Un cóctel con ideología, mentiras y falta de calle


Con el explosivo incremento de los contagios por Covid ocurre lo mismo que con la alarmante escalada de la inflación: el gobierno de Alberto Fernández actúa sobre los efectos sin reconocer causas ni errores propios. Sus divergencias internas de diagnóstico acentúan la mala praxis y lo obligan a correr detrás de los acontecimientos con cambios sobre la marcha. Pero a esto se suma el enfoque ideológico-electoralista para encarar uno y otro drama -sanitario y socioeconómico-, con omisiones, mentiras o acusaciones que generan más desconfianza y no solo ensanchan la grieta entre oficialismo y la oposición, sino entre el relato y la realidad.

El modus operandi es cristinismo explícito de trazo grueso: las culpas son siempre de los otros. Así, los contagios en la CABA redimen a los que se registran en el conurbano bonaerense, la base electoral kirchnerista. Los aumentos de precios responden a la perversidad de las empresas privadas, que resisten la doble obligación de mantenerlos fijos y producir al máximo aunque sus costos suban todos los meses, por lo cual deben ser controladas. Y el sistema de salud privado se “relajó” por destinar camas de internación o terapia intensiva a otras enfermedades que no fueran Covid.

Para acentuar esta polarización, el paro de los gremios docentes afines al kirchnerismo en reclamo de la suspensión de clases presenciales en la CABA no alcanzó a las escuelas bonaerenses. Y la comparación entre prepagas y hospitales públicos tiene el tufillo de la reforma del sistema de salud propuesta por Daniel Gollan y Nicolás Kreplak (responsables del área en el gobierno de Axel Kicillof), que Cristina Kirchner consideró públicamente como prioridad meses atrás. Todo esto ocurre, además, pocos días antes de la audiencia de conciliación entre la Casa Rosada y el gobierno porteño por la quita de fondos coparticipables a la CABA dispuesta por la Corte Suprema, que ahora suma el amparo presentado por Horacio Rodríguez Larreta por el sorpresivo cierre de escuelas.

Nadie podría asegurar hoy que el 30 de abril habrá un punto final para la suspensión de clases presenciales, las restricciones comerciales, sociales y el virtual toque de queda nocturno en el AMBA que rigen desde ayer. Ni siquiera el propio Presidente, ni mucho menos la vicepresidenta, que sistemáticamente recurre al mutismo en los casos de gravedad que no la afectan judicialmente.

Más bien hay consenso en no descartar otro DNU que prorrogue estas medidas a partir del 3 de mayo e incluso las extienda a varias de las provincias que no adhirieron. Las razones son varias y combinan improvisaciones con ausencia de ideas:

Tal vez en medio de estas polémicas, que se suman a los vacunados de privilegio, Alberto Fernández haya pasado por alto una noticia del exterior que aquí tuvo escasa repercusión: la primera ministra de Noruega, Erna Solberg, acaba de ser multada por la policía de su país (con 2000 euros) por haber celebrado su cumpleaños número 60 en una reunión con 13 invitados, cuando el máximo permitido es de 10. No sólo pagó, sino que pidió perdón a la población.

nestorscibona@gmail.com

Conocé The Trust Project



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *