Transporte urbano. Advierten que, sin más subsidios, en el Interior debería subir el boleto



El transporte urbano en el interior del país este año registró récord de días de paro. Fuente: LA NACION – Crédito: Diego Lima

CÓRDOBA.- Una vez más los subsidios para el transporte urbano del interior del país están en el centro de la polémica. Hace dos meses que la Nación no gira recursos a las provincias, y tanto las gobernaciones como las empresas están en alerta. La Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (Fatap) ya advirtió que el sistema está al borde del colapso, y plantea: la asistencia debe reiniciarse y aumentar, o bien el precio del boleto -que está congelado desde hace meses a cambio de los subsidios- tiene que incrementarse. La entidad estimó que, para cubrir los costos, el pasaje debe superar los $100 en varias ciudades.

Fuentes del Ministerio de Transporte de la Nación, que conduce Mario Meoni, dijeron a LA NACION que el organismo cumplió con las ocho transferencias previstas para todas las provincias: “No son por mes; se hicieron las ocho firmadas. Faltan algunas para terminar el año, pero eso todavía no está resuelto, es una nueva firma. Seguramente será en las próximas semanas y manteniendo las mismas condiciones, pero también en función de compensar la baja de recaudación por la pandemia”.

Según datos oficiales, este año se giraron a las provincias $12.000 millones. En 2019 fueron $6000 millones para todo el país, “por lo que la cifra aumentó considerablemente. Las más beneficiadas son Córdoba, Mendoza y Santa Fe”. Los voceros apuntaron que, además, hay una resolución vigente que otorga antes de fin de año otros $4000 millones. Los números no incluyen al AMBA (el Área Metropolitana Buenos Aires). Para el próximo año, a los $13.500 millones que contemplaba el proyecto original de presupuesto se sumaron otros $7000 millones. Así, serán $20.500 millones, frente a los $65.000 millones dispuestos para el AMBA.

Gustavo Mira, secretario de la Fatap, indicó a este medio que “no hay ninguna posibilidad” de que el sistema en el interior pueda continuar en las actuales condiciones. “Es la primera vez desde 2002, cuando surgió el esquema de subsidios, que fue cambiando en el tiempo, que se discontinúan los giros dos meses mientras al AMBA le siguen inyectando recursos de manera obscena”, apunto, y advirtió que hay empresas que vendieron unidades para poder seguir funcionando, otras que acumulan deudas, intereses y punitorios y algunas que están pensando en presentarse en convocatoria de acreedores.

La Fatap, en las audiencias en el Ministerio de Trabajo por los choferes de media y larga distancia -de las que también participa Transporte-, planteó que si se discontinúan los subsidios hay que aumentar el boleto para poder seguir con la prestación del servicio urbano. En Rosario el miércoles pasado comenzó un nuevo paro por tiempo indeterminado de los choferes nucleados en la Unión Tranviarios Automotor (UTA); es hasta que les paguen la totalidad de los haberes de octubre. Esa ciudad, como otras del interior del país -Córdoba, Santa Fe, Catamarca, Tucumán, y Paraná- acumulan este año un récord de días sin servicio.

Para resolver el tema hay administraciones provinciales que aumentaron los fondos que aportan al transporte y municipios que siguieron el mismo camino, pero las fuentes consultadas ahora coinciden en que ya no tienen más chances. En Salta, Mendoza, San Juan y Neuquén el sistema urbano es también de jurisdicción provincial y las administraciones locales ponen más recursos. En Mendoza, por ejemplo, el gtobierno paga a las empresas por kilómetro con un mayor esfuerzo presupuestario; los salteños tomaron el mismo modelo.

Natalio Mema, secretario de Servicios Públicos de Mendoza, señala a LA NACION que el transporte del área metropolitana se licita cada diez años (un esquema que intenta repetir Rosario). “El 80% del sistema se sostiene con aportes provinciales; cuesta $800 millones al mes. El boleto cuesta $18 con dos trasbordos gratuitos, es el más barato del país y este año somos los únicos que no tuvimos paro”, apunta.

Advierte que no sólo los subsidios al transporte del interior deben “rediscutirse”, sino que también la empresa de agua AYSA recibe dinero de la Nación “con el que ninguna otra del país cuenta, como las líneas de distribución eléctrica interjurisdiccionales entre CABA y Buenos Aires”. Agrega que este año “Buenos Aires no puso un solo peso para el transporte, cero incentivo para la eficiencia”.

A la crisis estructural que arrastra el transporte este año se le sumó la caída de recaudación por la pandemia. El punto es que, cuando la actividad comienza a normalizarse, las empresas argumentan que sin más subsidios no pueden poner más unidades en la calle. En los casos de Tierra del Fuego, Río Gallegos, La Rioja y Santa Rosa (La Pampa) los municipios se hicieron cargo de los servicios y en la ciudad de Santiago del Estero, es la provincia la que ahora los presta.

En Córdoba capital, por ejemplo, según estudios técnicos el boleto urbano debería costar $128. Alejandro Ugalde, vocero y asesor legal de la Fatap, explica que obviamente en ese valor incide el nivel de ocupación: “El desfasaje de costos es insostenible y el problema de fondo es que el Estado, en todos sus niveles, no define qué política quiere para el transporte”. En Rosario, hace dos meses el cálculo estableció que se requerían $73,80, frente a los $32,50 que pagan hoy los usuarios. El sector empresario insiste en que al AMBA los subsidios le cubren 60% de sus costos y al interior, el 20%.

José María Rodríguez, economista especializado en servicios públicos de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), indica a LA NACION que el problema es recurrente porque no hay una política regular, sino que está centrada en la discrecionalidad. “Está permanentemente bajo discusión, siempre fue así. El AMBA está beneficiada por el volumen de subsidios más que por el volumen de pasajeros, lo que corre también para los trenes”, plantea, y admite que habría que ir hacia un subsidio a la demanda “más eficiente y más transparente, dos factores claves”. En esa línea, la tarjeta SUBE facilita la focalización.

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