Sustitución 4.0 y agregado de valor. El ADN de Kulfas en Desarrollo Productivo



Fuente: LA NACION – Crédito: Santiago Filipuzzi

El proyecto de Solidaridad Social y Reactivación Productiva debatido en el Congreso contiene sin dudas el ADN de Matías Kulfas, el economista más cercano a Alberto Fernández. Su firma se destaca, pese a que fue edificado conjuntamente con Martín Guzmán y Cecilia Todesca. En el Ministerio de Desarrollo Productivo confían en que ese rascacielos legal, si se aprueba, será el marco instrumental desde el que se construirán políticas por la próxima década.

En ese instrumento, confían cerca del Kulfas, aparecen algunos rasgos de su filosofía, cuyos mandamientos impulsan principalmente la promoción de la agregación de valor, la defensa de la producción nacional y una “sustitución de importaciones 4.0”. Esto implica, es claro, un Estado mucho más presente en las decisiones cotidianas.

Las retenciones son un ejemplo. El complejo oleaginoso (porotos de soja, maíz y trigo), además de los lácteos y la carne, sufrieron un aumento por decreto de las retenciones. La soja ya pagará 30%, y el maíz y el trigo, abonarán a 12%. Pero en el proyecto enviado el martes pasado al Congreso se prevé una suba del tope legal para los derechos de exportación de ese complejo, a 33% y 15%, respectivamente.

Cerca del ministro no creen en la segmentación, pero sí en la compensación por tamaño, zona de producción y nivel de agregación de valor. Esperan que los productores y exportadores lleven sus propuestas para sentarse a negociar. Palo y diálogo. “La carne a China es una gran oportunidad”, destacan desde allí, y confían en agregar valor para exportar más pese a las subas de impuestos a esas exportaciones.

Todavía en ciernes vuelve a resurgir de las cenizas la vieja puja entre el campo y la industria. La segunda fue beneficiada con las retenciones, pese a que pedía su eliminación. Los tres pesos por dólar que llegaron con Mauricio Macri no se tocaron el sábado pasado y quedaron licuados (por la suba del dólar), a diferencia de lo que ocurrió los productos primarios del complejo oleaginoso.

En la Unión Industrial Argentina (UIA), con satisfacción, sólo encontraron cambios sustanciales en derechos de exportación en dos medidas de tubos sin costura, algunos abonos (con hidrógeno-ortofosfato de diamonio), sellos (estampillas), ácidos grasos monocarboxílicos industriales, pinturas, esculturas, grabados, antigüedades y colecciones, pigmentos de titanio, mechas de seguridad y detonadores eléctricos. Mientras que la pasta química de madera de coníferas tendrá un derecho del 9%.

Algo similar ocurrió con la modificación de impuestos internos para los autos, aunque allí primó, más que la cuestión fiscal, la idea de defender la producción nacional y controlar los precios de un bien muy vinculado al dólar. Mientras Fernández festejaba en la sede de Smata la presentación de un plan de largo plazo para la industria automotriz en el que se reclamaba una baja de gravámenes, el ministro de Economía, Martín Guzmán, presentó en público la iniciativa que se debate en el congreso y que aumenta el llamado impuesto “a la alta gama”.

Las tasas efectivas pueden subir el precio final de un auto por encima del 50%. Pero de todos los modelos alcanzados, solo algunas versiones de la SW4 de Toyota (producida en Zárate) caen dentro del impuesto, recalcan cerca de Kulfas. Todos los otros productos nacionales quedan al margen, según Industria. Algunas terminales, no obstante, como General Motors, todavía analizan si algún tope de gama. En Adefa, que las agrupa, cuestionan que hay hasta ocho distintas versiones de autos nacionales que llegan a caer dentro del impuesto.

El motor de la idea oficial es un incentivo al “compre nacional”, pero también es un techo implícito a los aumentos de precios (las terminales deberán hacer malabarismos para no caer dentro del impuesto) de los autos, pese a que se reglamentó una actualización trimestral del gravamen a partir del índice de precios mayoristas. Es un indicador ligado al dólar comercial, hoy congelado. De paso, la suba del impuesto pincha cualquier “dólar auto”, como el de 2013.

Los precios son un una obsesión, sobre todo, los de los alimentos. Allí Paula Español, secretaria de Comercio Interior, ya se reunió con supermercados y con la industria alimenticia, congregada en la poderosa Copal. Como es habitual, las culpas volaron de un lado al otro. Pero en el Gobierno no buscan responsables, dicen. Las quejas oficiales y públicas por el “colchón de precios” generado entre el congelamiento de canastas de Mauricio Macri y la baja del IVA con la perspectiva de un nuevo congelamiento a futuro sirvió de palanca para la negociación de un renovado Precios Cuidados, que podría llegar con primeras marcas y sin alzas de precios. Los supermercados ya cooperaron con la canasta navideña por $199 que ofrecen desde ayer.

“No vamos a sustituir tornillos”, bromean cerca de Kulfas. Antes de anticipar la “sustitución de importaciones del siglo XXI” Kulfas decidió visitar, por primera vez como ministro, una pyme. Fue la semana pasada, antes de participar del cierre de Propyme, junto a Paolo Rocca. El ministro pasó por una firma especializada en servicios de alta calidad vinculados a Vaca Muerta. En Desarrollo Productivo piensan en un plan de proveedores de este tipo de servicios y otros vinculados a la economía del conocimiento para anticiparse a una demanda de bienes y servicios de alta calidad que puedan ser exportables. “Sustitución 4.0”, lo llaman en Desarrollo Productivo. Es un plan, una idea, que Kulfas todavía sigue calibrando por lo bajo y cuya presentación llegaría sólo después de que su proyecto marco pase la prueba del Congreso.

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