Vacaciones & pandemia. El turismo doméstico sale al rescate de la industria en el Primer Mundo



El impacto de la pandemia se sintió con especial fuerza en la industria del turismo a nivel mundial Fuente: AFP

Ha sido un año duro para el negocio de los viajes. La pandemia del Covid-19 ha destrozado aerolíneas, operadores de cruceros y muchos otros jugadores del sector. Con el fin de las vacaciones de verano del hemisferio norte las cosas se pueden poner aún más duras. El Consejo de Viajes y Turismo Mundial este verano incrementó su pronóstico de la cantidad de empleos vinculados a los viajes que se perderán debido a la pandemia en todo el mundo a 197,5 millones, equivalente a alrededor del 60% del total que existía antes del brote de coronavirus.

Aunque las cuarentenas se han relajado y se ha retomado en parte los viajes, las aerolíneas, cruceros y operadores siguen perdiendo dinero a raudales. Sin embargo hay un sector que se ha demostrado más resiliente: el del alojamiento para viajeros. Los hoteles y los alquileres de viviendas no se vieron tan afectados por la pandemia y parecen estar recuperándose más rápido. Esto se debe en parte a la gente que vacaciona en su propio país.

En Estados Unidos en los tres meses hasta junio los ingresos totales de las aerolíneas por pasajeros cayeron un 91% comparado con una caída del 70% en los ingresos por cuartos de hotel. La ganancia operativa bruta por habitación disponible (una medida estándar del sector hotelero) se volvió positiva en julio, según datos de la consultora STR.

Las aerolíneas sólo pueden soñar con llegar a esa situación. Algunos ejecutivos en Estados Unidos dicen que la cantidad de pasajeros aéreos tendrá que aumentar al doble desde el actual nivel para que las compañías dejen de perder dinero. Sin embargo muchos pronosticadores piensan que en realidad las cifras pueden caer en los meses venideros al terminar las vacaciones escolares e intensificarse las restricciones de viajes, particularmente en Europa y Asia, para contener una segunda oleada de infecciones.

Cuando se le dijo a la gente en Europa y Estados Unidos que se quedara en casa a comienzos de este año, los hoteles y las plataformas de viviendas compartidas sufrieron un duro golpe. Los ingresos comparando año contra año en el segundo trimestre cayeron 54% en Wyndham, 72% en Marriott y 77% en Hilton, tres de las mayores cadenas hoteleras mundiales. A Airbnb, la mayor plataforma de viviendas compartidas a nivel mundial, no le fue mejor, con una caída del 70%. Los agentes de viajes online sufrieron un golpe aún más duro. Expedia, el mayor agente de viajes online del mundo, vio hundirse sus ingresos en un 82%. A su archirrival, Booking.com, le fue aún peor con una caída del 84%.

Impacto generalizado

Los analistas creen que algunas cadenas hoteleras que cotizan en bolsa -como Wyndham, la mayor cadena del mundo- bien pueden lograr ganancias en el actual trimestre al reducir costos por medio de despidos y al recuperarse en alguna medida la demanda. Aún así habrá muchas pérdidas en el sector. La mayoría de las compañías, se trate de cadenas hoteleras a la antigua o startups tecnológicas ágiles como Airbnb y Expedia, usan un modelo de activos reducidos. Airbnb no es propietaria de las viviendas de alquiler; es una plataforma en la que se encuentran usuarios y propietarios. Del mismo modo las grandes cadenas hoteleras no son dueñas de la mayoría de sus locaciones; entregan sus marcas en franquicia a dueños de hoteles y operadores independientes. Si se recuperan las reservas las grandes marcas obtendrán una participación en los ingresos y podrán volver a ser rentables. Muchos operadores independientes cuyos hoteles y propiedades están en lugares que la gente abandona, como el centro de las ciudades, siguen en problemas. Pero son los bancos que les han prestado dinero, no las cadenas que les prestaron su nombre, los que tienen más por perder si caen en default.

Los grandes hoteles tuvieron que poner en marcha estrictos protocolos sanitarios para empezar a recuperar clientes en el hemisferio norte Fuente: LA NACION

En Estados Unidos los hoteles económicos con playa de estacionamiento propia son a los que mejor les ha ido últimamente en la medida que la gente que teme al desempleo en vez de tomarse vacaciones caras en el extranjero prefiere opciones más baratas en lugares a los que puede ir con el auto. A diferencia de los aviones el auto permite a la gente mantener la distancia de extraños. En China donde la pandemia ha aumentado la brecha de riqueza, a los hoteles de lujo les ha ido mejor que a los más baratos, en la medida que los ricos que no pueden volar al extranjero gastan dinero en alojamientos de alta gama en el país.

