disponible entre las 9 de la mañana y las 5.30 de la tarde. No puedes abordar esto como si fueras un supervisor de niños”. Pero aseguró que no por ello estaba tratando de finalizar el contrato de arrendamiento de su oficina. “Las empresas dicen que trabajar desde casa está funcionando tan bien que van a dejar que la gente trabaje desde casa para siempre”, dijo. “Es una buena estrategia de relaciones públicas, muy romántico y muy poco realista. Volveremos a la oficina tan pronto como haya una vacuna”.

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