Thomas Friedman. La “destrucción creativa” que proyecta tras la pandemia



El periodista Thomas Friedman participó en la primera jornada del Coloquio de IDEA 2020 Fuente: Archivo – Crédito: Silvana Colombo

Pensamiento no binario. Ecosistemas colaborativos. Adaptación al cambio. Líderes persuasivos. Estímulo a la innovación. Esas son algunas de las características que, según el periodista estadounidense Thomas Friedman, definen al mundo actual y marcarán las oportunidades para el éxito en el futuro.

“Los países que van a prosperar son los que puedan crear amplios ecosistemas colaborativos para gestionar el cambio. Solo esos son los que se pondrán de pie. Y los líderes serán quienes pueden construir esas coaliciones y hacerlo de forma horizontal, no de forma descendente de arriba hacia abajo”, dijo el columnista del diario The New York Times, en su participación en el Coloquio de IDEA.

En una conversación por videollamada desde su oficina, Friedman analizó el impacto de la pandemia de Covid-19, las transformaciones que introdujo la tecnología y los desafíos para el liderazgo en la política y los negocios. “Necesitamos el liderazgo en todas las direcciones al mismo tiempo, y los mejores serán quienes puedan generar confianza para lograr coaliciones y redes. Esto es lo que va a diferenciar a los países, comunidades o empresas”, dijo el analista.

“Ya no funciona más el rol único, donde el empleador controla y el trabajador innova, o el empleador o político educa y el trabajador aprende”, agregó, en referencia a la “fusión” de roles, identidades y responsabilidades que, en su opinión, define a la dinámica del mundo actual.

Ese factor de la “fusión” entre roles, problemas y actores, y el cambio permanente como marca de época se acentuó, según Friedman, con la llegada de la pandemia de Covid-19. Eso acelerará un proceso de “destrucción creativa” que acelerará la innovación y abre oportunidades para países como la Argentina.

“Puede ser un momento sin precedentes en la historia del mundo. Hoy estoy dando una charla para la Argentina desde mi casa, y eso es la nueva normalidad. Vamos a destruir y crear un marco general de cómo hacíamos las cosas, desde dar charlas hasta cómo educamos”, dijo Friedman

“Vivimos en un mundo donde más gente que nunca tiene a su alcance herramientas innovadoras, acceso a sistemas de comunicación poderosos a través de la nube y dinero barato. Además, hay más problemas que antes para resolver. Entonces, si unimos todo eso, hay un enorme potencial de innovación”, agregó el periodista.

Ese escenario, analizó el estadounidense, podría generar oportunidades para la Argentina. “Debería pensar en abrir y convocar a cualquiera con ganas de innovar. Tienen lagos, paisajes fantásticos y montañas maravillosas, y hoy la gente puede trabajar desde cualquier lugar. Debería ser prioridad ofrecer ancho de banda, un marco jurídico y el capital semilla para convocarlos. Yo incluso podría estar escribiendo mi columna desde Buenos Aires. Argentina es un lugar hermoso, que puede ser un polo innovador y debería invitar al mundo”, planteó.

“La pregunta que deberían hacerse todos los líderes es cómo es el mundo en el que vivimos, cuáles son las tendencias y cómo mi país puede sacar provecho de eso. Quienes hoy no piensan en el futuro, no van a tener éxito”, pronosticó el analista.

Thomas Friedman es uno de los periodistas más célebres a nivel global. Nacido en Estados Unidos, en 1953, es columnista en The New York Times, donde trabaja desde 1981. A lo largo de su carrera, fue galardonado en tres ocasiones con el Premio Pulitzer, que otorga la Universidad de Columbia en Nueva York (1983, 1988, 2002).

Especialista en temas internacionales en el diario neoyorquino, es uno de los periodistas más críticos de la gestión de Donald Trump en la Casa Blanca. “Estamos en el momento más peligroso para la democracia estadounidense de toda la historia”, dijo recientemente en una entrevista con LA NACION.

“Si Trump gana, se sentirá completamente libre de ataduras. Sentirá que los votantes lo validaron a pesar de todas las cosas que hizo, como lo de Ucrania. Estados Unidos, tal y como lo conocemos, no será el mismo. El daño que causará a nuestras instituciones y a la política será demasiado grande. Tendremos alguna forma de guerra civil. No será una guerra civil caliente, pero se pondrá muy, muy feo en Estados Unidos”, agregó.

