Un inicio de año con alta volatilidad en los mercados, por lo interno y por lo externo



Las indefiniciones sobrela negociación de la deuda, los caminos que tome el Gobierno para evitar un default y la baja de tasas por parte del Banco Central, hacen que en el mercado no haya muchas certezas en las cuales apoyarse; mientras tanto,el contexto internacional se presenta tanto o más convulsionado

El comienzo de año enfrenta a los inversores con una mayor volatilidad. Como dato, el índice de volatilidad del S&P500 se mueve en un rango de entre 12 y 18 puntos, contra uno promedio de dos puntos de octubre-noviembre. La cargada agenda económica y los varios frentes de atención abiertos no ayudarán a tranquilizar las posibles reacciones de los inversores. En lo local, la foto no es muy diferente. Sumando los temas propios, que no solo son varios, sino que tienen una alta sensibilidad sobre los precios.

Los bonos, tras señales sobre la deuda

Pasó una nueva semana sin definiciones sobre las negociaciones de la deuda, aunque se mantienen lo que se interpreta como “buenas intenciones” por parte del Gobierno. Hubo un comunicado pidiendo a los agentes de información una propuesta de servicios para “identificar” a tenedores, mientras que siguen las expectativas sobre viajes y reuniones para reunirse con los acreedores (sea el FMI o tenedores privados). Luego de las caídas recientes, esto bastó para una recuperación en las últimas ruedas -en promedio de 2/6% para los instrumentos en dólares, y del orden del 20% para los que son en pesos-. También volvió a ajustarse a la baja el spread entre legislaciones (a menos de 300 puntos).

La recuperación podría volver a llevar las paridades a niveles promedio de 52/55%, aunque no mucho más allá, hasta que haya noticias concretas. No obstante, el piso para cualquier corrección debería mantenerse en niveles de 45/47%, unos 10 puntos arriba del piso de principios de diciembre. La volatilidad se mantendrá alta, en especial, mientras no se vayan conociendo avances concretos en las negociaciones (esto, considerando que tener una oferta sería muy ambicioso en lo inmediato).

Reacción ante la política monetaria

Sin grandes nuevas decisiones de política económica en la semana que pasó (algo que se esperaba) y sin nada concreto en cuanto a la negociación de la deuda, la atención estuvo puesta en las medidas del Banco Central de la República Argentina (BCRA). En líneas generales, estuvieron en línea con lo que se esperaba, e incluso quizás fueron más benignas respecto de lo que se podía llegar a proyectar. Volvió a bajar la tasa de referencia en 3 puntos porcentuales, para llegar a niveles del 52% anual, acumulando 11 puntos de caída desde que asumió el Gobierno.

El Central también limitó los pesos con los que los bancos pueden ir a las licitaciones y modificó el esquema de encajes para quienes impulsen préstamos a pymes con tasas “bajas”. Se espera que las acciones no se queden ahí. Si se busca medir el resultado, se puede decir que es positivo, analizado en función del impacto en el mercado de cambios. No por el comportamiento del dólar oficial, que está fuertemente restringido por el cepo, sino por la reacción de las brechas respecto del tipo de cambio implícito que surge del mercado, e incluso por lo ocurrido con el dólar marginal, incluso ya en vigencia el impuesto solidario.

Estrategias para evitar el default

Dada la concentración de vencimientos de corto plazo -entre enero y abril son por unos US$17.800 millones-, el Gobierno debe hacer uso de diferentes caminos para evitar un default y poder encarar las negociaciones por la deuda de una manera más “amigable”. Básicamente, hay dos diferentes estrategias. En lo que respecta a vencimientos en dólares, se decidió rereperfilar los vencimientos de Letes y emitir una letra intransferible al BCRA por un total de US$4571 millones (contra reservas), que permitió despejar -y así reaccionó el mercado- las dudas sobre los vencimientos de muy corto plazo.

En tanto, para los vencimientos en pesos, la estrategia de base fue la vuelta al mercado local mediante colocaciones de corto plazo. El “cierto éxito” de estas licitaciones -si se considera la combinación de costo y renovación- es lo que va permitiendo alejar que las Lecap reciban el mismo tratamiento que las Letes. Es claro que el actual camino se pondrá realmente a prueba en los próximos meses, cuando el volumen de pagos se multiplicará entre dos y cuatro veces respecto al mes actual. Acá la atención estará sobre el plazo y la tasa, y en especial el roll over.

El contexto internacional, complicado

Los inversores no tendrán tiempo de aburrirse en lo que resta del verano. Sobran de corto plazo factores que deberán analizarse y, dado los niveles máximos actuales, podrán tener alta sensibilidad en el comportamiento del mercado. Incluso Trump (con su característica personalidad) está involucrado en varios de los temas, lo que presiona aún más sobre la volatilidad que estos temas pueden generar. Será tratado en el corto plazo el juicio político al presidente, aunque su impacto en los mercados se cree muy limitado, mientras que la atención comienza a centrarse en las elecciones -el 3 de febrero serán las primeras primarias de cierta importancia-.

A su vez, se deberá firmar esta semana la primera fase del acuerdo comercial entre China y los Estados Unidos, que está ya casi descontado por el mercado. Tampoco se podrá desviar mucho la mirada de Medio Oriente. Acá se dependerá de si la reacción de Trump se mantiene contenida con sanciones económicas y si Irán también ayuda a bajar la tensión. Por último, habrá que observar la temporada de balances de las compañías del cuatro trimestre, que comenzará pasado mañana con los reportes de los bancos.

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