De los varios proveedores de alojamiento, las plataformas de viviendas compartidas son las que parecen haberse recuperado mejor hasta ahora. Una caída del 90% de las reservas a futuro en abril llevó a Airbnb a una crisis existencial y obligó a la startup a postergar su lanzamiento en la bolsa. En el segundo trimestre perdió US$ 400 millones. En mayo el CEO de la compañía, Brian Chesky, se puso a llorar en una videoconferencia al anunciar el despido de un cuarto de su fuerza laboral.

Pero la recuperación de la compañía ha sido llamativa. En Europa la demanda de alojamiento no hotelero ahora ha caído sólo un 20% comparado año contra año, mientras que para los hoteles la caída fue del 60%. En algunas zonas rurales de Estados Unidos la demanda ha crecido 25% año contra año. Como si celebrara la recuperación, en agosto Airbnb presentó su pedido de lanzamiento inicial de acciones. Las divisiones de viviendas compartidas de Expedia y Booking.com también han informado ventas en ascenso.

A primera vista esta tendencia confunde. La pandemia ha incrementado la importancia de la limpieza y las encuestas muestran que los viajeros asocian los hoteles de marcas conocidas con un nivel relativamente elevado y consistente de limpieza. Hilton, por ejemplo, ha hecho mucha alharaca del uso de productos de limpieza hogareños como Lysol y Dettol en sus 18 marcas. Marriott ha prometido usar “rociadores electrostáticos”. La limpieza en las unidades que se alquilan a través de Airbnb u otros competidores en cambio, siempre deja lugar para las dudas.

Distanciamiento social

Uno de los motivos por el que han aumentado los alquileres de viviendas de vacaciones es que representan una manera de mantener el distanciamiento social, dice Henry Harteveldt del Atmosphere Research Group. Los alquileres de cuartos en viviendas compartidas -el concepto de alquilar la habitación libre de la casa que dio origen a Airbnb- siguen sin recuperarse de la devastación. En cambio el alquiler de propiedades completas ha dado un gran salto. Aunque la limpieza no sea de la mejor, observa Harteveldt, muchos viajeros han advertido que esta opción evita otros riesgos tales como la necesidad de hablar con recepcionistas humanos, cruzarse con otros en pasillo compartidos o tocar botones sucios en el ascensor.

¿El Covid-19 ha volcado permanentemente la balanza en contra de las grandes marcas hoteleras? Richard Clarke, de la consultora Bernstein, sostiene que no. Algunas cadenas, como Hilton, están desarrollando y expandiendo nuevas marcas orientadas a “quedarse en casa”, cuyas unidades tienen cocinas y otras instalaciones para competir con Airbnb y servicios similares. Las cadenas más fuertes también continuarán creciendo con el desplazamiento a rivales más débiles. Accor y Premier Inn, por ejemplo, están esperando para devorar la participación en el mercado de Travelodge, una cadena británica muy endeudada que está tratando de reestructurar sus obligaciones.

Y si bien a los hoteles en el centro de las ciudades que dependen de los viajeros internacionales les está yendo mal, los que atienden al mercado local o a los que se puede llegar en auto se benefician del auge de las vacaciones en el propio país. El valor de las acciones de Wyndham está casi al nivel previo al Covid-19. Y no es algo sorprendente. El 96% de los pasajeros de Wyndham son viajeros locales y el 87% de sus hoteles en los Estados Unidos están a distancia de auto.

Un gran interrogante es si empresas como Airbnb realmente le están ganando participación en el mercado al negocio central de las cadenas hoteleras: las permanencias por una noche y los viajeros por negocios. La demanda de estos últimos se ha visto devastada por la pandemia. Los eventos y las convenciones, que generaban mucho dinero, hoy están muertos. Pero las marcas hoteleras confían en que cuando se retomen los viajes por negocios -y si esto realmente se da- los viajeros volverán a elegir los hoteles. “Siempre habrá alguna forma de interacción de negocios que no pueda hacerse a través del Zoom”, dice Phil Cordell, jefe global de desarrollo de nuevas marcas de Hilton. Lo que es más, algunas firmas y aseguradoras aún insisten en que los viajeros por negocios prefieren los hoteles a las viviendas alquiladas, lo que se ha consolidado desde que comenzó la pandemia.

En un tiempo sacarle viajeros por negocios a los hoteles era la ambición de Airbnb. Pero la pandemia liquidó esa iniciativa y la compañía decidió recostarse en su negocio central de alquileres a viajeros por placer por períodos más prolongados. El resurgimiento de las viviendas compartidas desde el inicio de la pandemia ha sido llamativo. Pero la recuperación de Airbnb parece apoyarse en un segmento más angosto del mercado que antes del Covid-19. La consultora Insider Intelligence pronostica que la cantidad de estadounidenses que usara Airbnb este año caerá un 60% -es la primera vez que la compañía ha experimentado crecimiento de usuarios negativo- al mismo tiempo que aumentan las reservas. Chekitan Dev, un experto de la industria del turismo de la Universidad de Cornell, señala que si Airbnb se propuso destruir al sector hotelero -como prometían en un tiempo sus fundadores- “aún no lo han quebrado”.

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