Una calificadora advierte que “no se puede crecer sin resolver el tema de la deuda”



Para Martínez, al FMI “ya no le conviene pedir un ajuste muy severo” Crédito: Fitch

Algunos días atrás, Alberto Fernández dijo en un encuentro con industriales que empezará a pagar la deuda una vez que el país haya crecido. Para Todd Martínez, director de Ratings Soberanos para América Latina de la calificadora de riesgo Fitch, no hay forma de que la estrategia del presidente electo se pueda volcar a la realidad. “La economía argentina no puede volver a crecer sin resolver el tema de la deuda”, aseguró.

De visita en Buenos Aires, el ejecutivo neoyorquino consideró clave para el futuro del país renegociar los compromisos y estimó que el mejor acuerdo posible sería uno “intermedio” -ni muy duro ni muy amigable con los bonistas-, pero con algún “alivio permanente”. En ese sentido, sugirió un modelo que no es ni el uruguayo ni el portugués, sino uno menos comentado entre los economistas locales: el ucraniano, donde el país consiguió una quita de 20%.

-Alberto Fernández dijo que pretende crecer primero para pagar la deuda después, ¿lo ve viable?

-No sé cómo se podría crecer sin resolver el tema de la deuda, porque si la Argentina cae en una cesación de pagos le va a costar mucho conseguir financiamiento y sería un entorno muy poco propicio para el crecimiento. Renegociar la deuda va a ser clave para crecer. Y para renegociar la deuda probablemente se necesite el aval del FMI, una renegación del programa acordado y para eso se necesita un plan económico. Son tres cosas interrelacionadas entre sí.

-¿Cree que la relación entre las autoridades del FMI y el nuevo gobierno argentino va camino a deteriorarse?

-Si bien Alberto Fernández ha sido muy crítico con el Fondo Monetario, creo que los incentivos entre ambas partes están alineados. En esta coyuntura al Fondo Monetario ya no le conviene que haya un ajuste muy severo en la Argentina, porque no hay apetito político para eso y tampoco sería aconsejable económicamente. Sin embargo, para ordenar las finanzas públicas tiene que haber un sacrificio de algún lado y si no viene de un ajuste fiscal, tendría que venir de un mayor alivio de la deuda con los bonistas, o sea, una reducción de sus intereses.

-¿Cuáles cree que serían los mejores términos de renegociación posibles?

-Con los bonistas privados yo veo dos extremos que son escenarios malos. Por un lado, un canje muy amistoso, solo con postergación de pagos, a la uruguaya; podría ser una noticia genial para los bonistas, pero no sería creíble en la Argentina y habría riesgo de que el país tenga problemas en unos años. En el otro extremo, una quita enorme sería una buena noticia para la hoja de balance argentina, pero sería una negociación mucho más dura, prolongada y con cesación de pagos. Creo que el mejor escenario es algo intermedio, aunque sí sería bueno un alivio de la deuda permanente -es decir, no solamente una postergación de plazos sino alguna quita- para asegurar sostenibilidad de la deuda.

-¿Está pensando en algún modelo en particular?

-Diría que lo más parecido sería la renegociación de 2015 de Ucrania, porque en ese caso hubo una quita de 20% y eso ayudó mucho para que pudiera estabilizar su economía después de unos años muy difíciles. La diferencia es que cuando Ucrania llegó a renegociar su deuda ya había hecho casi todo el ajuste fiscal. La Argentina va a llegar prometiendo más.

-¿Se puede salir de esta crisis sin hacer más ajuste?

-Podría haber medidas que hagan que la Argentina crezca impulsando el consumo, o sea, pidiendo más financiamiento al Banco Central para mejorar pensiones. Eso podría ayudar, pero en el muy corto plazo. Siempre que se han usado esas políticas en el país se ve un año de crecimiento y después una caída. Que la Argentina crezca de manera sostenida depende de la inversión, y los controles de capitales, los controles de precios y las reglas de juego poco claras no ofrecen un contexto adecuado.

-¿Cree que podría bajar la inflación en los próximos años?

-En este momento es difícil pensar en una desaceleración importante de la inflación por la falta de credibilidad del Banco Central y por la recuperación en la oferta monetaria con nuevo financiamiento monetario al Tesoro. El nuevo gobierno ha hablado de un pacto social para controlar los precios que sí podría ayudar en el corto plazo, pero no como una solución permanente. Las medidas coercitivas generan incertidumbre y generan un contexto negativo para invertir.

-¿A la luz de los hechos, cree que el acuerdo con el FMI cumplió sus objetivos?

-No creo que haya tenido mucho éxito. No bajó la inflación y la relación entre el Banco Central y el Gobierno no parece haber cambiado en nada. Sí creo que el tema fiscal fue el mejor elemento del programa, pero no solo quedó más corto de lo esperado, sino que gran parte de la baja del gasto que logró el gobierno de Mauricio Macri no fue intencional, sino resultado de la caída de la actividad, el retraso de las pensiones y los ingresos extraordinarios. Vemos un déficit subyacente bastante mayor que el déficit headline.

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