En su presentación en el Coloquio de IDEA, ratificó esa visión y criticó duramente la gestión de la pandemia que hizo Trump. “La pandemia nos enfrentó a uno de los grandes retos de la naturaleza, que no recompensa al más inteligente o al más fuerte, sino a los que tienen mejor poder de adaptación”, dijo el analista, y enfatizó que las claves para una estrategia exitosa son la humildad y el respeto al virus, la coordinación entre actores y el desarrollo de estrategias adaptativas basadas en la ciencia y no en “la política, la ideología o una estrategia electoral”.

“China decidió usar su sistema de vigilancia nacional, diseñado para controlar al pueblo, para evaluar y rastrear el virus hasta que se logre la vacuna que dé inmunidad, y lo lograron bastante bien”, comenzó Friedman.

“Luego hay diferentes enfoques democráticos, con un segundo modelo como el de Suecia, que decidió cerrar escuelas secundaria y universidades pero permitió que los más pequeños vayan a clase. Su plan fue proteger a los más vulnerables, sabiendo que este es un virus que lastima poco a muchas personas y mucho a pocas personas. Por eso, los más jóvenes, que son los más saludables, pudieron salir a enfrentar el virus y desarrollar inmunidad, en una estrategia que fue controversial pero parece estar funcionándoles”, continuó.

“La tercera salida fue la de Estados Unidos. Nosotros dijomos que ibamos a hacer como China pero actuamos como Suecia y no nos preparamos para ninguno de los dos. Dijomos que éramos mejores a los dos y esa fue la estrategia de Trump. Tuvimos cuarentenas al azar y luego vimos un regreso del virus más potente y más fuerte que antes. No sé dónde encaja Argentina, pero lo que sí puedo decir es que si no se hace una coordinación frente al virus y no se desarrollan estrategias adaptativas, la naturaleza nos castiga”, cerró el analista.

Coloquio de IDEA: cómo redefinir el futuro tras la pandemia

La desigualdad es uno de los grandes problemas que enfrenta la humanidad, en una dinámica que se agudizó tras la llegada de la pandemia de Covid-19. Las consecuencias de este proceso, según Otto Scharmer, profesor del MIT (Estados Unidos), abren nuevos problemas y grandes oportunidades.

“El coronavirus no fue el gran igualador, como muchos pensaron en un principio. Fue el gran amplificador y el gran espejo, que mostró todo lo roto que teníamos antes en las sociedades y que ahora sabemos con certeza. Y fue un espejo que nos hizo hacernos conscientes de la situación”, dijo el especialista, en su presentación en el Coloquio de IDEA 2020.

Temas como el cambio climático, el impacto ambiental de la actividad humana y o la distribución de la riqueza, con millones de personas viviendo en condiciones de pobreza, son algunos de los ejes que Scharmer llamó a atender y solucionar.

“La pandemia nos mostró todo lo roto que teníamos como sociedad, pero también anunció que el cambio es posible, y mostró que cuando los humanos dirigimos nuestra mente de forma colectiva hacia algo, podemos doblar esa curva, transformar la reglas que dan forma al comportamiento, y somos la única especie capaz de eso”, planteó el profesor.

En ese marco, dijo que la incertidumbre sobre el futuro es una marca de este tiempo y que, en ese contexto de “disrupción” es indispensable el rol del líder: “Sabemos que el futuro será diferente al pasado. En este momento estamos en un lugar del que sabemos mucho, y también sabemos que el futuro es diferente, no sabemos cómo será realmente y menos sabemos cómo movernos hacia allí. Esa es la clave del liderazgo. Redefinir y actualizar reglas, más cuando se lidia con la disrupción en lo individual, en una organización y a nivel colectivo”.

A su vez, Scharmer planteó que el primer paso es el diagnóstico a resolver un problema es el diagnóstico de una situación, y compartió un modelo en el que propone distinguir los “síntomas” que se manifiestan en la superficie con los problemas subyacentes que explican o generan conflictos. “Ser un líder efectivo no es responder a los síntomas, sino atacar o registrar los problemas profundos, entendiéndolos y transformándolos cuando sea necesario, en cualquier situación”.

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