Tras casi un semestre crítico, las reservas del Banco Central vuelven a superar los US$40.000 millones


La compra de dólares que realizó el Banco Central (BCRA) hoy viene con yapa: le permite mostrar que su tenencia bruta de reservas internacionales (la que difunde en incluye préstamos y apostes de ahorristas del sistema local en dólares) volvió a colocarse por encima del umbral de los US$ 40.000 millones luego de 108 ruedas y tras tocar al comenzar diciembre un “piso” de US$38.619 millones, el menor nivel desde fines del 2016.

Esa tenencia cerró el día en US$ 40.017 millones, mostrando una suba del US$27 millones en la jornada y de US$420 millones en lo que va de marzo. “Se logró recomprar todos los dólares que se vendieron el año pasado para atender la demanda (concentradas entre julio y noviembre) y sostener la recuperación económica, en un clima de previsibilidad cambiaria”, destacó el presidente de esa entidad, Miguel Pesce, al difundir el dato.

La recomposición fue producto del sostenido raid de compras que encara desde diciembre pasado (cuando comenzó a mostrar saldos mensuales positivos de sus intervenciones sobre plaza local), una tendencia que intensificó marcadamente desde marzo, al punto que en 13 de las últimas 30 ruedas pudo comprar más de 100 millones.

Si se demoró en recuperar ese nivel fue porque, entretanto, usó casi un cuarto de lo adquirido en para comprar y vender bonos para intervenir sobre las cotizaciones del denominado dólar financiero (CCL y MEP) y mantener bajo control la brecha cambiaria y otra porción no desdeñable para cumplir con pagos a los organismos internacionales o venderle al Gobierno las divisas con que encaró la compra vacunas contra el Covid, muchas de las cuales aún no arribaron al país; pese a haberse realizado los correspondientes giros a los proveedores de manera anticipada.

También porque la tenencia total sufrió los ajustes contables derivados de una baja del oro, del yuan chino y de los bonos argentinos en los mercados globales, fenómeno que se acotó o revirtió en algunos casos en los últimos días favoreciendo la recomposición que (que ya alcanzaba a la tenencia neta de reservas y hasta a la líquida) ahora se hace “visible” a nivel general.

“Las mayores oscilaciones en las reservas se vieron este año por la caída del precio del oro y la devaluación del yuan frente al dólar”, describió Pesce quien adjudicó esta recomposión a la serie de medidas que la entidad que preside adoptó y, entre otras, permitieron “ordenar el pago de importaciones y lograr la reestructuración de la deuda externa corporativa que junto con el superávit comercial marcaron el sendero a la recuperación de reservas internacionales”.

El balance muestra que, en las 108 ruedas que las reservas se mantuvieron bajo la cota de los US$40.000 millones, el BCRA tuvo 77 ruedas con intervenciones positivas (lapso en que adquirió unos US$4660 millones), contra 22 (vendió US$1426 millones) con saldo negativo, más otras 9 con saldo neutro.

Es decir, necesitó recomprar en forma neta unos US$3234 millones para que la tenencia bruta que difunde se recomponga en menos de US$1500 millones.

A los analistas de Consultatio no les resulta sorpresiva la fuerte inversión realizada por el BCRA (a la que se suman otros organismos) para mantener la brecha bajo control. “Desde un punto de vista pragmático, entendemos que la intención del Gobierno va a ser controlar la brecha incluso a expensas de no cuidar reservas, dado que mantener al mercado calmo mejoraría sus chances electorales y ayudaría a la vez BCRA a esterilizar el exceso monetario”, hace notar el analista Francisco Mattig.

Guzmán y Miguel Pesce (BCRA), en una reunión que mantuvieron a fin del 2020 para acordar una homogeneización de las tasas que paga el Tesoro y el ente monetarioLA NACION

La sostenida compra de reservas no es gratuita.

El BCRA la realiza emitiendo pesos que luego debe absorber vía Letras de Liquidez (Leliqs) o pases pasivos, es decir, con pesos por los que luego debe pagar un interés que va del 32 a 38% anual para evitar echar más fuego a una inflación que ya es muy elevada. Y ese costo lo asume el BCRA patrimonialmente, lo cual tiende a acrecentar la desconfianza con la que convive desde hace años el peso.

Pero en la situación en que había quedado su tenencia en octubre pasado, la compra de reservas es la mejor aporte que la entidad coyunturalmente pueda hacer a una estabilización de la economía aunque en el fondo esté cambiando un problema (su muy baja tenencia de reservas) por otro como lo es una bola de pasivos monetarios remunerados cada vez más alta; dado que se triplicó en tiempos de la administración Fernández quien, paradójicamente, llegó al Gobierno prometiendo destinar esa gasto (que superó los $102.000 millones en marzo) a lograr un aumento de las jubilaciones…

Pesce explicó que la compra de divisas es solo uno de los factores “que inciden en el nivel de reservas internacionales del BCRA”, pero admitió que es “el más importante como señal de acumulación y fortalecimiento de la política monetaria y cambiara”, con lo que reconoció lo esencial que resultaba recomponer una tenencia mínima de reservas netas (rondan los US$ 5000 millones ahora, 12,5% de la tenencia bruta) y una tenencia líquida que le devuelva margen para evitar caer en una mayor represión a la demanda de divisas dado el impacto que tendría (básicamente vía importaciones) sobre el potencial de recuperación de la economía.

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